El silencio de Letonia

Infografía de misiones en el exterior.

Por Ministerio de Defensa

Fuente: Público.

Siempre nos ha resultado sorprendente el argumento esgrimido por Defensa y sus aplaudidores de que España se defiende mandando tropas a miles de kilómetros a guerras incomprensibles y que no tienen que ver con nuestra situación, como es el caso de los soldados en Mali (por cierto, ahora han decidido triplicar la presencia militar” para luchar contra el Yihadismo, eso sí, sin contar con nadie), o en Afganistán, o en los 20 conflictos en que mantenemos tropas (uno de los países con mayor esfuerzo bélico exterior,  por número de operaciones, del globo).

¿Defender nuestros intereses y nuestra seguridad equivale a mandar soldados por doquier?

Pues vemos que sí. O al menos lo que los de arriba entienden por nuestros intereses y nuestra seguridad, un híbrido amorfo que se confunde cabalmente con sus intereses (contra los nuestros y los del resto del globo) y su peculiar idea de seguridad (generadora de inseguridad humana).

Lo dice así Público, con crudeza no exenta de malos augurios:

…la última sesión (de la Comisión de Seguridad Nacional del Congreso de los Diputados) sirvió para que, por primera vez, quedara registrado en acta parlamentaria parte del precio que el Gobierno español ha pagado para que la comunidad internacional respondiera con silencio a la declaración de independencia de Catalunya.

y

… El responsable de revelar esta información, que hasta ahora los miembros del Ejecutivo se han esforzado en ocultar ante las preguntas de la prensa y de la oposición, fue el diputado del PP Manuel García Margallo, presidente de la citada comisión. El conservador, ministro de Exteriores de 2011 a 2016, explicitó que Mariano Rajoy compró la posición de Letonia a favor de la unidad de España con un contingente de combate de 313 militares y 80 vehículos para la frontera rusa, en una respuesta al diputado de En Comú Podem Felix Alonso Cantorné.

Es asombroso. Cambiamos soldados y tanques Leopard para intimidar a los rusos por el silencio letón ante el proceso soberanista catalán. Agitamos un verdadero avispero con tintes prebélicos para conseguir aplastar un avispero con tintes autoritarios.

De paso hacemos negocio. Al parecer nuestro despliegue ha despertado interés  entre los responsables militares letones y del contingente internacional, dispuestos a comprar nuestros sistemas de armas al comprobar in situ su utilidad para los fines que dichos ejércitos se proponen.

Y es que nuestro militarismo pata negra no da una puntada sin hilo.

Eso sí, en lo que se refiere a salvaguardar nuestra seguridad humana…

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