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La Guardia Real ha cumplido 41 años, ¿ha llegado el momento de su jubilación?

Imagen de Carlos Dufour

Fuente:  One Magazine.

Efectivamente la Guardia Real fue creada el 31 de diciembre de 1975.

Esto nos enseña varias cosas:

  • La monarquía lo primero que hizo fue dotarse de su guardia pretoriana.
  • Los cuerpos militares no son eternos e inmutables.  Si un cuerpo militar se crea, de la misma manera se puede suprimir, si sus funciones ya no son necesarias o no se cumplen.

¿Cumple al Guardia Real alguna función relacionada con la Defensa Nacional?

No, ¿verdad?

Actualmente es un cuerpo militar con funciones meramente decorativas.  Ha quedado convertido en un cuerpo militar inútil y anacrónico, rémora de una manera estrafalaria y militarista de ver las instituciones.  Pero caro, eso sí.  La Guardia Real es un ejemplo permanente de despilfarro militar.

El reciente cumpleaños de la Guardia Real nos lleva a preguntarnos si no les ha llegado la hora de la jubilación anticipada o del despido por causas objetivas, amortizando sus puestos de trabajo.

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Que dimitan todos los implicados en en mantenimiento de campo militar de Bardenas Reales

David+and+Noa+at+a+rock

Antonio Lainez

Fuente: La Vanguardia

De forma residual y sin sacar las oportunas consecuencias, la prensa ofrece una noticia que está destinada a pasar desapercibida como si fuera intrascendente: después de 16 años sin haberse reunido sino una sola vez y para constituirse como tal, el pasado 19 de octubre se ha reunido el «Consejo Asesor de Bardenas Reales», que ha estado presidido por la Directora General de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio,  Eva García Balaguer, y con asistencia del presidente de la Comunidad de Bardenas Reales.

Dicho así parece que simplemente se trata de que ahora se reúne un órgano que la ley establece como obligatorio pero que hasta la fecha no se reunía. Pero es mucho más, pues hay que poner la noticia en su contexto.

Primero, porque no es casualidad que este órgano, que no se reunía a pesar de tenerlo que hacer por ley, venga a reunirse ahora justo después de que las movilizaciones de la población bardenera respecto de la presencia de la base militar en el centro de la reserva de la biosfera de Bardenas Reales empiecen a ir mucho más allá de una testimonial marcha anual de protesta y comiencen a preocupar, incluso a la OTAN, que no quiere que la población se pronuncie respecto a su principal campo de entrenamiento para las operaciones de guerra en las que participa.

Parece que la movilización social, con el mensaje de exigir la plena desmilitarización de Bardenas y de abrir una vía de consulta popular sobre la presencia militar en dicho enclave y de resolver el contrato semi-blindado de que goza el ejército, empieza a hacer mella.

Segundo, porque indagando en el significado de este Consejo Asesor que no se reúne desde hace la tira de años, resulta que este órgano es de obligado cumplimiento desde el momento de la declaración de Bardenas como Parque Natural, pero en Bardenas se lo guisaba y se lo comía todo entre la opaca y poco democrática Junta de Bardenas y el ejército, sin dar cauce a ninguna otra expresión.

El Consejo Asesor fue creado por la ley foral de Navarra que constituyó Bardenas Reales como parque nacional, pero solo se había reunido una vez, precisamente para formalizar su constitución legal, pero luego había sido arrinconado. Mejor no contar con ojos críticos y poder firmar sin luz ni taquígrafos los acuerdos de cesión de terrenos al ejército para sus maniobras, y de poder hacer y deshacer sin tomar precauciones  de las que exige el acuerdo de la Junta de Bardenas con el ejército sobre el impacto de la actividad militar sobre el Parque Natural.

Y ahora ocurre que, por obligación legal, y después de la inclusión de Bardenas Reales en la Red Natura, resulta que por otra obligación legal (Ley 42/2007 del Patrimonio Nacional y la BIodiversidad) el estado debe de regular el parque como «Zona de Especial Conservación» con arreglo a las directivas europeas y de regular la gestión del parque y del patrimonio natural de este con arreglo a las exigencias de la normativa comunitaria, lo que pone en peligro, al parecer, la idea de seguir con el pasteleo de la Junta de Bardenas y el Ministerio de Defensa al respecto. Tal vez a Europa no le suene bien eso de un campo de entrenamiento militar en mitad de una Zona de Espacial Conservación y, precisamente para controlar el proceso, oportunamente, se reúne por segunda vez en su vida el consejo Asesor de Bardenas. ¿para envolver y legitimar la actuación previa de complicidad militar de la Junta de Bardenas?

Tercero: el cambio político propiciado por la nueva situación de reivindicación de poner fin a la base militar de Banderas por parte de las poblaciones ribereñas se acompaña por un hecho nuevo y un campo de confrontación más.

A partir de ahora Bardenas va a pasar a ostentar la categoría de Zona de Especial Conservación (ZEC).

Ello nos ofrece un nuevo campo de lucha: la UE, donde debemos denunciar la base militar dentro de esta zona y donde la sensibilidad y los apoyos puede ser relevante con la internacionalización de este conflicto.

Cuarto: porque quedan claras las tremendas complicidades promilitares que hasta ahora han sido la tónica administrativa y política y que, desde nuestro punto de vista, exigen responsabilidades y dimisiones .

Sólo el cambio de fuerzas políticas en la sociedad navarra y aragonesa, tanto a nivel local como foral y comunitario, con la ruptura del consenso de la derecha y el PSOE de toda la vida en torno al polígono militar de Bardenas, y la lucha de las sociedades ribereñas por ir más allá de lo testimonial y proponer el rescate de la soberanía ciudadana sobre los temas que les afectan y nos afectan tan decisivamente a todos ha obligado a esta reunión anómala para guardar las formas.

Algo está cambando, y ese algo se llama la lucha de la gente de a pié y el desvelamiento de las descaradas complicidades militaristas de la casta política y militar en contra de los intereses de las sociedades.

Todo ello obliga a incorporar otro elemento más, que es precisamente el de las responsabilidades que deberían asumirse.

¿Por qué el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, en su actual o en las anteriores denominaciones, no ha aplicado las consecuencias derivadas de la ley 42/2007 de Patrimonio Natural y Biodiversidad, hacia Bardenas Reales, declarada Reserva Natural y Reserva de la BIosfera e incluida en la Red Natura 2000? ¿No deberían pedirse responsabilidades y exigirse dimisiones en este ministerio, sospechoso siempre de un puertagiratorismo lacerante?

¿Por qué los gobiernos forales y parlamento navarro no han exigido el cumplimiento de la ley que ellos mismos aprobaron y han esperado la friolera de 16 años para reunir un Consejo que debería vigilar el contenido de la ley sobre el parque Natural? Debería haber aquí dimisiones y responsabilidades.

¿No deberían pedirse responsabilidades y dimisiones a los principales protagonistas del enjuague, Ministerio de Defensa y Junta de Bardenas?

¿No deberían pedirse a los partidos políticos que han consentido o promovido este desaguisado?

¿No debería exigirse al Sindicato de Agricultores de Bardenas; a la Comisión de Gremios Ganaderos; a la Asociación de Cazadores y Pescadores de Bardenas; al Centro de Estudios «Merindad de Tudela» y al  Consorcio «Eder», todos ellos miembros del Consejo Asesor ineficaz? ¿No deberían estos exigir que el orden del día de la suguiente reunión de este Consejo incluyese tratar el tema de la desmilitrización de Bardenas y de la cancelación del convenio con Defensa?

¿No deberían pedirse también a los municipios consentidores, encubridores, cómplices?

Una noticia, como decimos, que no debe pasar desapercibida

 

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Más datos sobre la militarización de la Casa Real

En un artículo de la revista Tiempo titulado «Los hombres que rodean al príncipe«, Antonio Rodríguez ha publicado nuevos datos sobre la militarización de la Casa Real.

Nos cuenta que la Oficina del príncipe cuenta con 15 personas.  De ellas muchos son militares:

  • «El secretario del príncipe cuenta con dos hombres de confianza para coordinar su trabajo diario:  el general de brigada Emilio Tomé de la Vega y el teniente coronel José Manuel Zuleta.  Además  «junto a Tomé de la Vega hay cuatro ayudantes de campo, uno por cada cuerpo de Tierra, Mar y Aire y otro más de la Guardia Civil.  Estos edecanes son sustituidos cada dos o tres años».
  • «La seguridad de los príncipes recae, en primer término, en el coronel José Corona, quien tiene bajo su mando a dos tenientes coroneles – Francisco Cabello y Miguel Herráiz-.  Los tres, a su vez, depende jerárquicamente del nuevo jefe de seguridad de la Casa Real, el coronel de la Guardia Civil Francisco López Requena, quien acaba de sustituir a uno de los hombres de confianza del Rey, el general Manuel Barrós.  Corona y Cabello se suelen encargar de la preparación de viajes y de la organización de los guardaespaldas de escolta cada vez que los príncipes salen de la Zarzuela, mientras Herráiz se vuelca más en proteger la vida privada de la pareja».

