Condecoran al embajador español en Mali por su inestimable apoyo a la guerra

British+Soldier+Training+Malian+Soldiers

Defence Images

Fuente: La Vanguardia.

España, como en tantos otros lugares, tiene un embajador en Mali.

El tal embajador se llama José María Matres Manso.

Y a Manso acaba de condecorarle con bombo y alharaca la ministra de Defensa, Doña Cospedal.

Dolores ha condecorado a Manso con la Gran Cruz del Mérito Militar con distintivo “blanco”, un galardón establecido en el BOE que, según la propia palabrería del reglamento donde se regula, reviste

gran trascendencia en los aspectos moral y orgánico de las Fuerzas Armadas, al constituir tanto un estímulo permanente para la superación en el cumplimiento del deber y del servicio  –junto con los sacrificios, riesgos y dedicación inherentes a la vida militar– como un factor importante de selección para la organización militar,

Según el artículo 42 del citado Reglamento General de Recompensas Militares, la cruz en concreto

se concederán por méritos, trabajos, acciones, hechos o servicios distinguidos, que se efectúen durante la prestación de las misiones o servicios que ordinaria o extraordinariamente sean encomendados a las Fuerzas Armadas o que estén relacionados con la Defensa,…

y en concreto premia los méritos de

a) Destacar en el cumplimiento de los deberes militares y la prestación de sus servicios, de manera que constituyan un mérito extraordinario apreciado por el mando.

b) Ser autor de trabajos, estudios o innovaciones que el mando considere dignos de recompensa.

c) Haber obtenido previamente tres Menciones honoríficas.

En el caso de Manso, dice la ministra, la justificación es que ha contribuido de forma decisiva a que los militares españoles en Mali estén llevando de forma exitosa la misión militar encomendada en ese país y que esta cruz “aspira a hacer honor” a todos los méritos y esfuerzos del embajador al respecto.

Recordemos que el ejército español participa en una guerra emprendida por Europa (con Francia, como heredera colonial de la responsabilidad bélica a la cabeza) contra el terrorismo, formando parte de la coalición EUTM-Mali, donde “forma” al ejército maliense para que lleve a cabo las operaciones de combate como carne de cañón,

No le vamos a quitar méritos al embajador, ni a disimular el exceso verbal de la ministra en sus apreciaciones.

Pero qué tiempos aquellos en los que los diplomáticos servían a causas humanitarias y de paz, como  el ejemplo de Angel Sanz Briz, apodado el ángel de Budapest, Santiago Romero de Radigales, que salvó a los judíos de Salónica del holocausto nazi, o Julio Palencia Tabau, todos ellos comprometidos con la causa de la humanidad y a pesar de sus terribles mandatarios.

Cuánto nos gustaría que la acción exterior española no fuera el brazo semicivil del militarismo sino la expresión de lo mejor de nuestra sociedad hacia el resto de los pueblos.  Cuánto que las palabras del preámbulo de la Constitución redactadas hace ya tanto por Tierno Galván  (“Establecer una sociedad democrática avanzada, y colaborar en el fortalecimiento de unas relaciones pacíficas y de eficaz cooperación entre todos los pueblos de la Tierra“) fueran algo más que una panoplia o un deseo. Pero para que eso pase es necesario cambiar el orden de prioridades y la mentalidad anquilosada de la casta gobernante y del sistema político ferréamente construido por esta burriez que nos domina.

Share

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto:
Visit Us On TwitterVisit Us On FacebookCheck Our Feed