¿Cómo se construye una guerra? Análisis de Slevanka Drakulić

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Fuente: El Confidencial

Aludimos a las reflexiones sobre el nacionalismo y su sonado reingreso en la lucha política española, de las que se hace eco El Confidencia.

Slavenka Drakulić es una ensayista, periodista y novelista croata que vivió la disgregación de la antigua Yugoslavia y las guerras que dieron lugar a la división territorial actual, por eso su testimonio es pertinente en este memento. Por eso, es decir, por su experiencia vivida, y porque su reflexión intelectual, entre otras cosas, viene girando en torno al virus del nacionalismo y la guerra.

La preguntan sobre la conexión de nacionalismo y guerra y afirma que la principal traba para que la guerra prenda en la cotidianidad de las sociedades es un factor psicológico que actúa como una justificación, una licencia social para matar.

Añade, desde su experiencia, cómo se da ese proceso

el virus nacionalista ha despertado en tu país, pero todavía necesitas construir una justificación psicológica para llegar a un conflicto real, persuadir y contaminar a la gente para justificar la violencia. La gente necesita estar dispuesta a matar y morir por sus objetivos. Esto, afortunadamente tarda tiempo en suceder…

Habla con ello de la carga de violencia cultural que padecemos como el sustrato donde se asienta la violencia completa, sinérgica, que supone la guerra. Matar necesita una justificación psicológica, prefabricada, y una licencia social, por tanto. De lo contrario, nos considerarían como locos.

Alerta de la facilidad de que, si se da ese sustrato,  pueda prender la mecha de la guerra, aunque aparentemente sea impensable. En Yugoslavia, dice

nadie lo veía venir, nadie pensaba que podía ser posible algo así.

La guerra necesita otros ingredientes más: tiempo, preparación, propaganda, creación de un enemigo, …

Los conflictos y la guerra no se desatan de la noche a la mañana, aunque desde fuera lo parezca. En la antigua Yugoslavia se tardó por lo menos cinco años en que cuajase la propaganda nacionalista y la homogeneización de la población, la división entre nosotros y ellos que preparó el conflicto sangriento después.

y choque de respuestas reactivas que se retroalimentan y, añadimos nosotros, como no, una idea de ejército (existente o a crear) y la identificación de éste con el pueblo

en cierta manera el despertar del nacionalismo croata fue una respuesta al despertar del nacionalismo serbio, especialmente cuando la minoría serbia proclamó la autonomía en Croacia. Una vez que se consumó eso, Milosevic, con el ejército yugoslavo del pueblo, sintió que estaba legitimado para atacar.

La idea de enemigo es sofisticada y manipuladora. También necesita su tiempo y su relato. En el caso de las sociedades modernas en su creación y difusión tienen un papel protagonista los medios de comunicación, los intelectuales, etc. ya sea por convicciones propias o por oportunismo:

Los medios de comunicación fueron cruciales en el proceso de crear un enemigo. Mis colegas periodistas, escritores, intelectuales, académicos, … participaron con voluntad en la propaganda  nacionalista, algunos porque eran creyentes auténticos y otros por oportunismo… con la ayuda de los elementos históricos se van alimentando mitos, medias verdades y al final se consigue una mezcla emocional explosiva.

La propaganda del miedo juega un papel esencial en la construcción del factor emocional de la sociedad hacia la guerra: luego se inicia la violencia y si se llega a un punto de “no retorno” estalla la guerra.

siempre infravaloramos el poder de las emociones. Y la más poderosa de todas es el miedo a que el ´enemigo´ pueda quitarte tu territorio. Si la propaganda nacionalista consigue crear ese terror, el paso hacia el conflicto está dado ya. Después llega el primer baño de sangre y el problema se convierte en algo real

Una experiencia reflexionada sobre la guerra que nos puede dar considerables claves para evitar que la escalada del conflicto catalano-español acabe, alimentado por el oportunismo o las creencias más rancias de uno y otro lado, conduciéndonos al peor y más indeseable de los escenarios.

Afortunadamente nuestras sociedades cuentan aún con muchos factores que sirven de contrapeso a la inercia de la construcción del enemigo y el miedo. La sociedad civil catalana mantiene fortalezas cívicas evidentes y el resto del estado no se ha dejado arrastrar en general por el discurso franquista de los que exhiben las rancias banderas del aguilucho. Nadie quiere volver a aquellos tiempos. Pero… no hay que confiarse. Tampoco en la plural, multiétnica y federal Yugoslavia parecía posible la guerra y la vimos en directo, con su cadena de desmanes y destrucción.

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