Las mujeres que acabaron con la guerra en Liberia

Por Fronteiras do Pensamento

Fuente:  Solidaridatd.net

¿Dónde está Liberia?  En la Costa Oeste de África.  ¿Cuántos liberianos son?   4.294.000 habitantes.

Ahora imaginemos a Liberia en una segunda guerra civil (la primera, 1989-1996, había dejado a un golpista en el cargo de primer ministro tras 200.000 muertos) en la que el gobierno se enfrenta varias guerrillas.  Dicha segunda guerra civil duró desde 1999-2003.

En Liberia las guerras, dado que están olvidados por todo el mundo y difícilmente son noticia, son crónicas, como en muchos países y presentan muchos de los elementos más crueles:

Mientras la guerra arrasaba por todo el país, los soldados de ambos frentes del conflicto saqueaban y quemaban pueblos, violaban a las mujeres y reclutaban a chicos jóvenes para luchar. Miles de personas huyeron de sus casas y llegaron a Monrovia, la capital de Liberia, donde vivían en campamentos de refugiados sin demasiada comida ni agua potable.

Entre tanto Leymah Gbowee se dio cuenta de que:

si cualquier cambio tuviera que suceder en la sociedad, dicho cambio tendría que llevarse a cabo por las madres

Y, a partir de aquí la historia tiene carácter de película y comienza en 2002, prolongándose hasta que gana el Noble de la Paz en 2011.

Al principio, apelando a la iglesia luterana en la que participaba, Gbowee reclutó a varios centenares de mujeres cristianas para rezar por la paz. En una de sus reuniones en marzo de 2003, una musulmana, Asatu Bah Kenneth habló ante la multitud y anunció que traería a las mujeres musulmanas para que se unieran a las mujeres cristianas en la tarea de exigir la paz al presidente y a los señores de la guerra.

El 1 de abril, el grupo unido de mujeres cristianas y musulmanas montó su primera manifestación. Usando la radio para difundir su discurso, Gbowee y Janet Johnson Bryant, una periodista, animaron a las mujeres de Monrovia a expresarse en favor de la paz. Al oír el anuncio por la radio, muchas mujeres desplazadas se unieron a la campaña. Las mujeres, vestidas de blanco, se reunían en el mercado de pescado cada día durante una semana. Se sentaban, bailaban y cantaban por la paz. Algunas llevaban pancartas que decían “Las mujeres de Liberia quieren la paz ahora”.

Una protesta más, parece cuando lo leemos; una protesta que será ignorada, como tantas, sin embargo:

Su situación en el mercado de pescado era estratégica ya que el terreno era visible desde la residencia del Presidente Taylor. Cada día, el convoy de Taylor pasaba por delante de las mujeres. Según pasaba la semana, hasta 2.500 mujeres se reunieron en el descampado del mercado.

Esa semana, las fuerzas rebeldes junto con el ejército de Taylor atacaron los campos de refugiados de Monrovia. Las mujeres activistas llevaron a cabo una vigilia con velas para rezar por los refugiados. Según aumentaba la violencia, la comunidad internacional pidió acuerdos de paz. Las mujeres secundaron la demanda y apremiaron a Taylor y a los rebeldes a negociar. Ambos lo rechazaron.

Se fijaron un objetivo que para muchos es siempre utópico, inalcanzable, etéreo:  la paz.

El 11 de abril, la Acción Masiva por la Paz de las Mujeres de Liberia (Women of Liberia Mass Action for Peace), como se llamaban a sí mismas, publicó una Declaración de Posición sobre la Crisis Liberia. Se quedaron al margen del campo político por miedo a persecuciones y declararon que su meta era, sencillamente, conseguir la paz. Levantaron una valla publicitaria en el mercado del pescado que decía “Las mujeres de Liberia dicen que la paz es nuestra meta, la paz es lo que importa, la paz es lo que necesitamos”.

Con este mensaje, las mujeres marcharon por las calles de Monrovia, mientras cientos de personas se unían a la cola del grupo según pasaba por delante de sus casas. Su marcha concluyó en la Oficina Municipal de Monrovia donde las mujeres se reunieron y solicitaron una reunión con Taylor para presentarle su Declaración de Posición. En este momento, había reunidas unas 1.000 mujeres. Taylor accedió a reunirse.

El 23 de abril, las mujeres visitaron a Taylor. Gbowee le presentó la Declaración en el escenario mientras el resto de las mujeres se sentaban en el público, juntando las manos y rezando. Después de la reunión, Taylor aceptó asistir a los acuerdos de paz.