En total 9 militares más que están en la Casa Real y que colaboran con sus sueldos a inflar el gasto militar de la Casa Real.  Hay que recordar que llevamos una serie de artículos intentando desvelar cuál es el gasto militar de la Casa Real.  En el último concluíamos que:

En nuestras cuentas incluíamos un epígrafe llamado “Casa Real” en el que anotábamos un gasto de 45’4 millones de euros.  En este rubro incluíamos:

  • El sueldo de Juan Carlos Borbón y de Felipe Borbón, ambos militares.  Entonces estimamos a la baja sus sueldos porque los presupuestos presentados por Mariano Rajoy no había especificado estas cantidades.  Por ello decíamos que en 2011 se habían gastado 0’43 millones de €, y en 2012 0’4 millones de €.  Para el presupuesto de 2013 estimábamos la misma cantidad.
  •  Los sueldos de los 5 altos cargos militares de la Casa del Rey, de los cuales tampoco existen datos concretos a esta fecha.
  • Los gastos de la Guardia Real, de los cuales tampoco hay información actualizada y sólo disponemos de una cifra de 2011:  45 millones de euros.

El total que nos salía era de 45’4 millones de euros, al menos, para el año 2013.

Ahora encontramos una noticia en Público en la que se informa que se han subido el sueldo tanto Juan Carlos como su hijo Felipe.  Ocurre que ambos se bajaron el sueldo al igual que todos los funcionarios que perdieron su paga extra de diciembre.  Ahora, para este año, parece que el esfuerzo de tan insignes españoles es demasiado alto y han decidido subirse el sueldo en igual medida y, nuevamente, demuestran su insolidaridad con el resto de los españoles.

En concreto, Juan Carlos Borbón recibirá este año 292.752 € y Felipe la mitad:  146.376 €.  Un total de 439.128 €.

Ahora que se aclaran un pelín más las cuentas del gasto militar hemos de matizar que el gasto militar del capítulo “Casa Real” es de 439.128 € y que, por lo tanto, el Gasto Militar total es de 28.897’58 millones de euros.

Por lo tanto, a esos 439.128 € habría que sumarles, al menos los sueldos de estos 9 militares que trabajan con Felipe Borbón.  Esto parece el cuento de nunca acabar y nos habla muy mal de la (escasa) transparencia de la Casa Real y de los militares españoles.

Según nos cuenta El Mundo, la Casa Real está negociando con el gobierno un trato de favor para incluirse en la Ley de Transparencia (que pretende regular el acceso de los ciudadanos a la información de las Administraciones Públicas).  Parece que quieren un trato especial como las Cortes o el Poder Judicial, o el Tribunal Constitucional.

Como veis, parece que los altos cargos se quieren escapar de que los ciudadanos les controlemos y pretenden seguir siendo opacos.

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Lobby para que el Parlamento Europeo no colabore con el gasto militar en el presupuesto de la Unión Europea

No inviertas en armas

Por ENAAT

Fuente: Campaña en WeMove.EU

Desde la Red Europea contra el Comercio de Armas (ENAAT por sus siglas en inglés) se ha iniciado una campaña dirigida a los eurodiputados para que no apoyen con su voto la promoción de la venta de armas con presupuestos europeos.

La petición, en concreto dice así:

No incluyan una partida para la industria armamentística en el nuevo presupuesto de la UE. El dinero de los europeos no debería financiar tecnología militar. Este dinero debería destinarse a proyectos que desarrollen estrategias no violentas para evitar y resolver conflictos y que hagan frente a sus verdaderas causas.

Nos parece todo un acierto de la campaña vincular el rechazo de la tecnología militar con la idea de revertir ese dinero para luchar contra las causas de las guerras y de los conflictos, lo que apunta a una visión de alternativa a la defensa militar, algo normalmente eludido en los discursos oficiales y que necesitamos construir, difundir y popularizar para que la sociedad se empodere de tal propuesta transformadora.

No faltan razones para exigir a los eurodiputados que no colaboren con esta vuelta de tuerca del militarismo agresivo al que nos aboca la política europea y la dichosa aspiración de competir en el plano de las superpotencias.

Como dice la justificación de la campaña, contamos ya y por primera vez con un presupuesto «europeo» para los tres próximos años destinado a la industria militar, con 90 millones de euros para partidas de investigación de I+D militar. Fue aprobado el pasado año y los eurodiputados colaboraron en esta aprobación. De manera que no son, que digamos, almas cándidas y mucho nos tememos que ya han sido tocados por el lobby militar para futuras colaboraciones.

La Comisión Europea, órgano político de la Unión Europea y un inestimable aliado del militarismo, ha estado presionando además para dar prioridad al «sector de la defensa» dentro del presupuesto europeo, introduciendo partidas destinadas a estos fines en los  Fondos Estructurales y Regionales, en la Ayuda al Desarrollo y hasta en el famoso programa Erasmus. Otro signo de la preocupante extensión de la mancha de aceite de los señores de la guerra en las instituciones europeas.

Junto con estos apabullantes datos, nos cuenta la Red promotora de la iniciativa que

El 7 de junio, la Comisión lanzó el Fondo Europeo de Defensa [4], mediante el cual pretende destinar 500 millones de euros adicionales del presupuesto de la UE a la investigación y desarrollo de la industria armamentística durante el período 2019-2020 [5]. Es más, a partir del 2021 dicha contribución llegará a los 1.500 millones de euros al año, lo que significa un aumento mucho mayor del propuesto en noviembre de 2016.

Este fondo también incluirá contribuciones nacionales hasta llegar a los 4.000 millones de euros al año, con el fin de financiar la última fase del proceso: el desarrollo y compra conjunta de equipamiento militar por parte de todos los Estados miembros. La Comisión propone que las contribuciones nacionales a este fondo queden excluidas del umbral de déficit del 3% que cada Estado miembro debe respetar. Un privilegio del que no gozan las inversiones en educación, salud o medio ambiente.

Es este contexto el que justifica la movilización de ENAAT, en la idea de ejercer presión a los eurodiputados para que no apoyen con su voto los cambios que pretende la Comisión, pues en los próximos meses se llevarán a votación los euro-presupuestos.

Nos pide una de las personas que sigue nuestro blog que opinemos en público sobre dicha campaña.

Por supuesto que cualquier lucha encaminada a enfrentar el militarismo y a buscar alternativas al mismo merece nuestro respeto y animamos, no faltaría más, a hacer lo posible para evitar un presupuesto europeo encaminado a potenciar el desarrollo y la venta de armas.

Y si ocurre que, al menos que nosotros sepamos, ésta es la única campaña abierta a que la sociedad presione a estos diputados, bienvenida sea y que tenga toda la eficacia posible.

Pero vayamos un poco más allá de la mera declaración de principios, a analizar algunos aspectos de la propuesta que nos parece, puede añadir puntos no tanto para enmendar la campaña (no somos nadie para ello y sentimos respeto por este trabajo) como para reclamar nuestro propio compromiso en la lucha por la paz.

1.- La Red Europea contra el Comercio de Armas. ENAAT.

La promotora de la iniciativa, la Red ENAAT, es según su propia explicación  «una red informal de grupos e individuos que ven el comercio de armas como una amenaza para la paz, la seguridad y el desarrollo» y que luchan como grupo de presión contra el lobby de la industria militar.

Su trabajo pretende limitar o terminar con el comercio de armas, mediante la investigación, la publicación, la presión y las campañas públicas.

Naturalmente, este trabajo de lobby no agota las luchas pacifistas y del sentido común, y tal vez no sea tampoco el trabajo que más y mejor puede aglutinar a la sociedad para problematizar la idea de paz de los poderosos; pero es un aspecto que, también, forma parte de estas luchas y es de agradecer (dado lo anodino y ambiguo que puede llegar a ser) que alguien se dedique a ello.

Es decir, su lucha, según este esquema, se focaliza en realizar investigación-divulgación y lobby contra la industria militar. Se enfoca a convencer (más improbable) o a incomodar a las instituciones para que cambien (por gusto o a regañadientes) sus actividades.

Los componentes de esta red, según aparece en su propio listado son:

De esta composición destacan varios aspectos: su carácter multinacional, su diversidad de organizaciones y enfoques (redes de paz, grupos de promoción de derechos humanos, institutos de investigación, y las dos organizaciones internacionales más amplias, una de carácter antimilitarista y otra religiosa) y su común apuesta por un trabajo de diálogo institucional y de lobby institucional.

Se trata, desde nuestro punto de vista, de lo que hemos llamado en nuestro libro «Política Noviolenta y lucha Social» (págs. 38 a 56) de una de las perspectivas del pacifismo, la que hemos denominado pacifismo no oficial (no comparte ni la idea ni la agenda de paz «oficial» e institucionalizada que entiende la paz como preparación de la guerra y, cuando más, como ausencia de guerra) y no alternativo o reformista (pretende promover cambios críticos pero no rupturistas con la idea de paz oficial y no apuestan por una alternativa global de paz y defensa).

