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Los riesgos de la sociedad: dos enfoques contrapuestos (Defensa Militar y Seguridad Humana)

Imagen de Robert Reimer

Fuente:  DSN

Desde hace una docena de años el Foro Económico Mundial publica sus informes Global Risks Report.

Nos ocupamos hoy del Informe sobre los Riesgos Globales de 2017.  En él han participado 750 expertos y se centra mucho en el caso estadounidense. Tan sesudo informe no se queda calvo al apostar por los riesgos más probables que se presumen para este año:

La edición de 2017 señala, como aquellos riesgos de mayor probabilidad de que ocurran, los sucesos derivados de una climatología extrema, los flujos migratorios no voluntarios a gran escala, los grandes desastres naturales, los ataques terroristas a gran escala, y los incidentes de robo o de fraude masivo de datos.

En función del grado de impacto, los cinco riesgos identificados son, por este orden, las armas de destrucción masiva, los sucesos derivados de una climatología extrema, las crisis relacionadas con el agua, los grandes desastres naturales y el fracaso en la mitigación y adaptación de los efectos del cambio climático.

Todos ellos se pueden abordar, si lo pensamos con detenimiento, por métodos no militares de manera más efectiva que mediante armas, guerras y ejércitos.  Son más propios de un enfoque de seguridad humana que de un enfoque militar.  Sin embargo, desde DSN, el Departamento de Seguridad Nacional, un apartado de Presidencia de Gobierno, preferirían convencernos de que lo fundamental es que sigamos usando las mismas metodologías fallidas contra problemas que son incapaces de resolver.  Como vemos una visión muy contradictoria la del Gobierno español.

El Global Risks Report 2017 se estructura en tres partes: el paisaje de los riesgos globales, los desafíos políticos y sociales, y la gestión de la cuarta revolución industrial.

El paisaje de los riesgos globales
En el informe Global Risks Report 2017 se destaca una significativa y creciente interrelación de los riesgos sociales, económicos y políticos. El informe resalta cinco áreas de riesgos globales, para las que se precisa una acción urgente:

Crecimiento económico y reformas del mercado capitalista: Desde el comienzo del siglo XX, y hasta la década de los ochenta, la desigualdad ha disminuido en los países industrializados. Sin embargo, en los últimos años, y particularmente, entre 2009 y 2012, los ingresos económicos del 1% de la sociedad más rica en los Estados Unidos ha crecido más del 31%, en comparación con un crecimiento de apenas el 0,5% del 99% del resto de la población.
De esta forma, la desigualdad es percibida como la tendencia más importante para los próximos diez años.
Reconstrucción de la sociedad: Décadas de cambio rápido social y económico han ampliado la brecha generacional y han amplificado determinados asuntos relacionados con la identidad nacional y los valores culturales.
La política está siendo definida, de forma cada vez más intensa, por un clima de “post-verdad”. Esto se traduce en una corriente de debate político que tiene como objetivo la división de la opinión pública. El desafío será saber encontrar formas inclusivas para tender puentes allí donde exista una división cultural, y preservar los derechos del individuo.
Gestión de la disrupción tecnológica: La tecnología está trasformando el mundo de forma radical y moldea los riesgos a los que hacemos frente. Aproximadamente, el 86% de la disminución de empleo manufacturero en los Estados Unidos entre 1997 y 2007 fue debido a la automatización, en comparación con menos del 14% debido al comercio.
Con la mitad, al menos, de todos los puestos de trabajo en riesgo, debido al rápido cambio tecnológico, la naturaleza del trabajo en sí mismo está en transformación. Resultan necesarios nuevos sistemas colaborativos para minimizar el riesgo de una dramática disrupción social y de una disparidad creciente de ingresos.
Fortalecimiento de la cooperación global: El año 2016 ha sido testigo de signos repetidos de una disminución del compromiso para la cooperación global, y del resurgimiento de un interés en la adquisición de capacidades militares a nivel nacional. El progreso hacia la adopción de acuerdos comerciales multilaterales se ha ralentizado. Algunos veredictos prominentes emitidos por tribunales internacionales han sido rechazados. Lo anterior refleja la pérdida de confianza en los mecanismos de seguridad colectiva.
Un área de particular interés es la relativa a los riesgos medioambientales. El Acuerdo de París ha sido ratificado por más de ciento diez países. Sin embargo, la situación permanece crítica. Los últimos dieciséis años han estado entre los diecisiete más cálidos de la historia, desde que se disponen de registros. Para limitar el riesgo de catástrofes derivadas de los efectos del cambio climático resulta necesario mantener el calentamiento global por debajo de los 2ºC. Para ello, las emisiones de CO2 han de ser reducidas entre un 40 y un 70% antes del año 2050, y eliminadas por completo en 2100.

Desigualdad, inclusividad, empleo, cooperación y medioambiente.  Estos son los riesgos que establece el informe.  ¿Pueden los ejércitos y las intervenciones militares fuera de frontera hacer algo contra estos riesgos?  Nos parece que lo único que hacen, de continuo, es agravarlos.

Desafíos políticos y sociales
La segunda parte del informe Global Risks Report 2017 pone el foco en tres riesgos relacionados con la dimensión política y social.

El primero de los tres “riesgos en foco” considera tres razones principales que ponen en desafío el actual orden liberal. En concreto, el impacto de la disrupción tecnológica, la profundización de la polarización social y cultural y el surgimiento del debate político denominado “post-verdad” generan inquietudes sobre cómo hacer el crecimiento económico de forma más inclusivo y cómo reconciliar la identidad nacional con una sociedad cada vez más diversificada.
El segundo riesgo está relacionado con el funcionamiento de la sociedad y la política. Muestra una tendencia de estrechamiento del espacio cívico, que se materializa en ejemplos concretos tales como la disminución de la inversión pública en iniciativas de carácter cívico-social o humanitario.
En tercer lugar, una de las causas del aumento en la desafección del status quo político y económico es que los sistemas de protección social se encuentran cercanos a su punto de ruptura. Este factor, unido a la disminución de los sistemas de protección social de los trabajadores, sugiere la necesidad de una aproximación innovadora  para rellenar el hueco existente entre la masa social y la protección que la administración puede proporcionar.

¿No sería una buena opción disminuir los gastos militares para poder rellenar el hueco existente, cada vez mayor, entre las necesidades de protección social de l@s ciudadan@s y la cada vez menor inversión pública en estas necesidades?  Parece que últimamente el Estado sólo gasta en protegerse.

Gestión de la cuarta revolución industrial
La cuarta revolución industrial fue el tema central del foro Davos 2016. Este término hace referencia a la transformación global producida por el fuerte avance digital. Se trata de un auténtico tsunami tecnológico que provoca un efecto disruptivo y acelerador al que se ve sometido la sociedad actual.
En el informe de 2017, la cuarta revolución industrial se presenta como un desafío a la gobernanza, por la dificultad de sus procesos asociados de adopción de normativa, estándares internacionales, instituciones y otros mecanismos requeridos para modelar el desarrollo de la tecnología de forma apropiada.
La regulación de los rápidos desarrollos tecnológicos es una tarea muy compleja y desigual. Así, mientras que existen áreas emergentes, como la biotecnología, que está altamente regulada, pero a una velocidad de avance muy lento, encontramos otras, como por ejemplo la inteligencia artificial, que apenas se encuentra gobernada.

Nuevamente el enfoque es estatista y no ciudadano.  A los Estados les interesa, sobre todo, la regulación para proteger sus intereses.  A l@s ciudadan@s les interesa, sobre todo, poder utilizar las nuevas tecnologías para fomentar y apuntalar derechos sociales, para campañas de solidaridad.

