Morenés pasa a representar a España en EE.UU.

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Ejército de Tierra

Fuente: ep nacional.es

Pues si, señores y señoras, Morenés, de la nobleza de abolengo, pasa en su meteórica carrera por las poltronas más codiciadas de su anterior cargo de Ministro de Defensa de España al de embajador en la hidra, la cabeza del mal, el sitio ese cuyos líderes huelen a azufre, el jefe del imperio.

Las malas lenguas opinan que dicho cambio posiciona no tanto al personaje como a las industrias militares a las que, dicen también las malas lenguas, ha servido con esmero, tanto cuando las ha dirigido como empresario como cuando las ha contratado como ministro.

De hecho las malas lenguas dicen que para un señor del que se sospecha un vínculo férreo con las empresas militares, ir al país del «polo militar industrial» por excelencia (ese que Eisenhawer criticó duramente por su nefasto papel condicionando la política mundial y derivando a los EE.UU. al armamentismo y a la guerra) es algo así como mandar a un tonto a una fábrica de mocos, pongamos por ejemplo. El culmen de sus aspiraciones.

Puede que sea así, pero en tal caso no acabamos de entender la encomienda, porque Morenés, que se sepa, ha representado en sus tiempos de empresario a la industria militar europea, que compite con la americana, y no vemos como un presidente americano machista y militarista, y no queremos mirar a nadie, que se jacta de enseñorear un nuevo proteccionismo iba a meter de embajador en su propio gallinero al representante de otro corral, para que le robe las gallinas.

¿Pudiera ser que en el nuevo ciclo de rearme español hayan optado definitivamente por estrechar vínculos con los americanos en detrimento de las empresas de la competencia europea?  ¿Por ejemplo, que le hayan puesto para negociar ese escandaloso contrato de aviones de combate que quieren comprar a tramos los militares españoles, primero los «aparatos» (4.032 millones de euros), luego los cascos (más de 21 milloncetes más) y luego los motores de los aviones, que no vienen en el lote inicial y de los que desconocemos el importe?  ¿A lo mejor el precio por que los americanos transfieran tecnología para poner a flote el asombroso submarino español de juguete (S-80)? ¿Quizás compensaciones a nuestras orondas élites por servir de patio trasero, eso sí en detrimento de nuestra propia seguridad, al escudo antimisiles americano?.

¿O simplemente lacayismo del de toda la vida, ahora que, dice otra noticia no menos penosa, Rajoy se postula, con el placet de Donald, a valedor del abanto americano ante los «socios» europeos que se han atrevido, según una tercera noticia, a decirle que sus órdenes de aumento del gasto militar y del militarismo no las van a cumplir a rajatabla?

Sea como fuere, que el ceremonioso y adulador Morenés se haya agarrado ahora al cargo de embajador «español» en EE.UU. habla muy poco y muy poco bien de la política exterior que España quiere llevar a cabo ante la belicosa potencia y no puede sino intranquilizar a las personas preocupadas por el aumento del gasto militar y del despilfarro a favor del clan de los señores de la guerra.

Ojito.

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