No queremos decir que algunos o muchos de estos miembros no compartan, de fondo, una idea de paz diferente (ni menos aún que no promuevan otras luchas más centradas en la idea de una alternativa global de paz), sino que sus acciones y su trabajo en el campo concreto que analizamos no va encaminada a esto, sino a conseguir, en el dialogo con las instituciones, la asunción de reformas posibilistas en la idea oficial de paz.

Nos parece de una enorme valía esta unión de fuerzas para luchar por un tema de esta envergadura y es de apreciar el esfuerzo tanto de investigación y divulgación, como de campañas de presión institucional, los aspectos fundamentales que abordan en la campaña. De hecho el trabajo de denuncia y de sacar información al respecto es de valía también para la lucha de un pacifismo horizontal, desde abajo y enfocado a una alternativa global y debemos saber aprovecharlo y saber crear sinergias con este enfoque pacifista.

2.- La militarización soterrada e imparable de la política europea.

Pero como hemos señalado en diversas ocasiones, el problema de la paz en Europa no es el problema de una reglamentación jurídica de la guerra y de los períodos de entreguerra, ni es sin más una especie de construcción jurídica de la paz, mediante tratados de limitación del armamentismo, o políticas de desarme entre los Estados.

El problema de la paz es más transversal y radical, y su enfoque debe pretender no limitar la guerra, sino construir la paz con contenidos y de forma dinámica, estructural y global, mediante políticas de transarme (no mero desarme) y propuestas de defensa alternativas tanto en el qué hay que defender, como en las metodologías de defensa y los sujetos de la misma.

En el contexto europeo, todo esto va estrechamente asociado no sólo a la limitación de industria militar y sus intereses (más bien deberíamos hablar de su reconversión a fines socialmente útiles y su eliminación como industria militar), sino principalmente:

  •  a la lucha contra la creciente militarización de la política europea,
  • a la resistencia contra la creación de múltiples estructuras y sinergias encaminadas a cimentar una potencia militar europea,
  • y a la apuesta contra la perversión de confundir políticas de paz con políticas militares y con un enfoque global de la seguridad desde la óptica militar.

La idea oficial de paz en Europa es la idea militarista que legitima el intervencionismo militar y la dominación y violencia como metodologías propias en materia de seguridad y razón última de sus políticas internacionales. Se construye desde un silencioso consenso de las élites, acompañado de una inconsciente ignorancia de la ciudadanía, que se supone que por omisión acepta este estado de cosas.

Merece la pena recordar que el militarismo europeo está incrementándose de forma silenciosa pero a pasos agigantados, y que entre sus componentes cuenta con:

  • una Agencia Europea de Defesa,
  • otra Agencia Europea de Inteligencia,
  • un espionaje militar propio,
  • un Cuartel General y un Estado Mayor propio,
  • un Comité Político y de Seguridad (COPS) que diseña la doctrina de defensa europea, incluyendo la política de fronteras y contra la inmigración,
  • un Comité Militar (CMUE) que diseña el despliegue de tropas en misiones militares europeas,
  • una Academia Militar Conjunta,
  • unos Eurogrupos de Combate,
  • Fuerzas Navales y Guardamarinas Conjuntas,
  • y con un importante despliegue de tropas en varios conflictos internacionales,
  • más un presupuesto militar creciente, como venimos diciendo, y diversas subvenciones y ayudas que se le ofrecen a la industria militar y al militarismo disfrazadas en partidas destinadas a fines más nobles.

Todo un arsenal militarista al que, al parecer, falta por poner la guinda con la creación de un futuro «ejército europeo», tal como explicamos en un trabajo de 2015 editado con el nombre de «ejército europeo» y que en sus líneas básicas sigue aportando información y análisis vigentes a día de hoy.

Merece la pena decir que la otra pata de todo este entramado consiste en el colaboracionismo social y global con el desarrollo de esta política. Colaboracionismo que se manifiesta en el aplauso de los diputados europeos al gasto militar (a los que hay que presionar, como muy bien hace esta campaña, y señalar con el dedo de la indignidad), pero también con el colaboracionismo del poder financiero y de la banca (convertida en uno de los principales agentes de esta locura y a la que también hay que poner freno) y del mundo productivo, de los enfoques tecnológicos y de desarrollo científico, del mundos mediático y cultural que promueven la legitimación de esta violencia cultural, de los principales partidos y agentes sociales europeos en sus programas de acción, de los ayuntamientos  e instituciones que facilitan subvenciones y otros medios a estas industrias y a estas infraestructuras militares, …; pero no menos de los trabajadores y trabajadoras que operan en empresas militares, de los ahorradores que depositan sus ahorros en bancos armados, de los consumidores y usuarios que aceptan una oferta y un bienestar propio basado en la explotación y dominación sobre otros territorios y sociedades, de los intelectuales que callan, de los ciudadanos que colaboran sirviendo en estos ejércitos o sometiéndose a su lógica, y del conjunto de la sociedad que de forma acrítica participa del caldo de cultivo estructural, cultural y global de este modelo.

En suma, la pata principal del militarismo europeo es nuestra voluntaria servidumbre y colaboracionismo con su lógica y con su actividad y es aquí donde, en nuestra opinión, debe realizarse todo el trabajo posible para desencadenar la desobediencia a esta política, pues, de lo contrario, no podremos avanzar sino en la ingenua idea de «convencer» por la altura de nuestros principios a una élite que se caracteriza por la bajeza de los suyos y mide todo en política en términos de oportunismo, clientelismo e intereses egoístas.

Por supuesto que una campaña encaminada a presionar a las instituciones europeas (Parlamento, Consejo o cualquier otra) para que no avancen en sus peores intenciones es meritoria y debe ser bienvenida, pero es necesario añadir que no agotan la agenda de la lucha por la paz necesaria y que tal vez por sí solas no permitan avanzar en este propósito o al menos al ritmo requerido.

Para que no le pase como al cuento del cacique que señala Galeano en su libro de los abrazos (que su propuesta rasque mucho y rasque bien pero donde no pica) deberá (y esa es la principal tarea que debe hacer el que llamamos pacifismo alternativo) venir acompañado de una lucha en la base social y encaminada desde postulados abiertamente antimilitaristas y alternativos de desobediencia y creación de otras prácticas de lucha social contra el militarismo europeo.

3. La pasividad social

Por eso, y aún aplaudiendo la iniciativa, mucho nos tememos que las razones de peso de la red para llamar a la conciencia de los eurodiputados, o para alertar a una ciudadanía en el mejor de los casos bastante alejada de esta problemática, cederán ante la presión y el prestigio del militarismo y de su lobby político, el cual hace muchos halagos y promesas a la clase política europea.

Jugamos con fuerzas desiguales y por desgracia en la balanza de la campaña se encuentra el peso de la razón (un peso ligero) y de la ética, más las firmas que se consigan (actualmente más de cien mil), frente al abrumador peso de los intereses y del potente lobby militar industrial y del militarismo militante de los gobiernos europeos.

¿Quiere esto desacreditar a la campaña? En absoluto. La animamos y animamos a la firma de la petición que plasma la campaña por cuanta más gente mejor, por más que llamemos a nuestro propio compromiso para hacer avanzar la lucha por la paz más allá de presionar con firmas a los diputados europeos, cuyo voto, en cierto modo, ya es un voto cautivo y anunciado.

Lo importante es llegar a problematizar una política deliberada de remilitarización tal como la emprendida por la élite europea, y eso necesita un peso decisivo de la sociedad, de esa sociedad despreocupada y desmovilizada (¿tendrá que ver en ello de alguna manera la falta de agendas políticas del pacifismo y del antimilitarismo o la falta de permeabilidad de los sectores políticos tradicionalmente de izquierda hacia la agenda de la paz?).

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¿Hay alternativas al enfoque militarista y nacionalista del conflicto?

Por Erreache

La Ministra de Defensa se está prodigando en estos días en amedrentar sobre algo que considerar de su incumbencia y competencia, el tema catalán.

Los ingredientes del discurso nacionalista y militarista

Que el tema catalán produce sarpullidos en la derecha española es algo evidente e incorregible. Igual ocurre con el ejército, predispuesto siempre a salvaguardar la unidad de destino en lo universal que, al parecer, sigue siendo esto de las Españas es su concepción del mundo.

Y como doña Cospedal reúne tres sustancias en un solo ser verdadero, pues inequívocamente representa la derecha más reconocible de la derecha española, es además ministra de Defensa y, por si faltara algún ingrediente, suele tener cierta propensión a la bravuconada, el coctel está servido.

Nos dice Doña Dolores, lo leemos en La Vanguardia, que los independentistas caerán bajo el peso de la ley, como si la ley fuera algo parecido a la ley de la gravedad y la caída de los graves inexorable descenso a los infiernos. Bajo esta visión tan simplista se nos ofrecen todos los ingredientes para la polarización y la escalada de un conflicto que, evidentemente, no se resuelve a cañonazos.

a) Se agrupa en una única categoría a toda la plural y amplia expresión de malestar que se da en Cataluña, bajo la denominación de «los independentistas» (¿no hay matices, son todos lo mismo, es igual el político que aprovecha una jugada política que el ciudadano que sale a la calle…)

b) Se los considera el antagonista, el enemigo, al que no se le reconoce valor y

c) Se propone como solución su «caída» bajo el peso (muy pesado y tal vez poco adecuado para estos menesteres) de la ley.