Como se ve, podríamos estar de acuerdo en los riesgos, aunque nosotros incluiríamos uno más con muchas facetas:  el gasto militar, los ejércitos, la producción y venta de armas, el despilfarro militar,…  Pero a la hora de proponer soluciones la divergencia es total:  el Estado y sus expertos se quieren proteger, la ciudadanía queremos ejercer y conquistar derechos políticos, económicos y sociales.

Seguridad Humana vs. defensa militar

Fuente:  El País.

Señalaban que el gasto por habitante en educación y en sanidad se ha recortado un 21 % durante la crisis.  Además, también se recortó en un 2’7 % entre 2009 y 2013 el gasto en protección social, que incluye los gastos en prestaciones por desempleo y pensiones, junto con políticas de dependencia, de vivienda y contra la exclusión.

Imagen de BBVA-Ivie

En conjunto, el gasto real por habitante de todas las Administraciones, en lo que el Ivie (Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas) cataloga como “servicios públicos fundamentales”, retrocede un 10,1% entre 2009 (6.933 euros per cápita) y 2013 (6.230), años en los que se concentró el recorte del gasto

Sin embargo, para comparar, ofrecemos el siguiente gráfico, muy formativo:

Año
Créditos iniciales (presupuesto)Créditos finales (liquidación)Desviación (millones)%
2002 6.322’6497.068’805+746’156+ 11’80
2003 5.827’6816.566’027+ 738’346+ 12’67
2004 6.746’7737.613’345+ 866’572+ 12’84
2005 6.990’7807.892’320+ 901’540+ 12’89
2006 7.416’5458.571’345+ 1.154’800+ 15’57
2007 8.052’7609.340’087+ 1.287’327 + 15’98
2008 8.494’1139.810’790 +1.316’677+ 15’50
2009 8.255’7729.344’213+ 1.088’441+ 13’18
2010 7.649’8598.715’197+1.020’338+ 13’92
2011 7.156’3728.301’096+1.144’724+ 15’99
2012 6.316’4419.066’293+ 2.749’852+ 43’53
2013 5.913’65 7.867’099+ 1.930’094+ 33’03
20145.745'7717.696'658+ 1.950'887+ 33'95
20155.767'7818.102'266+ 2.334'485+ 40'47
TOTAL
(14 años)
96.680'214116.661'364+ 19-981'15+ 20'66

Parece ser que dinero sí que hay.  Pero nuestros políticos eligen que sea para lo militar en lugar de ser para los gastos sociales.  Eligen, conscientes, que una media de 1.300 millones al año se dediquen a reforzar lo militar mientras nos convencen de que es imposible subir las pensiones, dar cobertura médica a los extranjeros, contratar un sólo profesor más.

¿Qué modelo de defensa nos convence más?  ¿Aquél que defiende la patria, las instituciones, las fronteras, la nación;  pero que impide que aumenten nuestros gastos sociales?, o ¿aquel que defiende nuestra sanidad, nuestra educación, la vivienda, la lucha contra la exclusión, pero nos priva de cazabombarderos, fragatas, portaaviones?

¿Seguridad Humana o defensa militar?  ¿Cañones o mantequilla?

Datos a favor del concepto de Seguridad Humana

Imagen de Landahlauts

Fuente:  Europapress.

La encuesta se hizo en 44 países.

¿Cuál cree usted que es el principal riesgo que amenaza el mundo?

Para España (54 %), Europa (32) y Estados Unidos (27), Chile (27 %), Argentina (32 %), Francia (32 %), Italia (32 %), Alemania (34 %) :  la desigualdad.

Para África (32 %): el SIDA y otras enfermedades. También para Nicaragua (25 %),

Para Inglaterra (39 %), Alemania y Francia (32 %), Líbano (58 %), Túnez (39 %), Israel (30 %), Nigeria (38 %), (34 %), Grecia (32 %), Turquía (29 %), Jordania (25 %), Rusia 27 %), India (25 %) :  el extremismo religioso.

La polución y el medio ambiente:  México (26 %), Nicaragua (29 %), Colombia (36 %), Perú (35 %), Argentina (25 %), Italia (25 %), Tailandia (36 %), Vietnam (32 %), Filipinas (34 %), China (33 %), Corea del Sur (29 %).

Por último, las armas nucleares son el principal riesgo para:  Japón (49 %), Ucrania (36 %), Turquía (34 %), China (26 %), Venezuela (29 %), Israel (27 %).

Con estos datos se pueden hacer muchos análisis. Nosotros os proponemos uno. La gente tiene un concepto moderno y noviolento de la seguridad: Seguridad Humana. Y se alejan de conceptos caducos y militaristas.

Un dato más, a nivel mundial, de la inutilidad y perversión de los ejércitos. Antes bien, los ejércitos colaboran a generar la violencia estructural y cultural que tanto preocupa a la mayoría de las sociedades, pero no tanto para librarnos de ellas

Pere Ortega, José Luis Gordillo y el manifiesto pacifista “Cataluña por la seguridad humana”

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Fuente: Centre d’Estudis per a la pau JM-Delas/Justicia i Pau

Recientemente nos felicitábamos por la aparición del Manifiesto pacifista “Cataluña por la Seguridad humana”, firmado por intelectuales calalanes, y que abogaba por una defensa noviolenta y por el cambio del paradigma de seguridad militar por el de seguridad humana.

Ahora hemos conocido una explicación, ofrecida por Pere Ortega y por José Luis Gordillo, refutando en parte aquel manifiesto y señalando las razones de su no adhesión al mismo. Si no fuera porque Justicia i Pau es un importante referente en un sector pacifista por su compromiso histórico en favor de la objeción de conciencia, de la objeción fiscal al gasto militar y de otros compromisos por la paz y si no fuera por la relevancia de Ortega y Gordillo como “investigadores por la paz” del Centro JM Delás, tal vez su opinión no nos habría causado tanta curiosidad, pero dado lo uno y lo otro, lo cierto es que su posición merece un comentario adicional.

Hemos leído con detenimiento sus explicaciones y aún suscribiendo una parte de sus razones y matizaciones, nos preguntamos si, en definitiva, la refutación es al meollo de la cuestión (abogar por la defensa de la seguridad humana y la desaparición de los ejércitos como metodología para resolver los conflictos y construir la seguridad) o a otros asuntos ajenos. ¿Abogan Gordillo y Ortega por la abolición de los ejércitos? Sinceramente, nos quedamos sin saberlo. Y sería bueno aclararlo porque el referente decisivo de empezar a desmilitarizar la defensa y la seguridad es importante de cara a la construcción de una agenda política de la noviolencia, y no una mera reflexión ética o de principios vaporosos, ya sea en Cataluña, en Madrid o en cualquier otro lugar

Comienzan, como no puede ser menos en un contexto tan efervescente como el catalán del momento por reconocer y apoyar el derecho del pueblo a escoger su futuro y por afirmar su apoyo a la celebración de un referéndum o consulta sobre la creación de un estado catalán propio y apoyan toda la reflexión sobre la necesidad de que el proceso de autodeterminación, de llevarse adelante, sea pacífico.

