Despilfarro en la «Comunidad de Bardenas Reales»

Por GTM Dreams Photos

Fuente: Noticias de Navarra.

Una vez más la Cámara de Comptos nos ofrece una fotografía del despilfarro de la Comunidad de Bardenas Reales, la institución (privada) que utiliza Defensa para legitimar su permanencia contra el sentir de la población, en el campo de tiro de Bardenas, situado en pleno meollo de un parque natural, declarado además Reserva de la Biosfera por la UNESCO.

Vayamos por partes.

Como la permanencia del ejército en Bardenas era tan impopular después de finalizar la cesión de este espacio al ejército americano por el franquismo, el Estado se inventó un viejo truco: pasó la «titularidad» jurídica de todo el espacio de Bardenas Reales a la «Comunidad de Bardenas Reales»  a cambio de que esta entidad firmara con el Ministerio de Defensa un Convenio de cesión (con la contraprestación de un canon) para vestir el muñeco legalmente del uso militar de la Bardena.

La Comunidad de Bardenas Reales:

Para entender este viejo truco hay que hacer una explicación suplementaria.

La Comunidad de Bardenas Reales es una figura jurídica algo peculiar y esto es lo que ha valido a Defensa para encontrar en ella un interlocutor manejable que sorteara cualquier atisbo de control democrático o de reivindicación social.

La Comunidad de Bardenas Reales, es una  «persona jurídica» autónoma y diferenciada de los ayuntamientos y de la Comunidad Foral de Navarra (y no sometida ni a la presión social ni a todos los controles democráticos de éstos).

Está constituida como una «entidad local sin población», jurídicamente calificada como agrupación tradicional (es decir, es el reconocimiento de una personalidad jurídica propia de la legislación foral navarra, a un ente atípico por el hecho de que antiguamente existía una especie de costumbre tradicional de explotar «comunalmente» los recursos de Bardenas entre los diversos pueblos de la zona llegando a acuerdos para ello) y con capacidad propia para contratar, decidir legalmente, administrar bienes, etc.

Como se trata de un ente «tradicional», sus «socios» son sólo una parte de los pueblos de la zona bardenera, precisamente los más antiguos (es decir, se excluyen pueblos nacidos con posterioridad a la «costumbre» de Navarra y todos los pueblos ribereños de Aragón).

Dicha persona «jurídica» tiene en su Junta General (órgano máximo de gobierno) un representante de cada uno de los pueblos (más dos valles y un monasterio) que se reúne ordinariamente una vez al año (y extraordinariamente alguna otra si se convocan reuniones extraordinarias).

Estos representantes de la Junta General, en total 22, son personas designadas por los históricos «congozantes» de la Bardena (es decir, por cada ayuntamiento histórico, por cada uno de los dos valles implicados y por el monasterio de la Oliva), pero estos representantes no están sometidos a la decisión de sus ayuntamientos, ni tienen por qué ir con una postura consensuada por sus representantes vecinales.

A su vez, se cuenta con una Comisión Permanente con siete vocales (estos sí se reúnen con mayor frecuencia) que son elegidos por la Junta General de entre sus miembros y con un Presidente, función que por mucho tiempo ha ejercido un señor que a la vez fue diputado en Madrid de UPN  en la V Legislatura (1993-1996), y en el Parlamento Navarro de 1999 a 2003,  el señor José Antonio Gayarre, presidente de Bardenas desde 1985 a 2009 y actor principal de la renegociación de 2008 (con Carmen Chacón como Ministra de Defensa) del actual convenio con el Ministerio de Defensa.

A diferencia de las personas jurídicas más o menos normales, no se rigen por estatutos, sino por ordenanzas también tradicionales.

La Comunidad de Bardenas, interlocutor de Defensa:

El terreno actual de Bardenas no era propiedad inscrita de nadie. Tradicionalmente había pertenecido a los reyes y cuando se acabó este cuento, Franco lo cedió al ejército americano para que pusieran ahí su campo de entrenamiento cercano a la base aérea de San Gregorio.

El problema surge cuando los americanos dejan de hacer uso de la base y hay que dar alguna apariencia de legalidad al uso que a partir de entonces hace Defensa (el ejército del Aire) y los ejércitos «amigos» de la OTAN, dado que, ya muerto el dictador, el uso de la base era impopular y dado también el recelo de los militares a las intenciones que pudieran tener los ayuntamientos democráticos o, en su caso, la Comunidad Foral de Navarra, lógicamente los que deberían ser titulares de dicho territorio.

Es entonces cuando Defensa hace la ficción de acordar con esta «Comunidad de Bardenas», más manejable y sobornable, el poner a su nombre la titularidad de las más de 40.000 hectáreas de Bardenas a cambio de que esta Comunidad firme un contrato bilateral y legítimo, como dueño del terreno, con Defensa, para autorizar la ocupación militar de este espacio.

Se impedía con ello reconocer derecho alguno sobre este territorio bien a la Comunidad de Navarra, bien a los ayuntamientos circundantes, en uno y otro caso regidos bajo principio democrático y tal vez más proclives, en un momento dado, a pedir la desmilitarización de ese territorio.

De hecho, cuando la Comunidad Foral de Navarra se dio cuenta, en pleno gobierno de Aznar, de que la promesa de desmantelar el campo de tiro y llevarlo a otro destino (se hablaba de Cabañeros o Anchuras, aunque la presión social lo hacía inviable) se aprestó a declararlo Parque Natural para evitar la continuidad del campo de tiro (en 1999), el gobierno del PP de Aznar recurrió la ley navarra que así lo declaraba ante el Tribunal Constitucional, solicitando su suspensión provisional, y declaró simultáneamente toda la zona de Bardenas como zona de interés para la defensa, para afectar su uso e impedir movimientos contra la permanencia del uso militar.