En Expansión nos comentan que Cospedal, también refiriéndose al tema catalán, ha manifestado que los españoles

nos sentimos orgullosos de las Fuerzas Armadas,

que éstas

nos hacen sentirnos honrados de contar con ellos para proteger lo que más queremos: nuestras familias, nuestro barrio, nuestro Estado de Derecho

y que

 nadie puede arrebatarnos el orgullo de ser español, el honor de sentirse español, ni el amor por la patria, 

produciendo otra generalización abusiva, pues no tod@s al otro lado del Ebro nos identificamos ni con el ejército, ni tenemos ningún motivo para sentirnos orgullosos de tal institución o de su papel a lo largo de nuestra historia de tropiezos y desastres, ni, menos aún, sentimos esa identificación de nacionalismo españolista que la ministra considera tan unánime.

Aprovechemos para decir que el cóctel que la ministra prepara ofrece una nueva simplificación, tan abusiva como la anterior, de los actores del conflicto, en este caso los nuestros, todos unidos bajo un mismo interés de imponerse, frente a los otros, a los que no se reconoce nada, también unidos como «enemigos» bajo idéntico interés de prevalecer. Y ello, sobre todo, sirve al interés militarista de abordar este conflicto desde las claves más desastrosas posibles, las que unen los nefastos ingredientes de conflicto, nacionalismo y Estado.

En ABC, con mayor apoyo a la versión ultranacionalista del PP, nos explican que la ministra afirmó en un seminario sobre «Fuerzas Armadas y Sociedad Civil: la participación de la mujer en la vida profesional», que el ejército tiene la misión de

«garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional«,

lo que acaba de cerrar el círculo estrecho y nefasto de nacionalismo-ejército-violencia, la nefasta relación que ha dado lugar a tantas guerras a lo largo de la historia.

De este modo, las cosas, en la mentalidad nacionalista española (vale también para la catalana o para cualquier otro nacionalismo) el conflicto se tiende a polarizar en algo parecido a un choque de trenes y de legitimidades, choque en el que se afirma que tenemos algún tipo de «esencias» nacionales irrenunciables que se encuentran en peligro, se amplifica y exacerba una supuesta lista de agravios y justificaciones, se desconoce y demoniza al otro, al que no solo no se le reconoce sino que pasa a la categoría de enemigo y se «justifica» su eliminación o represión, se pretende su rendición incondicional y se legitima cualquier medio para ello.

Una alternativa a la visión de los conflictos

Aprovechemos para señalar la interrelación entre conflicto y modelo de defensa, algo de lo que hemos tratado en extenso en nuestro libro «Política noviolenta y lucha social. Alternativa noviolenta a la defensa militar«, editado por Libros en Acción, capítulo 2.

El conflicto es entendido en la visión militarista como algo negativo, a evitar o reprimir.  Pero no es la única posibilidad de abordarlo, como podemos ver en el siguiente cuadro:

Para la visión negativa del conflicto se opta por negar la existencia del conflicto o por ocultar los perfiles del mismo que no nos interesan. Fomenta una sensación de paz negativa mientras que las políticas estructurales y culturales que aplican los gobiernos o elites no son neutras y de manera más o menos subrepticia fomentan y alimentan las causas generadoras o profundas del conflicto (políticas económicas insolidarias, dependencia, exaltación cultural de nacionalismo, creación de enemigos, culto a la violencia, etc.), según el siguiente cuadro

Un enfoque alternativo rompe este círculo vicioso

 

De este modo, el enfoque erróneo de los conflictos desde esa urdimbre nacionalismo/Estado, tal como aparece en el propio esquema de pensamiento de Dolores de Cospedal y de las visiones simplificadoras y nacionalistas responde a una visión negadora del conflicto y del punto de vista del otro y afirmadora de la legitimidad y la imposición, incluso militar, del propio discurso, algo que no sirve sino para cronificar el conflicto y polarizarlo.

A lo largo de la historia los conflictos se han abordado por los Estados de diversas formas, según este esquema y según el enfoque principal elegido sea de competición con un adversario, de intento de transformación del conflicto o de negación del mismo e intento de obviarlo:

¿Es posible trascender esta visión nacionalista y militarista?  Desde nuestro punto de vista sí, pero ello necesita un cambio de los ejes y de los enfoques del conflicto, para abordar no el problema «nacionalista» de uno y otro lado, ni su correlato de seguridad militar, sino el problema de seguridad humana, de violencia estructural y cultural que mutuamente comparten ambas sociedades en conflicto y que seguirán compartiendo juntas o separadamente. Ello conlleva romper con una dinámica que, en la actualidad, alimenta el Estado de anteponer el discurso nacionalista de la unidad incondicional, la visión del otro como enemigo y la estrategia de derrota absoluta, para pasar a otra que busque los intereses compartidos de sus sociedades respecto a reivindicaciones que la sociedad ha manifestado inequívocamente: de convivencia en paz, reconocimiento del otro como igual y de sus necesidades y opciones como sociedad, de la reclamación compartida de mayor justicia y de convivencia, de mayor conocimiento del otro, y de resolución noviolenta del conflicto.

En suma, las élites de los bandos enfrentados deberían renunciar a sus intereses (partidistas y personales) y promover una transformación tanto de la escalada agresiva del conflicto en sí como de los contenidos de lo que hay que negociar, para pasar del discurso militarista y nacionalista a una apuesta por resolver contenidos concretos de mutua negociación en lo que tiene que ver con la seguridad humana (derechos humanos, necesidades sociales básicas, derechos culturales, educación, sanidad, trabajo digno, renta básica, corrupción política, agotamiento del sistema político de la transición, etc.).

¿Apuestan las élites de uno y otro bando por un cambio de mentalidad?

El bando españolista ofrece un repertorio pesimista al respecto. Desde los viejos socialistas extractivos pidiendo la aplicación del artículo 155 de la Constitución (Felipe Gonzalez) o la intervención directa del ejército (Alfonso Guerra) hasta la derecha más retardataria alimentando los impulsos de su extrema derecha en Madrid, o un Aznar desmesurado y furibundo tachando de blando a Rajoy, pasando por la humillante (si no fuera tan grave diríamos hilarante) posición de la prensa española, desde El País a la Razón pasando por toda la escala de grises, pardos y negros, el espacio para la alternativa parece difícil.

Si faltaba algún ingrediente, es el 12 de octubre, día en teoría de la «hispanidad» que vino a sustituir al anterior día de la raza de cuando Franco y que, por más que nuestras autoridades han pretendido que es una fiesta de todos, es una fiesta del ejército y de sus visiones del mundo. Y este año, nos informa El Diario, promueven el lema «#orgullosodeserespañol», lo cual no hace sino reforzar la visión empobrecedora de nuestra realidad y la versión militarista del nacionalismo español que tanto interesa a la derecha cospedaliana, al militarismo hispánico y a esta élite extractiva que siente como se les empieza a escapar de las manos, como agua, la legitimación del entramado de privilegios y sumisiones sobre los que han construido su idea de España, su orden público y la mordaza de leyes inexorables, como la ley de la gravedad, con que nos gobiernan.

El campo nacionalista catalán parece igualmente dispuesto a la confrontación en términos puramente estatales, sin capacidad para aprovechar en una línea alternativa la marea de desobediencia civil de la gente, una marea que no se moviliza solo ni principalmente en favor de la «independencia» y sí lo hace desde la indignación y desde la apuesta por alterativas mas cercanas a la idea de seguridad humana.

La esperanza se abre algo con la apuesta desde diversos sectores sociales que llama al diálogo y rechaza el enquistamiento actual de los partidos políticos, algo que ha dado lugar en las plazas y ciudades a un espontáneo (e impreciso, hay que decir) movimiento por el diálogo que hay que ver en qué desemboca.

Trabajar para el día después

Con todo, la solución previsible de un tal choque de legitimidades y trenes, no hará sino cronificar la situación de fondo, por lo que hemos de estar preparados para el día después seguir trabajando en una visión alternativa de transformación (mejor que resolución que parece mas idílico pero menos posible) del conflicto.

Por nuestra parte, trabajar para desenmascarar el peligroso nacionalismo español (y cualquier otro nacionalismo) y para transarmar el modelo de defensa que propone, los ejércitos, será nuestra más específica contribución a este propósito.

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Tejemanejes en HISPASAT para asegurar su control desde el Ministerio de Defensa

Por Bethany Weeks

Fuente: Merca2

La industria militar española, en gran parte, pertenece al sector público o guarda con éste estrechas relaciones de dependencia y complicidades de intereses.

Es el caso de Hispasat, por ejemplo, que inicialmente tenía un porcentaje de su accionariado muy importante en manos del INTA, un instituto autónomo militar que actúa como una empresa y de la que el 100% de su propiedad está en manos del Ministerio de Defensa.