A partir de ahí aparecen las cuatro objeciones de los autores que, básicamente son:

  • No comparten la afirmación de que el camino del diálogo que enfrenta al catalanismo con las fuerzas políticas españolas esté agotado. “si todas las posibilidades de diálogo con España están agotadas, queda entonces solamente el camino de la imposición violenta de la voluntad de los unos o de los otros…Sería negar nuestra condición de pacifistas afirmar que el diálogo entre Cataluña y España está acabado”.
  • No suscriben las referencias a la construcción de un “nuevo estado independiente” porque “ello prefigura que los firmantes están a favor de la creación de un Estado separado de España“, con los que, afirman, les unen tantos vínculos. Es más, señalan, el argumento del expolio fiscal de Cataluña por España” es groso modo falso.
  • Nada dice el manifiesto sobre el encaje del nuevo Estado en Europa y sobre los mecanismos neoliberales que la configuran (OTAN y UE) y dado que al parecer los principales partidos soberanistas apuestan por la permanencia en éstas estructuras, debería haber una posición explícita de rechazo a éstas.
  • Los estados son la máxima expresión de la violencia institucionalizada y los garantes últimos de la reproducción histórica de la violencia estructural, la cual en estos momentos está determinando el aumento de las desigualdades entre ricos y pobres y entre ciudadanos autóctonos e inmigrantes, lo que, si entendemos bien el argumento, significa el recelo a que una estructura estatal, dentro del encaje del orden internacional vigente, sirva para otra defensa y pueda ser el instrumento para construir la resolución pacífica de los conflictos.

Obviando el debate explícito sobre el nacionalista,que al parecer es en torno al que se articula la crítica de Ortega y Gordillo al manifiesto pacifista, y aún confesando nuestra gran desconfianza hacia el discurso nacionalista, sea de la nación que sea, y la facilidad para servir de excusa al enfoque militarista y a su abordaje violento de los conflictos en provecho de las élites de uno u otro sitio, nos parece meritorio que los pacifistas catalanes,  o los de Madrid, reflexionen acerca de la introducción en la agenda de su práctica y  de sus campañas de la supresión del ejército y de la sustitución del enfoque de seguridad estatal y militar por el de la seguridad humana.

Por eso, sin entrar a terciar en si las vías de diálogo entre el catalanismo y el nacionalismo español están rotas o no y otros argumentos de índole similar, vemos sustancial que se diga alto y claro si  se aspira a una defensa alternativa, a la supresión de los ejércitos y de las estructuras de poder y militares que existen y los refuerzan, a iniciar un proceso de transarme (no de desarme) hacia una defensa alternativa. Vemos de un enorme valor para la educación de nuestra sociedad que se diga que el paradigma que se persigue es el de cooperación-noviolencia que tiene su expresión en el mundo de la defensa en la idea de seguridad humana y que en torno a estas ideas se articule nuestra disidencia (luchas abiertamente antimilitaristas para quitar poder a lo militar, como las de supresión del gasto militar, las de objeción fiscal y laboral, las que apuestan por la supresión de la investigación militar y la fabricación y venta de armas, las que procuran reducir las estructuras militares y policiales, las que van contra el abordaje militar y las operaciones “de paz” en los conflictos internacionales, etc.), nuestra creatividad (mediante el trabajo y la lucha social en movimientos de carácter transformador, por la solidaridad internacional, por la democracia real, en la resolución alternativa de los conflictos, en el empoderamiento social, etc) y nuestra propuesta de defensa alternativa (generando educación para la paz, cultura de paz, metodologías de cooperación-noviolencia, etc).

En definitiva, como dice Galeano en uno de sus textos, parece que la discrepancia de Gordillo y de Ortega al manifiesto pacifista “rasca, y rasca mucho, y rasca bien, pero rasca donde no pica”.

Nos queda el matiz de confiar que estas ideas son compartidas por igual por los firmantes del manifiesto pacifista catalán y por los investigadores por la paz discrepantes del mismo. Pero haría falta explicitarlo para mejor aclaración de todos nosotros.

¿Qué hay que defender? ¿Son los derechos humanos un referente de la nueva idea de seguridad humana?

Jugar+por+jugar

publicado por utopía contagiosa en la revista es hora

Si preguntamos a nuestros convecinos qué es lo que debe defenderse en nuestra sociedad, es muy probable que el catálogo de preferencias de la gente (trabajo, libertad, vida digna, igualdad, justicia social, solidaridad, educación, etc.) se parezca mucho a los dd. hh. y a la idea de Seguridad Humana y muy poco al catálogo de “bienes” que los ejércitos dicen defender.  La idea de Seguridad Humana, alejada de la seguridad militar y, en gran medida, cercana al ideal de los dd. hh., empieza a conformar parte de las agendas de bienes “agredidos” y que hay que defender y está llamada a servir de base en la tarea por otra sociedad posible y contra la estrecha forma oficial de ver la seguridad y la defensa.

Ello es más evidente cuando sabemos que el gasto militar mundial supera con creces el 1,7 billones de $, los cuales podrían ser aplicados con mucho mayor beneficio a paliar los déficits mundiales y a practicar derechos negados a la inmensa mayoría de la población del planeta y a la sostenibilidad de la vida en el mismo.

Ahora bien, debemos preguntarnos acerca de qué alcance de la idea de derechos humanos es el asumible para una opción “por la paz” y qué compromisos conlleva esta idea en orden a hacerlos viables como objeto de una defensa desde la paz.

1.-  ¿Qué son los derechos humanos?

Los dd. hh. se han convertido, al menos en occidente, en un lugar de refugio ideal de las aspiraciones de justicia y en un referente ético al que apelar como límite del poder sobre nuestras vidas. Ello es fruto de una evolución histórica y hoy constituye unl referente al que debe parecerse la legislación y la práctica política que aspire a un mínimo de legitimidad ética..

Puesto que los dd. hh. aparecen como el fundamento del orden legal vigente en el mundo occidental, nuestros políticos, de derechas o de izquierdas, los suelen invocar para justificar sus opciones, decisiones y propuestas, unas veces para aclarar que hay un exceso de libertinaje (léase la rancia versión actual del Ministro de Interior y de la Delegada de Gobierno de Madrid pretendiendo condicionar y limitar los de libertad de expresión y de reunión; o la apuesta del Ministro Gallardón de ilegalizar determinadas expresiones hasta ahora entendidas como alcance de derechos fundamentales), para limitarlos y reclamar disciplinamiento social y ajustes económicos, o para exigir cambios.

Aún cuando existe un consenso mínimo sobre el valor de dd. hh., de que tenemos unos derechos inviolables vengan o no reconocidos en una ley positiva, no lo hay en relación ni a su alcance ni en cuanto a sus contenidos básicos, y donde unos sitúan el punto de llegada otros sitúan el punto de inicio.

Aunque la gente ha oído hablar de los dd. hh., lo cierto es que casi nadie conoce el catálogo concreto de éstos# y, mucho menos, su verdadera extensión, ni el modo de protegerlos.  Pero hay otro rasgo más que los convierte en algo impreciso y urgido de constantes cambios, pues los dd. hh. ni son invariables o inamovibles, ni puede entenderse que satisfacen de forma plena la aspiraciones de derecho y de justicia de culturas menos individualistas que la nuestra.  Que los dd. hh. no son algo inamovible, fijados de una vez por todas para toda la historia, lo demuestra el que su “reconocimiento” ha sido difícil y gradual y ha ido respondiendo a las exigencias de los tiempos históricos y a diversas luchas.

2.-  Derechos humanos de primera, segunda y tercera generación.

Los derechos de primera generación son los “derechos civiles y políticos”. Son fruto de la evolución histórica de Occidente y están vinculados al ideal “burgués” de persona,  entendida como un ciudadano (principalmente varón, con autosuficiencia económica y capacidad de autodeterminarse). En el catálogo de derechos de primera generación se encuentran los llamados derechos individuales (a la vida y a no sufrir tratos degradantes, libertad personal, ideológica, religiosa y de conciencia, seguridad frente a la arbitrariedad, propiedad privada, libre circulación, libertad de expresión, reunión y asociación, derecho de sufragio, derecho a un juicio justo, etc.).