Con su siguiente actuación demostraron que los dos bandos enfrentados militarmente suelen participar del mismo paradigma, el de dominación-violencia, y que el camino de la paz no es parte de él, sino que utiliza otro paradigma político, el de la cooperación-noviolencia:

El siguiente grupo al que se dirigieron fueron los rebeldes; les exigieron que también ellos asistieran a los acuerdos de paz. Después de oír que los señores de la guerra iban a Freetown, Sierra Leona, un contingente de mujeres viajó a la ciudad. Localizaron el hotel donde los rebeldes se habían reunido, algunas de las mujeres liberias se alinearon en las calles mientras otras se sentaban frente al hotel y rechazaron moverse hasta que les concedieran una reunión con los señores de la guerra. Su sentada atrajo la atención de los medios y ayudó a difundir su mensaje de paz a la comunidad internacional. Las mujeres conocieron a los líderes de LURD y MODEL y les convencieron de asistir a los acuerdos de paz que tendrían lugar en Accra, Ghana.

Para mantener la presión de alcanzar un acuerdo sobre los rebeldes y el Presidente, las mujeres recaudaron fondos para enviar un grupo a Accra. El 4 de junio, empezaron los acuerdos de paz. Las mujeres que habían viajado desde Liberia se reunieron en el descampado frente al edificio donde éstos tenían lugar, cantando y llevando pancartas. Durante las negociaciones de Accra, Taylor fue acusado de crímenes de guerra por una corte internacional en Sierra Leona. Para escapar del arresto, huyó de vuelta a Liberia.

Poco después de su huida, estalló una guerra de grandes dimensiones en Monrovia, incluso durante las negociaciones de paz de Ghana. Le dijeron a los civiles que no se sentían seguros que fueran al campo de fútbol y miles de ellos buscaron refugio allí. A pesar de los ataques en Monrovia, las mujeres que no habían ido a Ghana, continuaron rezando en el mercado del pescado.

El 21 de julio, aumentó la violencia en Monrovia al chocar un misil con la Embajada Estadounidense matando a muchos liberianos desplazados que se estaban refugiando allí. Las mujeres de Ghana pidieron refuerzos y planearon iniciar una acción mayor en Accra. Fueron ante las puertas del edificio donde tenían lugar las negociaciones y se sentaron allí uniendo los brazos. Rodearon el edificio y se negaron a permitir que los delegados salieran hasta que hubieran llegado a un acuerdo.

Luego utilizaron medios noviolentos basados en el compromiso, en la imaginación, en el diálogo, siempre sin renunciar a sus principios y a su forma de actuación:

Cuando los guardias vinieron a arrestar a las mujeres, Gbowee amenazó con quitarse la ropa, un gesto que avergonzaría a los hombres. Su amenaza impidió que los agentes de seguridad levantaran a las mujeres. Para terminar con la confrontación, el presidente de Ghana, el mediador principal de los acuerdos de paz acordó reunirse con las mujeres y oír sus propuestas de paz si ellas mismas se iban del edificio de las negociaciones. Las mujeres aceptaron con la condición de que si la reunión no era satisfactoria, deberían permitirles volver al edificio.

¿Quién les enseñó las técnicas de acción noviolenta?  ¿Cómo se entrenaron en el compromiso, en la unión, en todo lo que necesita una lucha noviolenta?  Casi parece que la lucha noviolenta es connatural al ser humano (como también lo es la lucha violenta).  Nos enseñan que no hay camino para la paz, que la paz es el camino:

Tres semanas más tarde, el 11 de agosto, Taylor dimitió de la presidencia de Liberia y se anunciaron los términos de los acuerdos de paz. Taylor se exilió a Nigeria, las fuerzas de paz de la ONU recibieron orden de entrar en Monrovia y se puso un gobierno de transición para empezar el proceso de llevar a cabo unas elecciones democráticas. Habiendo conseguido el acuerdo, las mujeres liberianas volvieron a su país. A la llegada, organizaron una marcha de la victoria. Cientos de niños siguieron a las mujeres por las calles “¡Queremos paz, no más guerra!”.

El 4 de agosto, las tropas internacionales de paz entraron en Liberia. Las mujeres se reunieron y decidieron que seguirían involucradas para asegurarse de que el gobierno de transición ponía en marcha los acuerdos de paz.

En diciembre, las tropas de la ONU empezaron el proceso de desarme, instando a los ex-combatientes a entregar sus armas por dinero. Cientos de personas con pistolas acudieron al lugar del desarme. Aunque el intercambio debería haber sido pacifico, estalló una pequeña pelea y se usaron armas. Las mujeres de Liberia intervinieron para ayudar al desarme. Entre otras cosas, dieron un anuncio por la radio animando a los ex-combatientes a mantener la calma.

Gran ejemplo.  Y desde el puro conflicto, desde las mayores dificultades, desde la guerra fratricida.

Mucho orgullo, compañeras.

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