Defensa, en un momento dado, quiso hacer pasta pero sin perder el control de Hispasat, para lo que vendió el 16´4% del accionariado en sus manos a un amiguete que le endosó 172´5 millones de euros a cambio.

El amiguete, la empresa Abertis, que tras la compra de las acciones de INTA controlaba el 57% del total de las acciones de Hispasat, se fue haciendo con más y más accionariado de aquella, hasta acumular el 90´7% de sus acciones en julio de 2017.

Aclaremos que el negocio principal, al menos el oficial, de Abertis es la gestión de autopistas, algo que poco tiene que ver con los satélites, que es a lo que se dedica Hispasat, y con la industria militar, otro de los fuertes de Hispasat.

HIspasat a  su vez propietaria principal de Hisdesat, (43% de su accionariado, que comparte con el 30% de ISDEFE, el 15% de Airbus., el 7% de INDRA y el 5% restante de SENES, todas ellas de las grandes de la industria miliar española) que fabrica satélites militares.

Aclaremos que Hisdesat, junto con otras lindezas, es propietario de los satélites Spainstat y X-tar EU, que porveen de comunicaciones a las múltiples operaciones militares en el exterior.

El SpainSat, lanzado en 2006, permite las telecomunicaciones entre las diferentes misiones de las Fuerzas Armadas Españolas en el extranjero. Da cobertura sobre una amplia zona que va desde Estados Unidos hasta Sudamérica, pasando por África, Europa y Oriente Medio. Su servicio incluye la cobertura a labores humanitarias, seguridad e inteligencia, operaciones militares, envío de imágenes, servicios a embajadas y comunicaciones gubernamentales de España.

El Xtar-Eur, operativo desde 2005, está operado por Star y presta servicios de comunicaciones y sirve a las necesidades de defensa de los Estados Unidos y países aliados, opera como satélite redundante del SPAINSAT, ante fallos de este

Hasta aquí todo normal, porque amiguete no come amiguete, pero parece que las cosas han variado, porque el mundo de los ricos es el mundo de la jungla, y la empresa italiana ATLANTIA (también dedicada a la gestión de autopistas y a la gestión de aeropuertos como negocio principal) ayudada por el Banco Santander, ha lanzado una OPA contra ABERTIS, con lo que el tinglado de Defensa y sus amiguetes se pone en peligro, lo que ha hecho que maniobre Defensa. Dice la noticia que comentamos que esta semana ha habido :

reuniones de urgencia entre los secretarios de Estado de Fomento Julio Gómez-Pomar y de Defensa, Agustín Conde Bajén, con objeto de evitar que estos activos estratégicos caigan en manos extranjeras. Más concretamente, evitar que caigan en manos de la italiana Atlantia.

La cuestión es que Defensa prefiere que las acciones de Abertis queden en manos de una empresa española, más manejable y dependiente del interés del Ministerio de Defensa, en realidad una especie de dueño del tinglado por empresas amigas interpuestas y generosamente recompensadas.

Por eso ahora han elegido a Red Eléctrica Española, para que se quede con las acciones de Abertis en Hispasat, otra vez amiguete al canto, y esta vez del oligopolio eléctrico, porque parece evidente que los oligopolios tienden, por una especie de la ley de la gravedad económica, a atraerse mutuamente.

 

 

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Los partidos «constitucionalistas» del régimen impiden que se vete la venta de armas a Arabia Saudí

 

Por Armas Bajo Control

Fuente: La Marea.

Pues sí que escuece este nuevo fiasco de los partidos del régimen, de la casta, del PPSOECIUDADANS, como los quieran llamar; de los partidos «constitucionalistas» como los llama, con una frase tan vaporosa como la cabeza de su publicista, el predicador Albert. Y no porque no lo sospecháramos, sino porque es en nuestro nombre que se consigue esta nueva vileza.

Ha sido la cosa que en la Comisión de Defensa del Congreso de los Diputados se votó  un dictamen sobre venta de armas y aplicación de la legislación al respecto, y dentro de éste, una propuesta para que los partidos pidieran al gobierno el veto de la venta de armas a Arabia Saudí, ese gran aliado de las democracias reales y positivas, e Irak, ese otro adalid de la democracia.

Porque Arabia Saudí hace la guerra en parte gracias a nuestras armas (no sólo las nuestras, hay más señores de la guerra haciendo negocio) y es un clamor social y de las organizaciones sociales que esto deje de pasar. Y armas españolas han llegado, dicen varias ONG especializadas, a los terroristas de ISIS vía Irán.

Y la moción referida no ha salido, porque el acuerdo del PP, de Ciudadanos y del PSOE, el trío calaveras, han impedido la aprobación de la iniciativa.

Al famoso trío le sirve de perrillo faldero un PNV cada vez más siniestro, que se abstuvo en esta propuestas, frente al voto a favor del veto por parte de Unidos Podemos, ERC y PDCat.

Daría la impresión, es un decir, que el constitucionalismo que predican los amantes del orden no se extiende al reconocimiento del derecho internacional y los derechos humanos, pongamos por caso, como fundamento del orden público y del ordenamiento «constitucional», o de la paz como valor a defender y promover, tal como proclama la constitución ahora tan en boga y, en fin, a tantas otras promesas proclamadas en la Constitución que restauró la democracia unitaria y que decaen ante el olfato a negocio de nuestros egregios lacayos.

Decía la convocatoria de la Comisión de Defensa donde ha ocurrido esta felonía que se convocaba para

 Dictaminar, a la vista de las propuestas de resolución que han presentado los distintos Grupos Parlamentarios, acerca del Informe sobre «Estadísticas españolas de exportación de material de defensa, de otro material y de productos y tecnologías de doble uso, año 2016», de conformidad con lo establecido en el artículo 16.1 de la Ley 53/2007, de 28 de diciembre, sobre el control del comercio exterior de material de defensa y de doble uso.

Por si alguien tiene morbo puede seguir el desarrollo de la sesión en el canal parlamentario del Congreso de los Diputados. Lamentablemente, no hemos sabido enlazarlo en esta entrada.

Pongamos algunas reflexiones que dijeron los diputados:

«cambian los gobiernos, pero todos priorizan la venta de armas por encima del respeto de los derechos humanos e incluso del derecho penal internacional »  (ERC)

O la señora Alconchel, del PSOE, que defendió su propia y muy genérica propuesta, que acababa pidiendo apoyo para la internacionalización de la industria militar española y su importancia en la generación de retornos para la sociedad. y  dijo ante la propuesta de incluir en cualquier moción la prohibición de venta de armas a Irak y Arabia Saudí,

O el portavoz del PP que alabó al sector industrial militar por su aportación a la economía de un porcentaje del PIB importante, pidiendo que se dejara a parte la ideología sobre si se debe vender o no y a quién este tipo de material.

El PNV, que añadió que tenemos una ley razonable y adecuada, pero que quieren mejoras de información y transparencia y mitigar el riesgo de abusos. Para él, significar a países concretos es inapropiado y hay que ir caso a caso.

Podemos propone que se controle rigurosamente la venta de armas y hacer valer el tratado de prohibición de armas para evitar la venta a países que puedan usarlas en conflictos o violando el derecho internacional, y piden que se vete la venta de armas a Arabia Saudí y a Irak para que no quede todo en un brindis al sol.

En cuanto a Ciudadanos, el más rigurosamente impresentable en la Comisión,  pide escapar del tinte ideológico que algunos grupos tienen  en tema de la venta de  armas y tener dos aspectos en cuenta: primero, el empleo, porque Ciudadanos estará siempre a favor de todo lo que genere empleo, diferenciándose así de otros grupos, Unidos Podemos y ERC, que piden que no se exporte a Arabia Saudí, cosa que afecta al trabajo en sitios como por ejemplo la bahía de Cádiz. Pero además quieren condicionar la venta de armas a otros países a controlar las exportaciones para impedir que se usen para fines contrarios a los derechos humanos, todo un brindis al sol cuando se prioriza el lucro propio sobre cualquier otra cosa.

Acaba Ciudadanos diciendo que sus prioridades son por este orden a: 1) el empleo , 2) la transparencia, 3) el cumplimiento de la ley y 4) los derechos humanos.

Total que se acabó votando con el consabido consenso en aprobar recomendaciones genéricas y sin compromisos concretos y desestimar una propuesta de recomendar el veto  de venta de armas a Irak o Arabia Saudí, en este caso con 8 votos a favor del veto, 24 en contra (PP, PSOE y Ciudadanos) y una abstención.

Lamentablemente, otro documento de recomendaciones buenistas y genéricas para que sigan las cosas como siempre, sin compromisos contrastables, igual que los informes de años anteriores, que sirven para guardar las apariencias y seguir vendiendo armas a países canallas. Eso sí, resguardando el trabajo de los que se emplean en la industria militar (muchos menos de lo que se dice) y los beneficios de sus accionariados (en este caso mucho mayores de lo que se sospecha).

A ver si en esto, como aspiraba el tal ribera en su moción para que los partidos constitucionalistas apoyaran al PP en su política (si es que se la puede llamar así) frente al desafío catalán, la ciudadanía toma nota de quién es quien y les pasa factura a estos grandes hombres de estado.