La plasmación que se suele tomar de referencia de estos derechos es la “Declaración de los derechos del hombre y del ciudadano”  aprobada por la Asamblea Nacional Constituyente de la Francia el 26-8-1789, aunque existen otros textos donde se reflejan, como la bill of rigths aprobada en Inglaterra en 1689, o la declaración de derechos de la independencia de los EEUU.

Los dd. hh. de segunda generación responden a otro momento histórico y a otras exigencias éticas. Los conocemos como derechos “sociales, económicos y culturales”.  Están vinculados a las luchas sociales del siglo XIX y XX en Europa y a la conquista de unos mínimos de bienestar e igualdad para garantizar sociedades más justas. Fueron introducidos gracias a la influencia del pensamiento de izquierdas y a las organizaciones de obreros y sociales y a sus conquistas.  Sin estas continuas luchas hoy estos derechos no estarían ni siquiera reconocidos.

Entre ellos encontramos los derechos a la seguridad y previsión social, al trabajo, a la sindicación, a la vivienda, a la salud y la asistencia médica, a un nivel de vida digno, al consumo responsable, a la maternidad, los vinculados a los derechos de la infancia, de la familia, los de educación, etc.

Los derechos económicos, sociales y culturales se encuentran codificados, junto con los de primera generación en la “Declaración Universal de los Derechos Humanos” de Naciones Unidas#, de 1948, y en el “Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales” de 16-12-1966.

La principal diferencia entre los de primera y segunda generación se refiere al grado de efectividad y de garantías jurídicas. Los primeros tienen un sentido más fuerte, su violación o incumplimiento implican el derecho a un juez que de manera inmediata los reponga, en los segundos tal circunstancia no existe de forma tan clara y sólo hay mecanismos de “reparación” si una ley “desarrolla” su contenido.  Así, es muy fácil que, por ejemplo, si soy víctima de una detención ilegal o arbitraria en occidente pueda acudir a un juez que de inmediato me pondrá en libertad, pero si no tengo trabajo o vivienda, no puedo acudir a nadie para que haga valer mi derecho, al igual que ocurre si soy extranjero respecto a determinadas prestaciones sociales y sanitarias.

Se permite esto porque se aplica un criterio que se llama “factibilidad” que, en palabra del Comité de Derechos Sociales, Económicos y Culturales (el órgano de la ONU encargado su supervisión) consiste en que deben implementarse en la medida en que los estados y pueblos tengan medios para hacerlo.

De ello podemos sacar una aleccionadora conclusión: no sólo son derechos protegidos a medias y a regañadientes en nuestras legislaciones (y sólo en la medida en que las elites necesitaron hacer ciertas concesiones para garantizarse la quietud -ellos lo llaman paz- social y la asunción de unas reglas de juego por parte de toda la sociedad en beneficio de unos pocos), sino que ahora, precisamente, están en franco retroceso de la mano de la ideología neoliberal que predica la restauración de una situación social y política anterior al surgimiento de las propuestas de estado de bienestar en Europa y de los correlatos del new deal en Estados Unidos, con el derrumbe de todo lo que huela a derechos sociales y a intervención pública para sostenerlos. Por eso los derechos de segunda generación tienen aún una amplia agenda de lucha social para constituirse en algo más que un referente vaporoso.

Los “derechos de tercera generación”, que son reconocidos de forma muy difusa y fragmentada o, directamente, no están reconocidos, tienen que ver con los monumentales cambios tanto de conciencia en el planeta, como los provocados por la intervención nefasta de los hombres sobre los recursos, con el predominio de la guerra y la amenaza de ésta en las relaciones internacionales, con la falta de gobernanza mundial global y la existencia de un modelo económico insostenible e injusto y con la globalización.

En el amplio catálogo de reivindicaciones de dd. hh. de tercera generación se encuentran algunos reconocidos por tratados dispersos como el derecho a la autodeterminación, a la independencia económica y política, a la identidad, al acceso justo a las tecnologías, a los beneficios de la ciencia, el derecho a la alimentación vinculado al grave problema de hambre e injusticia en el mundo, al mantenimiento de un patrimonio cultural humano, los derechos vinculados a la sostenibilidad y la ecología, el derecho a un orden internacional justo o el derecho a la paz.

Llama la atención, respecto a esta tercera ola de derechos, la distancia entre lo proclamado y lo cumplido y el papel obstruccionista que los Estados juegan en su desarrollo, hasta el punto de que ni existen organismos con suficiente capacidad para imponerlos frente a las actuaciones de los Estados, ni se encuentran Estados que verdaderamente los promocionen.  Puede decirse que, en materia de estos derechos, los estados y las élites dominantes son, precisamente, los verdaderos enemigos para su aplicación.

3.-  La seguridad humana y la lucha por los derechos humanos

Si volvemos sobre la idea de que en realidad de lo que necesita defenderse la humanidad es de las agresiones constantes (y tantas veces consentidas, cuando no promovidas por los poderes) a las que nos vemos sometidos de forma directa tanto en nuestro propio desarrollo de personas y de pueblos, como en los derechos básicos de índole personal y colectivo y comunitario que concretan las mejores aspiraciones de nuestras sociedades, y en lo que se refiere a los peligros de índole ambiental que amenazan con deteriorar los ecosistemas y nuestra pervivencia, la concepción de dd. hh., entendida con amplitud, forma parte evidente de lo que merece ser defendido.

Esta idea debe sustituir gradualmente a la idea de defensa tradicional basada en ejércitos e imposición violenta. Es más: la propia idea de defensa militar aparece desde los dd. hh. y la seguridad humana como uno de los principales sustentos de la violencia estructural y cultural que rige el mundo y como uno de los aparatos generadores de las peores lacras, las guerras, que lastran el desarrollo humano.

Desde esta óptica, la lucha por la paz es también la lucha por tomarnos en serio los dd. hh., porque una paz sin derechos eficaces es, en realidad, una paz ficticia, una imposición de la violencia estructural y de la guerra. Dicho de otro modo, su paz es nuestra guerra.

Ahora bien, dado el carácter dinámico y evolutivo de los dd. hh., la lucha por la paz no es sólo la lucha por el reconocimiento y respeto de los derechos ya codificados, ni se conforma con un grado de desarrollo cicatero y petrificado, sino que es exigencia de políticas que los llenen de contenido y los mejoren con la aportación de los derechos de tercera generación, pues en ellos se juega de manera más decisiva la paz entendida como justicia y la propia pervivencia o colapso social. Los dd. hh. de tercera generación, no sólo abarcan en sí mismos a los demás sino que los perfeccionan y revolucionan hacia un cambio de modelos sociales.

4.-  El supremo recurso de la rebelión.

El régimen de derecho efectivo y respetuoso con los dd. hh. no existe y, si miramos el panorama internacional, no parece que los poderosos estén dispuestos a dejarlo existir.  No existe, en realidad, un derecho a la vivienda, ni a la educación, ni a la igualdad, ni a la participación en condiciones de pluralismo e igualdad, ni a la seguridad jurídica, ni tantos otros de los proclamados como de primera o segunda generación. Es más, en muchos de estos supuestos ni siquiera hay mecanismos eficaces de protección ante los que reclamarlos.  Y si no hay garantías ni lugar donde ejercerlos o ante el que reclamarlos, ¿qué nos queda?

En ausencia o ante la negativa de los derechos, nos queda la lucha y la desobediencia como recurso “de garantía” para que un día se reconozcan.

