Crisis humanitarias, guerras y Marca España

 

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Fuente:  El Pais.

El secretario general adjunto para Asuntos Humanitarios y Emergencias de la ONU, Stephen O’Brien, ha alertado de que el mundo se enfrenta a la peor crisis humanitaria desde que existe la ONU, con más de 20 millones de personas en estado crítico. La peor crisis desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.

Nos encontramos en un punto crítico de la historia. Ya a principios de año estamos enfrentándonos a la mayor crisis humanitaria desde la creación de las Naciones Unidas. Hay más de 20 millones de personas en cuatro países que sufren inanición. Sin esfuerzos globales y coordinados, morirán de hambre

Cuatro son los grandes puntos álgidos de este desastre: Yemen, Sudán del Sur, Somalia y Kenia

Cuatro sitios que comparten la características de la severa pobreza y de unos de los peores indicadores del mundo en casi todos los derechos sociales y necesidades básicas.

Comparten otras características, como la ser víctimas de la geopolítica de dominación que se juega en el área del índico y en el golfo pérsico.

Otra más, están en guerra o sufren operaciones internacionales de guerra (por ejemplo la operación Atalanta, las diversas luchas antiyihadistas, etc.).

La violencia estructural de la que son víctimas estos pueblos (por cierto con beneficiarios entre los que nos encontramos nosotros) y la imposición de la guerra los unen en sus desgracias.

Y por lo que respecta a nosotros, otra coincidencia más.  Nuestra presencia, más bien la de nuestras armas, se hace notar sobre el terreno.

Por ejemplo, en Yemen y Sudán del Sur se han encontrado armas españolas de forma incomprensible pues oficialmente España no las vende a ninguno de estos estados. Otro ejemplo: hemos hecho un contrato de fabricación de corbetas militares para Arabia Saudí (uno de los contendientes en el conflicto yemení) con las que los observadores internacionales piensan que es probable que Arabia Saudí ejerza el bloqueo militar a los yemeníes contra los que combate. Otro más, España participa en la operación Atalanta, con base en Yibuti y bases operativas en Somalia, patrullando una amplia zona entre el Golfo de Adén y las islas Sychelles, de la que ha tomado el mando en febrero de 2017. Lo mismo podemos decir de Kenya.

Podríamos preguntamos si la Marca España, además de vender armas y aportar soldados, participa de algún modo más pacífico y creativo en paliar las hambrunas y la crisis humanitaria que provocan las políticas de fomento de la guerra en las que, como uno más, anda metida. ¿Cuántos recursos aporta al desarrollo, a la paz entendida como seguridad humana, a la acogida de refugiados de la guerra…? Las preguntas, por impertinentes y desgarradas, resultan innecesarias.

Al parecer la conexión desastre humanitario-militarismo- co-responsabilidad de España es muy evidente y lo malo es que el apabullante silencio y la ocultación de un papel tan sucio, nos impide luchar eficazmente contra esta mala política del gobierno de Rajoy (y antes ZP) y sus consecuencias y echa un jarro de agua fría a la sensibilidad pacífica de la sociedad.

Un jarro de agua fría precisamente cuando la propia movilización aquí contra nuestro militarismo y exigiendo otras actuaciones humanitarias en estos países, podría ser más eficaz para luchar contra estas hambrunas que pensar en la intervención directa y “allí” de soldados que ni son solución ni pueden serlo.

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