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Siempre se puede empeorar (en lo militar, nos referimos)

Imagen de Leandro Fridman

Fuentes:  El Mundo y Defensa.com.

Hay noticias del mundo militar que te dejan un regusto inquietante de incertidumbre, pero de incertidumbre de mal augurio.

La primera noticia:  «Trump estudia privatizar la guerra en Afganistán» nos lleva a un nuevo universo conceptual.  La guerra ya no es asunto de las naciones estado, ya no es algo patriótico frente al enemigo extranjero.  Ahora la guerra puede ser algo privado, dejada en manos privadas.  Y recordamos que los privados tienen otras necesidades y otros objetivos que son distintos a los de las naciones.  A ellos, a los privados, les da igual el patriotismo y sólo piensan en el negocio.

Que Trump piense en privatizar la guerra de Afganistán nos pone en lo que ya era evidente pero no tan palpable, la guerra como un negocio.  Un sucio y vil negocio, ni más ni menos.

Hablar de empresas privadas es un eufemismo.  Podrían haber titulado:  «Trump estudia contratar mercenarios para la guerra en Afganistán», pero … sonaría más incorrecto.

Los asesores de Trump

han nombrado a dos conocidos mercenarios y empresarios para crear el plan en cuestión, cuya finalidad es propiciar que corporaciones militares privadas se encarguen de la contribución de Estados Unidos en Afganistán, que en estos momentos ronda los 9.000 hombres entre tropas regulares y de las fuerzas especiales, el entrenamiento de las fuerzas de seguridad afganas y la comandancia de las operaciones bélicas.

El primero es Erik Prince, fundador de la empresa Blackwater, la cual en su día fue expulsada de Afganistán por el ex presidente afgano, Hamid Karzai, pero que aún y así la utilizó para su seguridad personal, y que se hizo tristemente famosa por haber luchado junto al ejército norteamericano durante el conflicto en Irak, donde fueron acusados, en numerosas ocasiones, de asesinar a civiles desarmados y cometer crímenes de guerra. El segundo es el propietario de DynCorp International, Stephen Feinberg, una de las empresas de seguridad privada más importantes del mundo.

De esta manera, Prince y Feinberg han creado un plan «más barato y mejor que el del ejército»

Y he aquí la clave:  privatizar la guerra no es una estrategia para llegar antes a la paz, es una estrategia para mantener las guerras de forma más barata.

A Trump no le importan las múltiples acusaciones que han tenido los mercenarios que han acompañado a las tropas yankis.  Sabe que casi nunca quedan en nada grave

Hace medio año escribíamos una entrada titulada:  Las 17 razones para la guerra continua en Somalia y el negocio privado que conlleva.  En dicha entrada, sorprendidos, hablábamos de otra estrategia de empresas de mercenarios.  Esta es mucho más elaborada.  Consiste en entrenar a las fuerzas armadas del país por medio de asesores desarmados y sin cobrar nada.  La segunda parte del plan es la que capitaliza el trabajo anterior ganando dinero mediante la reconstrucción del país o de zonas del país cuando la zona ya está «pacificada», decíamos:

La segunda parte del artículo trata sobre las compañías de seguridad privadas que intervienen en la guerra de Somalia.  Aunque sólo informan de una: Bancroft Global Development empresa creada por un nativo de Virginia (EEUU), Michael Stock, en 1999:

  • comenzó proveyendo “expertos en misiones” extranjeros –que reciben el apodo de mentors en Bancroft, mentores en castellano– a las tropas de la AMISOM establecidas en Somalia. Sus servicios fueron inicialmente contratados por Uganda en noviembre del 2007 y seguidamente de Burundi en agosto del 2008, utilizando la financiación estadounidense para ello.
  • luego, el ejecutivo de Barack Obama identificó las actividades mentoras de la firma Bancroft como un factor determinante de éxito y comenzó a financiarlas directamente y no a través de países terceros de la misión africana. El contrato millonario entre el gobierno y la compañía de Virginia se cerró a comienzos de 2010. En el presente, la Associated Press estima que EEUU gastó unos 206.000 millones de dólares en subcontratos similares tanto en Iraq como en Afganistán, entre el 2002 y el 2011.
  • Bancroft, a diferencia de Blackwater, que arma a sus “mentores”, parece respetar el embargo de armas impuesto por la ONU en Somalia, ya que su personal –en su mayoría veteranos de guerra procedentes de cuerpos de élite norteamericanos o europeos– no porta armas, lo que según ellos les expone a un peligro aún más inminente que les hace confiar su protección a las fuerzas africanas que entrenan.
  • todas las empresas del sector tienen como común denominador la táctica contrainsurgente y el combate de guerrillas en zonas de conflicto que ocasionan alta mortandad o del complejo medio físico.
  • En realidad, su fundador y actual propietario de tan sólo 36 años decidió constituirla en dos firmas con misiones desiguales.
  • Por un lado, Bancroft Global Development es una organización que se proclama sin ánimo de lucro, y busca la estabilización de una zona determinada en conflicto armado utilizando el ya clásico modus operandi de operar “por, con y a través” de las fuerzas armadas locales u oficiales –o más bien, aquellas que decidan contratar sus servicios importando poco su legitimidad–, lo que en Somalia significa asistir al personal de la Misión de Paz de la Unión Africana principalmente, y también a la policía nacional somalí –compuesta en gran porcentaje por antiguas milicias de ciertos señores de la guerra que ahora respaldan al Gobierno de Transición–.
  • En el otro extremo se halla la vertiente lucrativa de Bancroft, aquella que genera ingresos y mantiene al barco de Michael Stock a flote. La razón de ser de Bancroft Global Investment es la de, literalmente, capitalizar el éxito militar de las campañas que lidera en la AMISOM, invirtiendo en la reconstrucción del país o de la región una vez pacificada, en lugares donde nadie más se atrevería a arriesgar su dinero, como ya haya hecho en el pasado en Afganistán. Sin embargo, la inversión en Real Estate –inmobiliaria– no sólo se lleva a cabo a posteriori, sino también durante el momento de la conflagración, como así muestran las anteriores experiencias bélicas de la firma.
  • A finales de los años 90, Stock se marchó al Sahara Occidental donde le impresionó que el gobierno de Marruecos aún no se hubiera encargado de desmantelar las minas antipersona que permanecían enterradas bajo la arena, visualizando la idea mater de lo que sería Bancroft. En sus primeros pasos, operó en Afganistán donde mediante un socio local formó una pequeña sociedad –Mine Pro.- que entrenaba a perros detectores de minas al mismo tiempo que se dedicaba a hacer un poco de todo, desde reparar coches a cañerías.

En definitiva, lo que hacen Bancroft y Michael Stock es una nueva versión del negocio de la guerra:

En una reciente entrevista, Stock aseguraba que él no se dedica a hacer la guerra en el país más oriental de África, sino a “buscar la paz, reconstruir una ciudad, un país que lo ha perdido todo en términos de educación, economía y sanidad”, pues para él las posibilidades de negocio son infinitas en un lugar donde hay que empezar de cero, una idea que le ha llevado a levantar un monumental hotel fortificado al pie de la playa de Mogadiscio, donde se resguardan los altos cargos somalís y el personal diplomático. El resort, al que han llamado International Campus, cuenta con una piscina como la mayoría de los hoteles de playa del mundo, solo que en éste cuando llueve, llueven balas y metralla. Más allá de las vistas del Índico, también dispone de un búnker, un hospital y algo similar a un autoservicio de equipamiento y reparación militar a lo Mad Max.

También tiene como objetivo:  la creación de una fábrica de cemento que se encargue de cimentar el nuevo Mogadiscio

El final del artículo se abre, brevemente para nuestro gusto, a las críticas:

Oponentes de estos contratos claman que estas compañías no son más que mercenarios modernos a sueldo y que se hallan efectivamente por encima de la ley en los países en los que son contratados. Estos contratos se realizan siempre en un marco de dudosa legitimidad ética y moral, pues operan en los lugares más inestables del globo, en estados fallidos y débiles en los que el poder de estas corporaciones privadas y su capacidad organizacional pueden llegar a anular con creces al del gobierno local. Las operaciones de otro de los grandes proveedores de seguridad privada, G4’S, en Sudán del Sur, son un caso a tener en cuenta en este sentido. También se les acusa frecuentemente de implementar de manera tácita y encubierta las directrices de la política exterior estadounidense.

La segunda noticia que nos llama hoy poderosamente la atención se titula:  «La operadora privada ATAC compra 63 Mirage F-1 a Francia».

La empresa ATAC pertenece al grupo norteamericano Textron (con varios intereses militares) y adquiriría los 63 Mirage por 300 millones de €.  Estos aparatos se encontrarían en una base francesa de reparaciones desde que en 2014 fueron dados de baja.

Parece ser que los quieren para entrenamiento (haciendo el rol de agresores) en combates simulados con cazas yankis.