El propio preámbulo en la Declaración Universal de los Derechos Humanos afirma que es esencial que los dd. hh. sean protegidos por un régimen de derecho, “a fin de que el hombre no se vea compelido al supremo recurso de la rebelión contra la tiranía y la opresión”.

Concepto de Seguridad Humana (I).

El concepto de Seguridad Humana lo publicó el P.N.U.D. en su Informe sobre el Desarrollo Humano de 1994.  Curiosamente, si buscas los nexos informáticos en la página del P.N.U.D. están rotos.  Parece que algo tan importante e innovador les haya provocado un cierto sonrojo, y viendo que el premio Nobel de la paz lo conceden a un declarado militarista y que no frena las acciones violentas de su país han decidido ocultarlo al público no vaya a ser que nos pongamos a pensar y acabemos opinando que la única manera de preparar la paz es trabajar para la paz y no potenciar la guerra.  O quizá es que han sufrido un ataque informático y están bloqueados estos links. (No lo sabemos).

Hemos rastreado la web para ver si este concepto está en otras rutas informáticas y nos ha sorprendido comprobar que no es así.  Como parece que el concepto de Seguridad Humana no interesa ni a los que lo crearon, pero a nosotros nos parece una de las bases sobre las que se ha de asentar una alternativa noviolenta a la defensa militar, vamos a retomar la tarea de darlo a conocer, explicarlo y defenderlo en la web.

El concepto militarista de seguridad se basa principalmente en defender la seguridad del territorio contra la agresión externa, en la protección nacionalista de los intereses patrios, en la seguridad ante el holocausto nuclear y las agresiones militares exteriores.  Es, por tanto, un concepto estrechamente relacionado con los intereses del estado nación.

En contraposición, el concepto de Seguridad Humana se basa en la seguridad en la vida cotidiana y en la seguridad en las preocupaciones de la gente común:  ante las amenazas de las enfermedades, del hambre, del desempleo, del delito, de la represión política, de las carencias medioambientales sociales, políticas y culturales.

Como se ve, hay debate, es posible comparar, pensar y elegir.  Ustedes pueden decidir qué concepto de defensa quieren que se utilice en su país.  Esta es la primera sorpresa.  Se puede decidir qué es lo que queremos defender y, en concordancia, cómo.  Es posible decidir porque hay opciones:  una militarista y violenta, otra noviolenta y antimilitarista.  Es curioso que está opción a elegir no se nos ofrezca en los debates de los partidos políticos cuando presentan sus programas electorales, o en los debates parlamentarios de la Comisión de Defensa.

Así, el concepto de Seguridad Humana se basa en:

  • centrarse en el ser humano, al preocuparse por la forma en que la gente vive en una sociedad, la libertad con la que puede ejercer diversas opciones, el grado de acceso al mercado y a las oportunidades sociales, y la vida en conflicto o en paz.
  • Hacer de la defensa algo universal, es decir, democratizar su conocimiento y las posibilidades de decisión de un tema tan crucial para nuestras sociedades.  Considera que el concepto de defensa es pertinente a todo el mundo, tanto en países ricos como en países pobres.  Que hay muchas amenazas que son comunes a toda la gente, como el desempleo, los estupefacientes, el delito, la contaminación y las violaciones de los derechos humanos.  Considera que estas amenazas pueden variar en intensidad de un lugar a otro , pero todas esas amenazas contra la seguridad humana son reales y van en aumento.
  • Dar un enfoque global a los nuevos peligros que define como amenazas:  porque cuando la seguridad de la población está amenazada en cualquier parte del mundo, es probable que todos los países se vean afectados.  El hambre, la enfermedad, etc., ya no son acontecimientos aislados, confinados dentro de las fronteras nacionales.  Sus consecuencias llega a todo el mundo.  Además, añadimos nosotros, sus causantes también son internacionales:  las grandes empresas que sólo buscan el lucro egoísta, los gobiernos nacionales que invierten en armamento despilfarrando recursos que serían utilísimos aplicados en otras áreas.
  • Optar por un enfoque preventivo y noviolento porque unos pocos miles de millones de € invertidos en la atención primaria a la salud y en la educación en planificación familiar podrían haber ayudado a contener la difusión del SIDA, cuyos costos directos e indirectos ascendían a 240.000 dólares en el decenio de 1980.


Cospedal confunde Defensa con Seguridad

Imagen de Gobierno de Castilla La Mancha

Imagen de Gobierno de Castilla La Mancha

Fuente:  Infodefensa.

Inventir en defensa es invertir en seguridad” dijo Cospedal.  Y de ello concluyó que hay que invertir más en defensa.

Así, sin ningún razonamiento previo o posterior, sin justificaciones.  Simplemente por que ella lo vale, porque sí.

Lo podría haber dicho Morenés.  O cualquiera de los ministros de Defensa previos, tanto del PP, como del PSOE, como de UCD.

Tras un mes de estudiar los temas más importantes de su nuevo cargo, Cospedal no ha innovado ni un milímetro.

Pero se equivocan.  Defensa se refiere a militar, a violencia, a relaciones internacionales de dominación.  Defensa se refiere a estados naciones, a exportación de armas, a guerras en todo el mundo. Defensa se refiere a militarizar la investigación y el desarrollo, a que exista un Estado militar dentro del Estado civil.  Defensa se refiere a gastar en cañones en detrimento al gasto en mantequilla.

Seguridad es poder tener acceso a cubrir tus necesidades básicas:  alimentación, vivienda, sanidad, escolarización, …  Seguridad es promover y ejercitar el desarrollo de los derechos económicos, humanos, civiles de cada persona.  La seguridad tiene que ver con los intereses de las personas, no de las naciones, la seguridad es inclusiva porque no depende de los intereses nacionales, sino de los intereses humanos que nos son comunes a todos.

Confundir la cultura de defensa con la cultura de paz es un grave error.  También lo es confundir Seguridad Nacional con Seguridad Humana.  O una opción política violenta e intervencionista elegida a conciencia.

¿Invertir en defensa es invertir en seguridad?

Es justo lo contrario, invertir en militares, en armas y guerras es ir contra los derechos humanos, civiles y ecológicos.  Invertir en defensa es invertir en violencia directa, estructural y cultural.  Miles de guerras nos lo confirman, pasadas, presentes y futuras.  Millones de muertos, de refugiados, de mutilados, de violadas, de niños que no han podido estudiar ni tener un futuro digno.

Cada euro invertido en Defensa es un euro invertido en un mundo peor.  Por ello aboga, no nos engañemos, Cospedal.

La OTAN da un giro de tuerca más en la militarización de la movilidad humana y la inmigración

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Fuente: El Pais

Se acabaron los años de retórica bonita. Las migraciones y la movilidad humana no son una cuestión de derechos humanos, ni siquiera de derecho, sino un asunto militar.

Lo ha decidido nada menos que la OTAN, una nueva fuente de legitimidad internacional y de derecho, al parecer.

¿para qué los informes sobre Desarrollo humano del PNUD sobre la movilidad humana, para qué la Convención de los derechos de los trabajadores migrantes (por cierto, no ratificada por ningún país europeo a pesar de su vigencia internacional), o los múltiples libros blancos, planes y demás panoplias declarativas y buenistas de los años anteriores?. Se impone el realismo de los que siempre tienen la fuerza de la razón (que coincide con la razón de la fuerza desde que el mundo es mundo) de su parte.

Según un portavoz de la OTAN

La Alianza estudia cómo reciclar una antigua operación del Mediterráneo central en algo más amplio que incluya contención de la migración,

La migración se resuelve así como un asunto de contención, de control, de guerra.

