Apadrinando pingüinos

Dave + y + pinguino

Por Francisco José Gómez

Fuente: Confidencial  

Nunca nos hubiéramos imaginado hablar del pingüino barbijo en este blog de antimilitarismo. Nunca para referirnos a los desmanes, la sinrazón, el derroche, la abrumadora miseria del militarismo.

De hecho desconocíamos todo lo desconocible del pingüino barbijo, un animal que vive plácidamente en diversas islas antárticas desde que se conocen estas al menos.

Pero va a resultar que esa defensa inconmensurable que nos garantizan los ejércitos también abarca, para nuestra sorpresa, al pinguino barbijo de la Antártida, indefenso y en peligro antes de que ellos lo adoptaran como nuevo objetivo de la defensa nacional.

Resulta que, como hemos explicado hace unos días, Defensa mantiene una misión militar en la Antártida. Una misión por la que una comisión interministerial de ministerios ajenos a Defensa financió la construcción de un buque oceanográfico, el cual nominalmente y para guardar las apariencias pertenece al CISC, pero que forma parte de la nómina de barcos de la Armada y cuyas misiones paga el Ministerio de Economía (bonita manera de camuflar este gasto militar).

Según todo esto, nuestros flamantes militares realizan todos los años una “misión militar” al Polo Sur, donde además de un frío austral de narices, debe aburrirse el personal militar lo indecible, dado lo absurdo de la situación.

De modo que, a falta de una actividad más prometedora que la de levantar el pabellón español en una isla desierta y a la espera de un previsible reparto de la tarta antártica una vez el deshielo provocado por nuestras actividades capitalistas permitan una explotación de estas tierras ignotas, los militares de la Misión Antártida se dedican a ver a los pingüinos hacer sus pingüinadas.

Y como cuando el diablo no tiene nada que hacer mata moscas con el rabo, a alguna lumbrera se le debió ocurrir que, ya que no hacemos otra ayuda humanitaria de esas que sirven de excusa a la actividad militar, podríamos dedicarnos a apadrinar pingüinos barbijos para demostrar la enorme sensibilidad de nuestra aguerrida tropa.

Y así empezó el programa “Apadrina un pingüino” que Defensa ha promovido en años anteriores y, en 2017, en una campaña que ha durado desde 1 de enero a 28 de febrero, según recoge la página web del ejército de Tierra, que no tiene desperdicio.

Cierto es que los pingüinos, antes del padrinazgo de los “miles” de seguidores de esta singular campaña social, vivían bien a sus anchas sin necesidad de madrinazgos y otros melindres. Pero ahora,  gracias a la incansable labor social de nuestro humanista y desinteresado ejército, es que viven como reyes (no queremos decir como pingüinos rey, esos bichos desmejorados y de sangre azul, sino que usamos la metáfora como para decir que es que ahora viven que no se lo creen de requetebien que están).

La acción de apadrinamiento, toda una justificación por si algún malintencionado preguntara qué narices hace el ejército con una misión permanente en el Polo Sur, consiste en rellenar un formulario donde decimos que queremos apadrinar un pingüino de esos y el nombre que le queremos dar. Y ya está.

Y tan bien va la cosa que en la última campaña hemos apadrinado 15.000 pingüinos barbijos, el 75% de la población pinguinil que se calcula existe en la Isla Decepción (que también tiene narices).

No podemos salir de nuestro perplejo asombro. ¿Se realiza alguna obra de mejora de la vida del pingüino en sí?  ¿Al menos le llaman amablemente por el nombre cada vez que se crucen con el susodicho?

Pues no, parece que no.

Como comprobamos en la publicidad de la campaña, el padrinazgo no conlleva ninguna actividad ni del padrino, ni del ejército, ni del pingüino. Que tomen ejemplo los ecologistas, tan aburridos con eso de gastar recursos, esfuerzos y luchas en conseguir cosas que el ejército consigue sin mover una ceja.

Y si no, juzguen ustedes leyendo (íntegra) la explicación de la campaña que ofrece Defensa:

En nuestro compromiso con la Antártida y con el medio ambiente, hemos querido transmitir a nuestros seguidores la necesidad de implicarse en este propósito.

Para ello y a modo testimonial, se lanza la campaña de apadrinamiento de pingüinos 2017, que se iniciara el próximo 1 de enero de 2017 y finalizara el 28 de febrero de 2017.

En esta edición, el procedimiento de solicitud será basado en un sencillo formulario, el cual una vez cumplimentado y enviado, agilizó el proceso de apadrinamiento, logrando de esta manera atender vuestras miles de peticiones con mayor prontitud.

Recuerda que, con este acto, te comprometes a cuidar el medio ambiente. Así, tu pingüino y sus polluelos podrán seguir viviendo en la Antártida.

Hay que tener morro.

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One comment

  1. Ros en CLM dice:

    Hablando de pingüinos, escuché el otro día en la radio que había una isla (austral, también) habitada únicamente por estos bichos que estaba minada desde la guerra de las Malvinas. Las minas antipersonas no afectan a los pingüinos porque ellos pesan tan poco que no las activan, así es que conviven sin mayor problema. Pero hete aquí que los ejércitos han decidido que esa isla hay que des-minarla y para ello se tienen que cargar la colonia de pingüinos. Por supuesto, los ecologistas han dicho que a santo de qué tienen que molestar a los pingüinos si la isla está desierta (de humanos) y las minas no estorban. Pero claro, una mina es una mina.

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