Otra posible nueva corrupción en el Ejército del Aire

Imagen de Realidad Expuesta

Fuente:  Público.

No es muy habitual que salten a la luz pública noticias sobre la corrupción dentro de las Fuerzas Armadas.  Ahora lo hace un caso de un coronel del Ejército del Aire y un par de suboficiales, a los que denuncia el comandante jefe del escuadrón de servicios y segundo al mando del aeródromo de Santiago.

Queremos, primero, valorar la valentía del comandante al poner en vía judicial las prácticas de sus tres compañeros.  Valentía que en muchas ocasiones suele ir acompañada de problemas para los que denuncian las malas prácticas, en lugar de problemas para los que las han perpetrado.

En las Fuerzas Armadas existe el problema de la obediencia debida y parece que ello se interpreta por muchos militares como que los que están por debajo de ellos en el escalafón han de mirar para otro lado cuando los mandos comenten malas prácticas.  Obediencia ciega es lo que se exige en muchas ocasiones y es contra lo que resulta difícil rebelarse dentro del estamento militar.

El caso es que el coronel acusado, presuntamente:

  • Habría beneficiado intencionadamente a la empresa Sumire Reformas SL, convirtiéndola de forma irregular en la concesionaria única de las obras efectuadas en el aeródromo durante su mando.
  • El coronel denunciado concedía los trabajos sin pedir presupuestos a otras empresas, aceptando el argumento de uno de los suboficiales investigados, jefe de infraestructura, que aseguraba que solo la citada quería “trabajar con la unidad”.
  • El denunciante, acusa a su superior de haber utilizado su rango para beneficiar a dicha empresa incluso cuando, a instancia suya, se solicitaron presupuestos a otras empresas que ofrecieron precios menores que el propuesto por Sumire.
  • El coronel, presuntamente, procedió a ponerse en contacto por su cuenta con Sumire, que elevó un presupuesto de menor cuantía pero fechado el mismo día del original “para que nadie pudiera decir que habían tenido acceso a información privilegiada”.
  • Además, el coronel ante la oposición del comandante procedió a rebajar de su valoración en su informe personal de calificación (IPEC) por parte del coronel por “intromisión en las competencias de los subordinados”.  El IPEC evalúa las capacidades y el desempeño profesional de todos los miembros de las Fuerzas Armadas y les acompaña durante toda su carrera, siendo clave para los ascensos y los cambios de destino.

Además, el comandante denunciante explica otro caso:

  • El comandante que ha denunciado explica que este tipo de concesiones automáticas a determinadas empresas se hacían también con las compras de material y herramientas para los talleres del aeródromo.  Entre los varios casos que explica el denunciante está el de una soldadora que se compró de forma urgente a la empresa habitual, que se iba a usar para reparar la valla perimetral de la unidad.
  • La excusa puesta por uno de los suboficiales acusados es que la que obraba en poder de la unidad no cumplía con los requisitos reglamentarios para el trabajo.
  • No obstante, la valla terminó reparándose con resina epoxi y la nueva soldadora se dedicó, presuntamente, a “la realización de una parrilla de grandes dimensiones para las barbacoas que el jefe de unidad ofrecía con cierta periodicidad a personal del aeropuerto y de Santiago”.
  • El texto de acusación explica que la soldadora que presuntamente se cambió por no cumplir con los requisitos necesarios apareció posteriormente oculta en un almacén al que solo tiene acceso uno de los suboficiales denunciados.

Recalcamos el asunto de las parrilladas para agasajar al personal y a las autoridades de Santiago.  Otro gesto de despilfarro militar escondido en los cuarteles.  ¿Cuántos como éste existirán a lo largo de todos los acuartelamientos militares?

Como se ve, parece que continua la tendencia ancestral en las Fuerzas Armadas de considerar que un elevado rango militar implica que lo que existe en un determinado cuartel o aeródromo es propiedad del militar de mayor graduación y puede usarlo como si estuviese en su propio cortijo.

Este es un caso, que se nos explicará que es un caso aislado, que nada tiene que ver con la esencia de las Fuerzas Armadas.  Sin embargo, en nuestra opinión, la multiplicidad de casos aislados debería preocupar al Ministerio de Defensa e, incluso, poner en tela de juicio sus procedimientos administrativos, las competencias de los mandos, la existencia de las justicia militar, anacronismo que en demasiadas ocasiones hace la vista gorda o carga las culpas contra el militar de más bajo rango, la nula auditoría externa e independiente que se realiza en los gastos de las Fuerzas Armadas, y la formación militar que les lleva a creerse con atribuciones excesivas.

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