Porque no se trata de un control de flujos mediante el incentivo de políticas reguladas o de desarrollo en las zonas expulsoras (por cierto, zonas en los últimos años bien alteradas por las políticas agresivas de occidente, que se vuelve así en un factor de expulsión considerable), sino del control miliar y la contención armadas de las migraciones.

No se trata de crear un círculo virtuoso de políticas para gobernar el derecho humano a migrar o a no hacerlo (más bien a no verse expulsado a la fuerza) y las condiciones de dignidad y justicia de dicho derecho, sino de generar un círculo vicioso de control y guerra que generará más inestabilidad, más violencia estructural, más locura; que justificará el militarismo de la propia Europa, la reclamación de mayor gasto militar e inversión en armas, las políticas de palo y zanahoria con gobiernos títere en otros lugares que defiendan “nuestros” intereses, las mafias y las demás lacras asociadas al enfoque violento de los conflictos planetarios.

La OTAN pretende ejercer este papel de guardián de la frontera, pero amplía más su esfuerzo y, dice la noticia ” la organización debate también cómo cooperar con la UE, que tiene activa una operación militar en esa área“, lo que de paso nos da noticia de la existencia ya de una hiperactividad militar en el mediterráneo contra la inmigración de los pobres.

Ya lo ven, la migración como amenaza, como objetivo militar, como nuevo chivo expiatorio.

¿Y para eso queremos los ejércitos?¿Para ese trabajo canalla el gasto militar ingente?¿A este culto se rinden nuestros pecatos políticos y las élites de la ilustrada Europa?

Dice el Secretario General de la OTAN que la cosa va en serio y para pronto habrá sorpresas:

Estamos trabajando para establecer una presencia en el sentido de seguridad más amplio, que actúe contra el terrorismo, que ayude a lidiar con la crisis migratoria. Y luego tenemos que sentarnos con la Unión Europea para ver cómo podemos asistirla de la mejor manera

No gracias, no nos asistan. Desmantélense mejor. No nos conviertan en el tremendo avispero que alimenta la codicia de los halcones y las cuentas bancarias de los aprovechados.

Pero los lideres europeos, timoratos ante el empuje del fascismo militarista que estaba latente dentro de sus fronteras e inmerso en sus etnocéntricas ideologías liberales, en vez de combatir el fascismo combaten a los inmigrantes. Los verdugos pasan a ser héroes y los nadie vuelven a ser chivo expiatorio, otra vez el mismo cuento.

Por suerte, la migración es nómada, es disoluta, es inabordable, y serán las prácticas puntuales de los miles de personas que huyen del terror que provocamos fuera, quienes desborden el vano (pero no exento de violencia, dolor y culpa) intento militar de contenerlas y considerarlas un mero objetivo de guerra. POnerle puertas al campo es lo que tiene: melancolía, dolor y vileza para nada.

 

La propuesta de seguridad y defensa en el programa electoral del PSOE

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PSPV – PSOE

Fuente: PSOE

El PSOE tradicionalmente dedica una parte de sus programas electorales a la política de defensa. En esta ocasión lo hace también, y desde parámetros bien parecidos a las ocasiones anteriores, en el programa electoral 2015, de nombre “el cambio que une”, lo que da de entrada una idea del énfasis que quiere poner este partido centrista a su campaña electoral.

Empecemos por decir que la política de defensa la encuadra el PSOE dentro de un capítulo más amplio, el de política internacional a la que denomina “Nuestra visión de España en el mundo” (págs. 334 a 375 del programa)

Y ¿cuál es esa visión? Pues muy resumidamente, que España tiene que encontrar (más bien hablan de recuperar, como si antes lo hubiera tenido, sutil modo de decir que con ZP, o con FG vivíamos mejor)  un lugar de cierto “liderazgo” para promover las buenas ideas de gobernanza mundial, y promover nuestra tranquilidad.

Tenemos un proyecto para España que debe estar sólidamente vinculado a nuestro entorno exterior por dos motivos. En primer lugar, porque nuestros valores de paz, democracia, progreso o sostenibilidad no se agotan en las fronteras y, en segundo, porque solo será posible avanzar en ese proyecto si estamos bien conectados con el resto de Europa y del mundo.
1) Diez desafíos:
Para llegar adelante el ideal de proyección exterior de España y los valores que comparte, según el PSOE hay que responder a diez desafíos de política exterior, de los cuales cuatro (los cuatro primeros) tienen nítidamente implicaciones en la política de seguridad y militar.
Los desafíos son los siguientes:
    • Reforzar el liderazgo de la UE en la gestión de la globalización
    • Contribuir a un orden internacional que sea más seguro, equilibrado y sostenible.
    • Fomentar el progreso y la seguridad compartidos.
    • España debe ganar presencia internacional y ser un referente de la UE y en el mundo.
    • 5) Luchar contra la desigualdad
    • 6) Ganar competitividad a través de la internacionalización y la innovación.
    • 7) Articular mejor nuestra política energética con los desafíos globales.
    • 8) Establecer un marco adecuado para responder a las necesidades de la ciudadanía en el exterior
    • 9) Responder adecuadamente al fenómeno migratorio.
    • 10) Una acción exterior al servicio de los Derechos Humanos.

Estos desafíos nos darán una primera imagen de la política de seguridad y defensa que el PSOE quiere ayudar a promover y que puede definirse como una apuesta por promover una actoría y una proyección global de Europa como actor político (y también militar) en la composición del orden mundial, dentro de un contexto de apuesta por el multilateralismo que representa el sistema de Naciones Unidas, definiendo como los principales “riesgos” y “amenazas” la inestabilidad del norte de África, el Sahell, Oriente medio y el llamado terrorismo internacional Yihadista.

Lo vemos en algunas de sus afirmaciones programáticas, como, por ejemplo, refiriéndose al desafío de “Reforzar el liderazgo de la UE en la gestión de la globalización”

“debemos asegurar que la UE tenga capacidades básicas para dar respuesta a cualquier crisis, de cualquier naturaleza. Contribuiremos a que la UE se implique decididamente en la lucha internacional contra el terrorismo y el tráfico ilegal en todas sus modalidades. La Unión debe ser el actor central en nuestras vecindades sur y este.

Y al referirse a capacidades básicas emplea un sospechoso lenguaje similar al que las instituciones europeas y la nomenclatura militar al uso utilizan para referirse a fuerzas militares para intervenir armadamente.

O, cuando se refieren al más enternecedor desafío de “fomentar el progreso y la seguridad compartidos” y explicita que se está refiriendo a que

Participaremos activamente en el desarrollo y la estabilidad del Norte de África, el Sahel y Oriente Medio. Ante la amenaza yihadista,  ofreceremos respuestas adecuadas que incluyan medidas decididas que atajen la violencia y garanticen la seguridad, pero también mediación, diálogo y desarrollo para llegar a las causas más profundas.

Como vamos viendo, el PSOE en esta primera aproximación apuesta por una dimensión militar de la construcción europea como actor global y  para preservar el status quo que garantiza su predominio mundial y regional.