Fuentes francesas anuncian que sus industrias participarán en la puesta a punto de los aparatos a los que calculan que les pueden quedar otros 15 años de vida útil.  (Fíjense qué curioso, estos cazas puede duplicar su vida útil si no es para la defensa propia, sino para entrenamiento, lo cual desdice bastante el ciclo de vida útil que se suele calcular para estos aparatos).

Pero toda la noticia es impactante:  una empresa privada va a tener o tiene ya una capacidad militar aérea muy superior a la de muchos países.  Evidentemente, esta empresa ganará dinero.  ¿Cómo?  Pues suponemos que cobrando al Ministerio de Defensa de EE.UU. por su papel en los entrenamientos.  Suponemos que el propio Ministerio de Defensa yanki podría tener aparatos ya no de primera fila para hacer esta labor, así daría trabajo a sus propios militares poniéndolos a puntos y se ahorraría contratar a una empresa privada, lo cual suponemos que ha de ser más caro.  Sin embargo, Trump prefiere privatizar este aspecto del entrenamiento de sus propios cazas con mercenarios extranjeros.

Tanta privatización hace dependiente a la principal potencia militar del mundo, lo cual no deja de extrañarnos.

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Preparación de la guerra y defensa, ¿qué tenemos que defender?

Contre-sommet+OTAN+2017

Por Le Mouvement de la Paix

Queremos poner en relación varias noticias aparentemente sin conexión, de las que se hace eco la prensa.

  • España se defiende con aviones de guerra en el Báltico

En primer lugar, la afirmación de Rajoy de que España se defiende interviniendo en Letonia y Lituana, dos estados a miles de kilómetros de nuestras fronteras y con los que las conexiones culturales, económicas, comerciales o de cualquier otra índole, son escasas cuando no inexistentes.

Como publica ABC, Rajoy dijo en la base militar española en Estonia, donde se desplazó hace unos días para hacerse la tradicional foto propagandística tan al gusto de nuestros políticos con el contingente militar español, que aunque aparentemente la defensa de España no tiene que ver con lo que hace nuestro ejército en el Báltico

Uno de los países de la Alianza más alejados de España y alguien podría pensar que también alejados de nuestros intereses nacionales. Yo les digo que no es así, y que nuestros intereses de seguridad están también en la solidaridad con nuestros aliados y el cumplimiento de nuestros compromisos internacionales

Según esta visión, nuestra seguridad se defiende enviando aviones de guerra al Báltico para disuadir a los rusos de presionar a Lituania, Estonia y Letonia.

Podríamos ampliar más la reflexión de Rajoy. Hemos de entender que su explicación sirve también para “justificar” las otras 16 operaciones militares que mantiene España en otros escenarios mundiales de guerra o conflicto. Al parecer, la defensa de nuestra paz se realiza desplegando ejércitos en escenarios bélicos de todo tipo.

  • El abordaje de la movilidad humana.

Una segunda noticia, también de hace unos días, nos la ofrece eldiario.es y guarda relación con el fracaso estrepitoso de la operación “Sofía”, la misión naval-militar de la UE en aguas del mediterráneo teóricamente para el control de la piratería.

La UE ha mandado una misión principalmente de barcos de guerra que tiene como objetivo abordar las lanchas que llevan refugiados desde las costas norteafricanas a Europa, con el fin de impedir esta avalancha de huidos y refugiados a las costas europeas. Aparentemente se trata de luchar contra las mafias de trata de personas, pero en realidad busca tratar de forma militar un grave problema que afecta a la movilidad humana causada por políticas estructurales violentas que tienen además mucho que ver con el papel que juega Europa y occidente en África.

Según el parlamento británico en un informe de su “subcomité de Exteriores” sobre dicha misión, la misma sólo ha servido para agravar las cosas, fomentando incluso un dramático aumento de las muertes de refugiados y migrantes en el mar.

El informe destaca que la solución militar es, precisamente, el problema y que se debería cesar en esta para centrar el esfuerzo en la ayuda civil a los refugiados y en el desarrollo de los pueblos de los que vienen: Lo dice así la presidenta de la comisión, Lady Verma

La Operación Sofía no ha cumplido el objetivo de su mandato, impedir el modelo de negocio de los traficantes de seres humanos. No debería ser renovada. Por otro lado, ha sido un éxito humanitario, y es fundamental que el trabajo de rescate y salvamento de la UE continúe, pero con barcos no militares y más apropiados», explica. «La actuación futura de la UE y Reino Unido debería centrarse en atacar el tráfico de personas en origen y en los países de tránsito, y en apoyar el desarrollo económico sostenible y el buen gobierno en esos países. Italia se ha encontrado en primera línea de un movimiento masivo de personas en dirección a Europa y merece elogios por su respuesta.

  • El fantasma del terrorismo internacional.

Según informa Huffingtonpost , el Departamento de Estado de EEUU ha dado a conocer un informe sobre terrorismo en el mundo relativo a la situación de 2016, según el cual los ataques terroristas bajaron a escala mundial un 9%, permaneciendo como la amenaza global más importante EI, a pesar de que está en su punto más bajo desde 2014.

En 2016 hubo ataques terroristas en 104 países del mundo, pero el 55 % de ellos se concentraron en apenas cinco: Irak, Afganistán, Pakistán, India y Filipinas, mientras que el 75 % de las muertes se produjeron en Irak, Afganistán, Pakistán, Siria y Nigeria.

Llama la atención la exigencia de aumento de gasto militar para combatir un enemigo etéreo y que, al parecer, disminuye ampliamente.

  • Campos de tiro y lucha por la paz

Una cuarta noticia se relaciona con la Caravana a Melilla Mugak Zabalduz (abriendo fronteras), una iniciativa que ha partido de Euskadi, en esta edición con destino a Melilla realizando actos de denuncia de las políticas que se realizan aparentemente para garantizar nuestra seguridad.

Este año la caravana ha realizado un acto de denuncia nada menos que en Bardenas Reales, precisamente para denunciar el campo de entrenamiento militar, precisamente para denunciar, tal como recoge El Diario de Navarra  en su publicación del día 14 de julio

su implicación en las guerras de África y Oriente Medio y las muertes de las personas  refugiadas, dado que es en las Bardenas donde ensaya la OTAN los bombardeos que generan tantas muertes, hambre y movimientos de personas que buscan refugio

Explica Noemí Solans, de la plataforma Bardenas Libres, en el acto de presentación ante la prensa

Las guerras que generan millones de refugiados antes se han entrenado en nuestra tierra… es necesario poner la atención en estas instalaciones militares en las que se ensayan las guerras que provocan millones de refugiados y muertes en el mar a cambio de un miserable canon manchado de sangre

  • Los objetivos de desarrollo del milenio

Por último, otra noticia más. esta vez nos la ofrece Publico  dando cuenta del índice de los objetivos de desarrollo sostenible de la ONU, que elaboran la Sustainable Development Solutions Network (SDSN) de Naciones Unidas y la Fundación Bertelsmann.

El informe se presentó en Madrid por parte de Red Española para el Desarrollo Sostenible (la filial española de la SDSN) y dio cuenta de la situación española. Contamos con un resumen de dicha situación pinchando aquí.

De los 17 objetivos para el desarrollo sostenible de la ONU, dice el informe, España incumple la asombrosa cifra de 17, es decir, todos y cada uno de ellos, e incluso ha retrocedido (el año pasado al menos cumplía el de igualdad de género).

Recordemos que estos objetivos no son algo etéreo ni imposible, sino aspectos tangibles de la seguridad humana que marcan las líneas de acción pactadas por Naciones Unidas y que deberían buscar las políticas de cada estado y del conjunto de la comunidad internacional:

  1. POBREZA: Erradicar la pobreza en todas sus formas en todo el mundo
  2. HAMBRE: Poner fin al hambre, conseguir la seguridad alimentaria y una mejor nutrición, y promover la agricultura sostenible.
  3. SALUD: Garantizar una vida saludable y promover el bienestar para todos para todas las edades.
  4. EDUCACIÓN: Garantizar una educación de calidad inclusiva y equitativa, y promover las oportunidades de aprendizaje permanente para todos.
  5. MUJERES: Alcanzar la igualdad entre los géneros y empoderar a todas las mujeres y niñas.
  6. AGUA: Garantizar la disponibilidad y la gestión sostenible del agua y el saneamiento para todos.
  7. ENERGÍA: Asegurar el acceso a energías asequibles, fiables, sostenibles y modernas para todos.
  8. ECONOMÍA Y EMPLEO: Fomentar el crecimiento económico sostenido, inclusivo y sostenible, el empleo pleno y productivo, y el trabajo decente para todos.
  9. INDUSTRIA E INNOVACIÓN: Desarrollar infraestructuras resilientes, promover la industrialización inclusiva y sostenible, y fomentar la innovación.
  10. EQUIDAD: Reducir las desigualdades entre países y dentro de ellos.
  11. COMUNIDADES: Conseguir que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles.
  12. CONSUMO: Garantizar las pautas de consumo y de producción sostenibles.
  13. CAMBIO CLIMÁTICO: Tomar medidas urgentes para combatir el cambio climático y sus efectos (tomando nota de los acuerdos adoptados en el foro de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático).
  14. LOS MARES: Conservar y utilizar de forma sostenible los océanos, mares y recursos marinos para lograr el desarrollo sostenible.
  15. LA TIERRA: Proteger, restaurar y promover la utilización sostenible de los ecosistemas terrestres, gestionar de manera sostenible los bosques, combatir la desertificación y detener y revertir la degradación de la tierra, y frenar la pérdida de diversidad biológica.
  16. PAZ Y JUSTICIA: Promover sociedades pacíficas e inclusivas para el desarrollo sostenible, facilitar acceso a la justicia para todos y crear instituciones eficaces, responsables e inclusivas a todos los niveles.
  17. ALIANZAS: Fortalecer los medios de ejecución y reavivar la alianza mundial para el desarrollo sostenible.

