Los deseos de Trump respecto de la colonia española

Ginger+the+sideways+dog

Por josegd86

Fuente: El Español.com

Cuando el presidente del centro del imperio llamó al presidente de este pequeño rincón de su periferia, hace poco, fue para regañar y para pedir al gobierno del rajoinato que aumente su compromiso militar con EE.UU. y, principalmente, que incremente el gasto militar español, como si el abrumador gasto militar español (oculto y visible), las bases americanas en España, las intervenciones militares en el exterior que mantiene el ejército español (20 en la actualidad) y el insensato compromiso del militarismo español con el «escudo antimisiles» que nos convierte en objetivo militar de primera magnitud, fueran moco de pavo.

Al pairo de aquellas exigencias, Perro Loco (no es un indio de películas sino más bien un cowboy chulo, antiguo general y principal halcón de la política agresiva de EE.UU.), ha dicho

Es una petición justa que todos los que se benefician de la mejor defensa del mundo asuman su cuota proporcional de los costes necesarios para defender la libertad

Equivoca Perro Loco la defensa del mundo con el estropicio militar que están montando y, por si fuera poco, confunde el coste de la libertad, que se concreta en inversiones en bienestar humano y en desarrollo, en ampliación de derechos y en disfrute de las libertades políticas, pero también sociales y culturales, con el coste en ejércitos que, precisamente, viene a ser como la antípoda del coste de la libertad, para pasar a ser el coste de la inseguridad y el miedo y la ruina de la libertad.

Pero el medio que comentamos comete errores de bulto al dar por sentado que España incumple con el criterio comprometido por los países europeos de la OTAN de llegar al 2% del PIB en gasto militar. Decepciona la falta de análisis cuando por todos es conocido que España esconde una enorme cantidad de su gasto militar en partidas ocultas y poco transparentes y que, de hecho, ya supera el 2% del PIB y hemos llegado al 2’7 % del PIB para gastos militares.

Si a ello sumamos pequeños detalles que suelen pasarse por alto, como por ejemplo que el ejército es el segundo terrateniente en España, o que contamos con una ratio desproporcionada de militares respecto del resto de funcionarios públicos, o que España soporta el campo de entrenamiento de Bardenas Reales, donde la OTAN entrena sus guerras varias, o que del presupuesto de defensa viven más de 2 millones de personas al mes, o que el ejército no paga impuestos ni tasas municipales de ningún género (lo que quiere decir que sus servicios básicos los pagamos la ciudadanía a tocateja), etc., la cena está servida.

Una mentira contada muchas veces, por mucho que la teoría de la manipulación diga otra cosa, no deja de ser una trola burda y el cuento de la poca inversión militar en España es, entra las trolas gubernamentales, de las de alto standing.

Pero, siguiendo con el artículo, añade que España no puede aumentar su gasto militar fácilmente porque incurriría probablemente en una causa de protesta en Europa, dado que ya incumple los criterios de déficit y mantiene una deuda pública impagable, con el riesgo de sanciones en Europa. Según el «experto» Zsolt Darvas, de un «think tank» llamado Bruegel

España lo tendrá difícil para cumplir el objetivo. Su problema es que la deuda pública es relativamente alta y el déficit presupuestario es elevado. De hecho, el año pasado España y Portugal casi fueron sancionados por la UE por el déficit

De modo que sumamos a una mentira una imposibilidad, con lo que a Perro Loco y los suyos les va a resultar difícil conseguir de nuestro particular tancredo sorderas algo más que buenas palabras. Y, si se descuidan, una larga cambiada (ya que estamos en términos tan taurinos) con un compromiso firme de aumentar un gasto militar que perderá su firmeza a medida que pase el tiempo, para quedarse en un mero aflorar el ya de por sí desmesurado gasto militar que mantenemos, visibilizando algunos componentes ocultos de este (programas especiales de armamento, por unos unos 2000 millones al año; intervenciones en el exterior, por unos 800 millones más; junto con algunas inversiones y subvenciones militares (de 200 a 400 millones al año) para sacar pecho del esfuerzo militar que, no obstante, se ha mantenido muy por encima de lo admitido en todo este tiempo.

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