2) Mantener un status quo pro-occidental en materia de seguridad

Más adelante, (pág 242 y siguientes) establece una serie de medidas para conseguir que España tenga el sitio que le corresponde en un mundo globalizado, y entre ellas destacan algunas de índole militar o enfocados desde el punto de vista de la seguridad militar que pasamos a entresacar:

a) Para conseguir que Europa tenga un mayor liderazgo en la gobernanza mundial:

  • Asegurar que la UE tenga todas sus capacidades básicas para dar respuesta a cualquier crisis, de cualquier naturaleza.
  • Promover que entre las prioridades de la política exterior de la UE se incluya a América Latina y el Mediterráneo.
  • Implicar a la UE más decididamente en la lucha internacional contra el terrorismo y el tráfico ilegal en todas sus modalidades, incluida su financiación.
  • Promover la cohesión social y el diálogo interreligiosos e intercultural como medidas no militares para hacer frente a los movimientos extremistas que amparan la violencia.
  • Trabajar en el seno de la UE para solucionar el conflicto en Ucrania sobre la base del respeto a su integridad territorial y al Derecho Internacional. Ello facilitará el restablecimiento del diálogo de la UE con la Federación de Rusia para construir un marco de cooperación a largo plazo beneficioso para ambas partes.
  • Reforzar la figura del Alto Representante, para que pueda ejercer sus responsabilidades de forma más ágil y eficaz.

Todas estas medidas están encaminadas a construir un polo (también) de la defensa y la seguridad en Europa.

A estas se unen otras relativas a lo que podríamos llamar política de desarme, entendida como una política de tratados internacionales para garantizar un cierto control paritario de los medios militares, pero no la transformación verdadera desde una política armamentísta a una política de seguridad humana, o de mantenimiento de un cierto status quo en los principales focos de conflicto militar donde Europa tiene intereses. Entre ellas destacan:

  • Cumplir estrictamente las previsiones de la Ley sobre comercio de armas, reforzando el control parlamentario y la transparencia y denegando su autorización cuando exista riesgo claro de que puedan ser utilizadas de manera contraria al respeto debido y la dignidad inherente al ser humano; velar por el cumplimiento de los Derechos Humanos a la hora de firmar acuerdos internacionales.
  • Impulsar el progreso y la seguridad compartida en el Norte de África, el Sahel y Oriente Medio.
  • • Plantear una Estrategia Política Europea contra la radicalización y el terrorismo yihadista dotada de elementos para garantizar la seguridad pero incluyendo también los aspectos de integración, educación, cohesión social, diálogo y financiación.

3) Política de paz y seguridad

Tras este marco más general, el programa del PSOE dedica otro apartado a lo que llama “Paz y Seguridad” (págs. 348 y siguientes).

En ella, como ya es tradicional en la variación que está sufriendo la idea de defensa clásica, se afirma que un mundo seguro es aquel que es más justo y, por eso, se parte de la idea de seguridad entendida como seguridad humana, y no como seguridad militar.

Dice así el PSOE:

Favoreceremos el concepto de la Seguridad Humana, que incluye la seguridad económica, alimentaria, sanitaria, medioambiental, energética, personal, comunitaria y política para fortalecer la paz y la seguridad internacionales en conformidad con lo dispuesto en la Carta de las Naciones Unidas.

La cooperación internacional, la ayuda al desarrollo y la estabilidad, la diplomacia preventiva y las soluciones negociadas, así como la defensa cuando sea imprescindible, son los pilares esenciales para la seguridad de España, de la Unión Europea y de su ciudadanía.

Pero observemos, a renglón seguido, que la idea de seguridad humana que se proclama se desdibuja con las medidas de índole militar que la desmienten y así se pretende, por ejemplo, una alianza defensiva para Europa:

La Unión Europea debe dar pasos efectivos para ser, también, una Alianza defensiva, para poder dar una respuesta inmediata en caso de amenazas o agresiones a la integridad territorial de los Estados Miembros. El objetivo es, a medio plazo, caminar hacia unas Fuerzas Armadas Europeas, capaces de garantizar, por sí mismas, la seguridad colectiva de la Unión Europea y de sus Estados Miembros. Una defensa común eficaz refuerza el pilar europeo de la OTAN al tiempo que mejora la capacidad de la Unión Europea de actuar de forma autónoma.

4) El ejército que propone el PSOE: Nada nuevo bajo el sol.

Y llegados a este punto, nos interesamos por el último aspecto que aborda este programa en relación con la defensa: el ejército que, según el PSOE; “necesitamos”.

Empecemos por recordar que los grandes principios de esta “gran política de estado” que han mantenido contra viento y marea PP y PSOE han sido los de 1) Modernizar el ejército y su material, 2) Profesionalizar el ejército, 3) Potenciar la indistria militar, 4) Enfocarla a la defensa de occidente mediante la participación en la OTAN y los demás instrumentos militares para ello, 5) participar en las misiones militares exteriores y 6) hacerlo todo desde un consenso cerrado e inamovible, opaco y nada transparente. TOdo ello ha conllevado, además, un enorme y oculto gasto militar en detrimento de necesidades sociales.

Por desgracia tenemos que advertir que nada cambia en este nuevo programa del PSOE, porque lo nuevo se refiere al tiempo en que se hace, no a la novedad (que no la tiene) de sus propuestas, siempre las mismas y siempre las mismas que el PP y los otros partidos del “consenso”. Lo resumen de maravilla en el siguiente párrafo:

Los y las socialistas queremos unas Fuerzas Armadas con los recursos humanos y materiales suficientes para desarrollar sus operaciones y cooperar con nuestros socios y aliados. Serán proporcionados a las necesidades operativas y a las posibilidades económicas de nuestro país.

Unas Fuerzas Armadas transparentes en su gestión y actuación que se sientan cercanas a la sociedad española a la cual sirven y sean respetuosas y valedores de los principios democráticos de dicha sociedad

Unas Fuerzas Armadas profesionales altamente formadas y cualificadas, cuyos componentes, sin excepción, puedan desarrollar sus carreras profesionales desde su entrada hasta su pase a retiro, basándose en los principios de igualdad de oportunidades, mérito, capacidad y experiencia.

Y en concreto, descendiendo más aún a la política de personal, el PSOE; como todos los demás partidos del régimen, asumen las reivindicaciones del eficaz lobby sindical de las asociaciones de militares y propone (págs. 242 y ss.):

