El cañón nazi en Madrid (luces y sombras del Ayuntamiento)

Imagen de Gerald Davison

Fuente:  Público.

El 21 de septiembre de 2017 el concejal Carlos Sánchez Mato, responsable del área de Economía y Hacienda del Ayuntamiento, escribió una carta al Jefe del Estado Mayor del Ejército de Tierra para preguntarle cómo y cuándo se podía devolver un cañón antiaéreo de fabricación nazi que había llegado a España con la división Cóndor alemana que ayudó al dictador Franco en su sublevación militar contra la República.

En dicha carta Carlos Sánchez Mato hace un recorrido histórico por los múltiples usos que se le dieron al cañón durante la guerra.

Ocurrió que dicho cañón nazi fue depositado sin cargos en manos del Ayuntamiento madrileño cuando lo regentaba Ana Botella (Partido Popular).  La entonces alcaldesa decidió que fuese utilizado como decoración de la plaza de la Artillería Antiaérea en el distrito de Fuencarral-El Pardo.

El cañón nazi, además, fue instalado entre múltiples irregularidades administrativas, según una investigación de la subdirección de Auditoría de la Deuda del Ayuntamiento de Madrid, dependiente del Área de Economía y Hacienda del Ayuntamiento de Madrid

“Las obras de instalación se ejecutaron sin proyecto aprobado ni dotación presupuestaria”, recoge el informe al que ha tenido acceso Público, que denuncia que la glorieta fue inaugurado el 28 de abril de 2013, mientras que el proyecto que aprobaba la remodelación de la misma fue firmado el 31 de mayo, un mes después.

“Esto conllevó que los trámites necesarios para empezar la obra tuvieran fecha posterior a la ejecución de las obras”, recoge el informe, que recoge que las obras supusieron un gasto de 11.633 euros.

Otros 11.633 € a la basura, otros 11.633 € de despilfarro militar.

El contrato Defensa-Ayuntamiento de Madrid terminaba la primera semana de enero de 2018.  Por ello, el gesto de retirada a final de año ha sido poco más que un detalle.

Pero, al menos, no se ha renovado el contrato por otros 5 años.  Algo es algo.

Nos gusta el gesto, muy coherente y oportuno en un Ayuntamiento que dice que busca la paz.  Sin embargo, nos resulta incoherente que la rotonda siga llamándose de la Artillería antiaérea.  Existen muchos otros objetos y aparatos que lo merecerían antes, existen múltiples oficios que éticamente están por encima del arma de Artillería (antiaérea o no) y que tienen muchos más méritos para figurar en el callejero madrileño.

El nombre de una calle o rotonda no es cualquier cosa.  En su bautismo el Ayuntamiento responsable (y los ayuntamientos que, posteriormente, lo mantienen) dejan clara constancia de su ideología y de qué es lo que quieren celebrar y honrar con un nombre callejero.

Saludamos que la pieza de artillería haya vuelto al interior del cuartel, pero pensamos que, por coherencia, el ayuntamiento debería cambiar el nombre de la rotonda por otro más pacífico y menos violento.  Si no es así, el gesto habrá sido meritorio pero muy parcial.  Y Madrid poco habrá avanzado en ser capital de paz como pretende Carmena.

Una propuesta razonada y detallada (que cuenta con más de 14.000 visitas) para hacer de Madrid una ciudad de paz la podéis encontrar pinchando aquí.

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