Naciones Unidas tiene, además, un infoirme de 2015 sobre el estado de cumplimiento a escala global de estos objetivos )  que es ciertamente desalentador con miras a lograrlos para 2030.

5.- Relaciones insospechadas: ¿qué tenemos que defender?

Leídas las cinco noticias, una detrás de otra, podemos observar que todas ellas se relacionan con la seguridad, un aspecto, suele decirse, vital para las sociedades.

Ahora bien, la relación con la seguridad como objetivo (más o menos lejano) ofrece en ellas dos enfoques bien distintos.

En uno de los casos la seguridad que se persigue se entiende en términos de mantenimiento del status quo, basado en cierto sentido en la persistencia de una violencia estructural y cultural no visibles y de fondo,  y los ejércitos y el enfoque militar son esenciales para mantener este orden. Para el mismo, los problemas de seguridad (movilidad humana, inestabilidad, etc.) se deben abordar de manera militar y se centran en la idea de enemigos, identificados como los que alteran este estatus quo, a los que hay que eliminar o disuadir.

Para el segundo de los enfoques, la seguridad no afecta a estos aspectos militares, sino a las situaciones concretas de privación de derechos básicos para el desarrollo humano, y a las violencias estructurales y culturales que sutilmente imponen el sistema mundial de dominación-violencia.

Ambos enfoques conllevan una pregunta que conviene explicitar y responder: ¿qué hay que defender?

Mientras el modelo militar deja clara su defensa con su argumentario militarista frente a enemigos reales, potenciales o incluso imaginarios, lo que conlleva un gran esfuerzo en gasto militar y en estructuras militares, para el modelo civil la respuesta es la seguridad humana, que se puede concretar, por ejemplo, en los 17 objetivos de desarrollo, o en otras conquistas sociales similares.

Curiosamente, el enfoque militar considera irrelevante lo que el modelo civil considera esencialmente digno de defensa.

Precisamente por eso, mientras que para el militarismo la preparación de la guerra es una política necesaria y que exige fuertes inversiones, incluso sacrificando cualquier otro objetivo, para la visión de la seguridad humana, la preparación de la guerra, el gasto militar y el militarismo, equivocan la receta y ahondan en los males, pues enquistan y agravan la situación de violencia que es origen del problema, y detraen recursos necesarios para luchar contra lso verdaderos enemigos de las sociedades: pobreza, desigualdad, falta de educación, de sanidad, de medioambiente sostenible, de desarrollo humano…

Sorprende por ello que cuando se quiere analizar la política de defensa, tantos expertos no partan de la primera de las preguntas o no sepan cómo contestarla: ¿qué hay que defender?

Sorprende que el debate político sobre defensa que mantienen los partidos políticos se dedique a lo accidental y anecdótico de la defensa y no aborden el eje fundamental de ésta. Tal vez explica por qué no existen alternativas claras a la política de defensa del PP y del PSOE.

De momento, el esfuerzo militar de España por defendernos detrae miles de millones de euros malgastados en tropas en conflictos que ahondan en la inseguridad global o en mantener un ejército que prepara la guerra sin ton ni son, mientras detrae recursos necesarios de la lucha para no suspender en los objetivos de desarrollo de Naciones Unidas y en defender en concreto a la gente en lo que de verdad hay que defender.

El gobierno con su modelo de defensa deja indefensa a la sociedad en sus objetivos de desarrollo y construye una sociedad cada vez más insegura para la mayoría y más blindada para los intereses del poder y de la élite.

Y eso sin contar con la inseguridad que, para colmo, exportamos a otros lugares.

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Apadrinando pingüinos

Dave + y + pinguino

Por Francisco José Gómez

Fuente: Confidencial  

Nunca nos hubiéramos imaginado hablar del pingüino barbijo en este blog de antimilitarismo. Nunca para referirnos a los desmanes, la sinrazón, el derroche, la abrumadora miseria del militarismo.

De hecho desconocíamos todo lo desconocible del pingüino barbijo, un animal que vive plácidamente en diversas islas antárticas desde que se conocen estas al menos.

Pero va a resultar que esa defensa inconmensurable que nos garantizan los ejércitos también abarca, para nuestra sorpresa, al pinguino barbijo de la Antártida, indefenso y en peligro antes de que ellos lo adoptaran como nuevo objetivo de la defensa nacional.

Resulta que, como hemos explicado hace unos días, Defensa mantiene una misión militar en la Antártida. Una misión por la que una comisión interministerial de ministerios ajenos a Defensa financió la construcción de un buque oceanográfico, el cual nominalmente y para guardar las apariencias pertenece al CISC, pero que forma parte de la nómina de barcos de la Armada y cuyas misiones paga el Ministerio de Economía (bonita manera de camuflar este gasto militar).

Según todo esto, nuestros flamantes militares realizan todos los años una «misión militar» al Polo Sur, donde además de un frío austral de narices, debe aburrirse el personal militar lo indecible, dado lo absurdo de la situación.

De modo que, a falta de una actividad más prometedora que la de levantar el pabellón español en una isla desierta y a la espera de un previsible reparto de la tarta antártica una vez el deshielo provocado por nuestras actividades capitalistas permitan una explotación de estas tierras ignotas, los militares de la Misión Antártida se dedican a ver a los pingüinos hacer sus pingüinadas.

Y como cuando el diablo no tiene nada que hacer mata moscas con el rabo, a alguna lumbrera se le debió ocurrir que, ya que no hacemos otra ayuda humanitaria de esas que sirven de excusa a la actividad militar, podríamos dedicarnos a apadrinar pingüinos barbijos para demostrar la enorme sensibilidad de nuestra aguerrida tropa.

Y así empezó el programa «Apadrina un pingüino» que Defensa ha promovido en años anteriores y, en 2017, en una campaña que ha durado desde 1 de enero a 28 de febrero, según recoge la página web del ejército de Tierra, que no tiene desperdicio.

Cierto es que los pingüinos, antes del padrinazgo de los «miles» de seguidores de esta singular campaña social, vivían bien a sus anchas sin necesidad de madrinazgos y otros melindres. Pero ahora,  gracias a la incansable labor social de nuestro humanista y desinteresado ejército, es que viven como reyes (no queremos decir como pingüinos rey, esos bichos desmejorados y de sangre azul, sino que usamos la metáfora como para decir que es que ahora viven que no se lo creen de requetebien que están).

La acción de apadrinamiento, toda una justificación por si algún malintencionado preguntara qué narices hace el ejército con una misión permanente en el Polo Sur, consiste en rellenar un formulario donde decimos que queremos apadrinar un pingüino de esos y el nombre que le queremos dar. Y ya está.

Y tan bien va la cosa que en la última campaña hemos apadrinado 15.000 pingüinos barbijos, el 75% de la población pinguinil que se calcula existe en la Isla Decepción (que también tiene narices).

No podemos salir de nuestro perplejo asombro. ¿Se realiza alguna obra de mejora de la vida del pingüino en sí?  ¿Al menos le llaman amablemente por el nombre cada vez que se crucen con el susodicho?

Pues no, parece que no.

Como comprobamos en la publicidad de la campaña, el padrinazgo no conlleva ninguna actividad ni del padrino, ni del ejército, ni del pingüino. Que tomen ejemplo los ecologistas, tan aburridos con eso de gastar recursos, esfuerzos y luchas en conseguir cosas que el ejército consigue sin mover una ceja.

Y si no, juzguen ustedes leyendo (íntegra) la explicación de la campaña que ofrece Defensa:

En nuestro compromiso con la Antártida y con el medio ambiente, hemos querido transmitir a nuestros seguidores la necesidad de implicarse en este propósito.

Para ello y a modo testimonial, se lanza la campaña de apadrinamiento de pingüinos 2017, que se iniciara el próximo 1 de enero de 2017 y finalizara el 28 de febrero de 2017.

En esta edición, el procedimiento de solicitud será basado en un sencillo formulario, el cual una vez cumplimentado y enviado, agilizó el proceso de apadrinamiento, logrando de esta manera atender vuestras miles de peticiones con mayor prontitud.

Recuerda que, con este acto, te comprometes a cuidar el medio ambiente. Así, tu pingüino y sus polluelos podrán seguir viviendo en la Antártida.

Hay que tener morro.

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