  • Realizar un plan de reestructuración orgánica y de infraestructuras de la Defensa para fijar las capacidades militares que requiere la Defensa Nacional hasta 2025 y las necesidades consiguientes de cuadros de mando, tropa y marinería, personal civil y reservistas.
  • Realizar la promoción interna de los y las militares de carrera, cualquiera que sea su procedencia o empleo, mediante procedimientos de evaluación públicos y transparentes.
  • Dotar a los y las militares profesionales de tropa y marinería de una carrera profesional completa.
  • Modificar el Régimen Disciplinario, de forma que sin la debida tutela judicial efectiva no se pueda privar de libertad por faltas administrativas.
  • Aprobar una Ley de Programación Presupuestaria Plurianual de la Defensa  Nacional hasta 2020 que asegure su estabilidad financiera dentro de nuestras disponibilidades económicas, y permita recuperar las capacidades militares necesarias en adiestramiento y operatividad para el cumplimiento de las misiones que tienen encomendadas las Fuerzas Armadas, incrementando el nivel de alistamiento  del conjunto de las Fuerzas Armadas.
    • Dicha programación presupuestaria contemplará las partidas necesarias para garantizar el adecuado mantenimiento del material utilizado por las Fuerzas Armadas, fijando como prioridad en todo memento la seguridad de sus miembros. A tal fin:
    • Se revisarán y, si fuera necesario se actualizarán, los programas de mantenimiento.
    • Se establecerá un programa de renovación del material que vaya a quedar obsoleto.
    • Al adquirir nuevo material se tendrá en cuenta el coste de su mantenimiento,cuando éste sea preciso, al objeto de incorporarlo en las previsiones presupuestarias una vez sea adquirido.
  • Establecer un sistema integral para la reinserción laboral del personal de tropa y marinería que termine su compromiso con las Fuerzas Armadas.
  • Potenciar el desarrollo de la industria de defensa y seguridad española con especial atención a las capacidades productivas esenciales, a sus componentes de investigación, desarrollo e innovación, su competitividad, su financiación y su coordinación con la industria militar europea.
  • Fomentar acuerdos con el mundo de la educación, la cultura, la ciencia y, en definitiva, todo el ámbito social para aumentar la difusión de la Cultura de Defensa.
  • Potenciar el papel de la mujer en las Fuerzas Armadas. Asegurar su promoción en las escalas de mando en condiciones de igualdad. Erradicar toda manifestación de acoso sexual y laboral en el seno de las Fuerzas Armadas y sancionar con ejemplaridad los supuestos en que se produzcan.
  • Fomentar las acciones encaminadas a facilitar la conciliación de la vida familiar, adecuación de las jornadas laborales, así como la implementación real en la administración militar de la Ley Orgánica 3/2007 para la igualdad efectiva de mujeres y hombres.
  • •Profundizar el proceso de homologación de la jurisdicción militar a los demás órdenes jurisdiccionales, incrementando las garantías de la independencia de los integrantes de los órganos judiciales militares y el sometimiento al régimen sancionador establecido en la LOPJ.
  • Reformar la jurisdicción militar con arreglo a los siguientes principios:
    • Homologar la jurisdicción militar a los demás órdenes jurisdiccionales.
    • Profundizar la plena garantía de independencia de los integrantes de los órganos judiciales militares.
    • Atribuir al Consejo General del Poder Judicial el nombramiento de todos los órganos judiciales militares, unipersonales y colegiados.
    • Garantizar la inamovilidad de quienes desempeñen funciones judiciales en los órganos de la jurisdicción militar.
    • Someter en exclusiva a las personas que forman parte de la Jurisdicción militar al régimen sancionador previsto para Jueces y Magistrados en la Ley Orgánica del Poder Judicial.
  • Velar por el cumplimiento de los acuerdos internacionales en materia de comercio de armas y material de doble uso

En definitiva, más de lo mismo.

5) Lo que obvia el PSOE a pesar de la que está cayendo

El PSOE, que se preconiza partido de la izquierda, olvida esta máscara cuando de política de defensa hablamos y se alinea con lo más rancio del complejo militar industrial y, en concreto, deja de hablar de:

  • Las puertas giratorias en materia de defensa, tal vez porque exministros y cargos de sus administraciones participan del puertagiratorismo del sector.
  • Del opaco y desmesurado gasto militar oculto, de su auditora y de su recorte en beneficio de otras partidas sociales
  • Del desmesurado capítulo de despilfarro y corrupción militar y de cómo atajarlo
  • Del desmesurado ejército y su megacefálica composición
  • De la inmoral e impagable deuda militar por compra de armas que no sirven a objetivos de defensa
  • De auditar y evaluar las operaciones en el exterior
  • De las bases militares y de las alianzas militares
  • De los enormes beneficios fiscales del militarismo patrio y la derogación de la legislación en interés de la defensa que limita los usos civiles del territorio y de la necesidad de recuperar para la sociedad este enorme patrimonio
  • Del enorme impacto ambiental de los ejércitos
  • Del inmoral mantenimiento bajo el dominio militar de una gran parte del territorio y, sobre todo, de amplios espacios de alto valor ecológico.
  • Del enorme impacto en la paz mundial que tiene el favorecer una industria militar exportadora (séptima exportadora mundial de armas) y de la necesidad de reconversión de la industria militar
  • Del enorme impacto negativo que ha tenido para las zonas sometidas al monocultivo militar (Ferrol, Cádiz, etc) esta dependencia y de la necesidad de reconversión
  • De la enorme factura democrática que, junto al PP, están imponiendo a la sociedad al mantenerla en la minoría de edad en los temas de seguridad, sin dejarnos decidir en ninguno de sus aspectos e incluso hurtando al parlamento la toma de decisiones en esta materia.
  • De las medidas que desde un planteamiento de cooperación, lucha contra la pobreza, y noviolencia se pueden plantear para sustituir la defensa militar por una defensa alternativa basada en la idea de cooperación-novioencia y enfocada a la seguridad humana.

En definitiva el PSOE en materia de defensa no es alternativa, sino continuismo.

Ley de Seguridad Nacional: un modo sutil de permitir estados cercanos a la excepción, pero sin garantías

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Por María Arias Menchen

El Gobierno, en este último estertor del Rajoinato ha aprovechado el último consejo de ministros antes de las elecciones locales para aprobar su proyecto de “Ley de Seguridad Nacional”

Como ocurre con tantas medidas del creciente militarismo, ésta también ha pasado con absoluta discreción y sin que los medios de información le dediquen ni una coma.

Tampoco parece que a los políticos, que se les llena a menudo la boca de grandes palabras y de proclamas en defensa de la libertad, les haya afectado ni mínimamente la publicación de esta norma que, como veremos, refuerza la militarización de la seguridad.

Este proyecto pretende, entre otras cosas, permitir que el Presidente de Gobierno pueda incorporar una categoría más de control sumario y autoritario de la población a los ya recogidos en la constitución y en la ley orgánica 4/1981 de 1 de julio para los supuestos de “emergencia”, “excepción” o “sitio”, el llamado “estado de interés para la seguridad”.

Esta nueva categoría relaja más aún los requisitos y controles garantistas que la ley establece para los casos tasados de dichos estados excepcionales, permitiendo una invasión de esta especie de obsesión por el control social y la militarización a otras situaciones en las que el poder entienda que se pone en peligro el status quo pero que no son tan graves como una catástrofe, un riesgo de cuartelazo o de invasión, etc.  ¿A qué tipo de situaciones puede estarse refiriendo?  ¿Huelgas?  ¿Protestas? ¿Invasiones de fincas militares como las Turquillas o las Bárdenas Reales? ¿Ataques a los ciberactivistas?  ¿Desobediencia civil?…

Dice el anteproyecto que la ley

Regula las situaciones de interés para la seguridad nacional y rellena un vacío normativo existente entre las crisis más graves (estados de alarma, situación y sitio) y aquellas otras que han de afrontarse con medios y recursos más habituales

Pero la norma va más allá de una autorización algo burda al Presidente de Gobierno para usar el aparataje policial-militar para lo que le dé la gana y concibe la seguridad desde una óptica reforzadamente militarista, integrando en ésta y bajo el enfoque militarista  tanto lo que tiene que ver con lo policial, como las relaciones exteriores en su conjunto: señala la nota del Consejo de Ministros que el “Sistema de Seguridad Nacional” es una política de Estado (lo que quiere decir que es incuestionable y no sometida a cambios sino a consenso entre los que mandan) y que

Se establece un Sistema de Seguridad Nacional que se basa principalmente en el Consejo de Seguridad Nacional que preside el presidente del Gobierno y en el que se integran, como componentes fundamentales, la Defensa Nacional, la Seguridad Pública y la Acción Exterior, así como otros ámbitos de especial interés en el momento actual, como pueden ser la ciberseguridad, la seguridad energética o la protección de infraestructuras críticas.

Una nueva vuelta de tuerca en la concepción militarista de la seguridad, alejada de la idea de seguridad humana y de los instrumentos de la cooperación-noviolencia. Una seguridad, por tanto, que es, precisamente por sus características de dominación y violencia, uno de nuestros peores enemigos a la hora de construir un mundo más justo y respetuoso de la seguridad de las personas y de la naturaleza.

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