De este modo, despreciando el malestar social y la protesta, a los sucesivos vencimientos de los convenios firmados entre la Comunidad de Bardenas y el ejército, éstos se han reemplazado por otros sin mayor problema «legal», vendiendo a su vez el caramelo de que el uso militar del territorio conllevará un canon que acaba redundando en los municipios «congozantes» (digamos que no íntegramente, sino que la Comunidad de Bardenas aporta a éstos una parte del canon y se queda otro gran pico para sus actividades).

Dinero público y control

Pero a pesar de todo, como la Comunidad de Bardenas es una entidad atípica y el dinero que recibe por parte de Defensa es dinero público, lo cierto es que la gestión que se hace de dicho dinero está sometida a un cierto control de la Comunidad Foral, por medio de la Cámara de Comptos.

Y aquí es donde empieza a desentrañarse la foto fija de este tinglado de la Comunidad de Bardenas, porque en el informe elaborado por ésta en 2017, se destaca el tremendo despilfarro de la gestión de la Comunidad de Bardenas.

Entre 2010 y 2016, la Mancomunidad de Bardenas Reales gastó algo más de 900.000 euros en gastos protocolarios, asistencias a reuniones e indemnizaciones para cargos electos.

Un dineral que desmiente el uso a favor del pueblo del canon que percibe por el uso militar y que nos muestra el destino inadmisible de dicho canon.

Las atenciones protocolarias y de representación suman 240.000 euros y un gasto anual de casi 50.000 euros en 2011 que, desde entonces, ha ido descendiendo. El 80% del gasto corresponde a restauración, aguinaldos y alimentación, siendo sus principales beneficiarios los miembros de los órganos de la Comunidad y representantes de los pueblos congozantes.

¿Inmoral? Es lo menos que podemos decir, pero no es todo:

En cuanto a indemnizaciones a cargos, entre 2010 y 2016 el gasto sumó 560.000 euros. También esta materia ha sido objeto de regulación este año para clarificar y normalizar los conceptos retributivos a los que tienen derecho los miembros de la Comunidad. Se ha diseñado asimismo un modelo retributivo específico para el presidente del ente local, que en la actualidad tiene una remuneración fija con dedicación parcial.

Se ve que el reparto es importante para mantener engrasadas las fidelidades.

La asistencia a reuniones y conferencias ha supuesto un gasto de 102.000 euros, la mayor parte del cual se concentra en viajes a Chile, Costa Rica, Israel y Brasil. Dicho gasto lo factura mayoritariamente una agencia de viajes que no siempre aporta la información necesaria para conocer el detalle y desglose de los gastos.

¿Viajes a Chile, Costa Rica, Israel o Brasil?…¿Qué sentido tienen en la gestión del parque natural de Bardenas?

Pero hay más: varios viajes institucionales a Egipto (2006), Argentina (2007), Senegal (2008) y Costa Rica (2012). En la autorización se justifican dichos viajes en el conocimiento de modelos de gestión de parques nacionales. Por extraño que parezca, en ninguno de estos viajes participó personal técnico de la Comunidad.

A la vista de que a Egipto fueron 34 representantes de la Comunidad y a Senegal 29, el informe considera excesivo el número de viajeros en ambos, concluyendo dicho apartado con una llamada a la prudencia en el gasto público:

La gestión pública debe estar presidida por los principios de mesura, prudencia y racionalidad, principios difícilmente presentes en al menos dos de los viajes analizados.

Despilfarro, la otra cara de la dependencia y del militarismo.

Despilfarro y gestión de la comunidad de Bardenas van unidos de la mano. No es la primera vez que la Cámara de Comptos denuncia el despilfarro en la Comunidad de Bardenas. Ya lo hizo en 2011 con similares críticas. Desde Utopía Contagiosa ya nos hemos ocupado del despilfarro de esta entidad en otra ocasión, en 2016.

A nuestro entender el despilfarro con el uso del canon es un caramelo envenenado que convierte en prisioneros del Ministerio de Defensa a los miembros de la Junta de Bardenas, por otra parte un gasto no excesivamente fiscalizado y no sometido a riguroso  control social y público.

¿Ha pedido el Ministerio de Defensa algún tipo de explicación del uso que se hace del canon?, ¿ha exigido un uso coherente de este dinero público que sale de nuestros impuestos?

Que sepamos, jamás.

El canon, así, es la perversión con la que el ejército compra la complicidad de una entidad utilizada «ad hoc» para legitimar la apariencia de corrección de un campo de tiro innecesario y que nadie quiere.

Defensa no tiene un campo de tiro en Bardenas porque lo imponga así, sino que lo tiene porque ha llegado a un acuerdo libre y voluntario con los propietarios de un terreno en Bardenas que se lo han querido alquilar.

¿Ha criticado la Junta de Bardenas la actividad del ejército, sus prácticas de tiro, su peligrosidad, las molestias frecuentes a la población?

Son silencios complementarios.

Y el despilfarro y el uso singular que del canon hace la Junta de Bardenas es una de las mejores noticias que puede encontrar Defensa. Basta con alimentar la codicia, con prometer más prebendas, con ampliar su importe para asegurarse el complacido voto favorable y la ausencia de crítica de la Junta de Bardenas.

Share

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto:
Visit Us On TwitterVisit Us On FacebookCheck Our Feed