Más sobre la opacidad del gasto militar: el índice de opacidad del gasto militar auditado por la IGAE

Imagen de Anne Worner

 

Fuentes:  IGAE y elaboración propia.

En nuestro informe sobre el Gasto Militar en 2016, y también en nuestro blog, definimos, por primera vez, el Índice de Opacidad del G.M., que sería el porcentaje del G.M. que se oculta con respecto al presupuesto del Ministerio de Defensa.

En lo concerniente al informe sobre el Gasto Militar auditado por la IGAE para 2014, podríamos definir el Índice de Opacidad del Gasto Militar auditado por la IGAE, que sería el porcentaje de G.M. que se oculta en el informe de fiscalización anual de la IGAE.  Hemos de aclarar que las cifras del cuadro que siguen son diferentes al Índice de Opacidad del Gasto Militar porque aquí estamos hablando del sobregasto real, no de presupuestos.  El presupuesto anual esconde cifras alarmantes de sobregasto militar del 437’55 %.  Lo hacen en otros ministerios y en otras partidas presupuestarias.

Pero el Gasto Militar auditado por la IGAE nos informa de que además de ese gigantesco ocultamiento presupuestario, se produce, de facto, un sobregasto que lo acaba aumentando.  Las cifras que explicamos en este informe nos demuestran un sobregasto en el G.M. auditado por la IGAE para 2014 del 66’18 % sobre lo presupuestado para el Ministerio de Defensa (y recordamos que son cifras parciales, como explicábamos en el punto “1.3.- Contextualización:  diversos criterios para contabilizar el Gasto Militar”).

Consideramos que es positivo aportar una escala que intente medir, aunque sólo sea aproximadamente el volumen de la opacidad del G.M. auditado por la IGAE.  Lo presentamos en una sencilla tabla:

Índice de Opacidad del Gasto Militar auditado por la IGAE

% Denominación

Consecuencias político-económico-sociales

0- 2’5 Bajo Coyuntural.  Aceptable por cuestiones políticas-económicas-sociales puntuales
2’5 – 5 Moderado
5 – 10 Preocupante Baja calidad democrática en el ejercicio del gobierno y en el control en el Parlamento
10 – 20 Alto, poco aceptable
20 – 33 Demasiado alto, inaceptable Muy baja o nula calidad democrática y de transparencia en la toma de decisiones.  Opacidad generalizada y descontrolada.  Control parlamentario sólo aparente.  Generador de malestar social.
33 – 50 Escandaloso
>50 Inaudito Ausencia total de calidad democrática y de transparencia en la toma de decisiones tanto por el gobierno como por el parlamento.

Fallo total en el sistema de control parlamentario.

Sistema sin garantías democráticas reales.

Estado efectivamente militarizado en todos sus aspectos políticos-económicos-sociales.

El ejército es un estado dentro del Estado que sólo vela por sus intereses.  Casta privilegiada.  Connivencia militares – élite política.

Engaño generalizado.

Impunidad total del militarismo.

Despilfarro, descontrol económico y político, ¿corrupción sistémica?

Para el análisis de este cuadro, nótese que no hablamos de liquidaciones de presupuestos decididos social y democráticamente por la población, sino que nos estamos fijando en lo contrario:  aumentos de gastos ocultos, opacos, y , por lo tanto, sin el necesario control parlamentario y social.

Pensamos que hay situaciones políticas, económicas y sociales sobrevenidas y urgentes que pueden hacer que un cierto grado de sobregasto en un tipo de gasto pueda ser asumible, por un periodo corto:  unos pocos presupuestos anuales, quizá.

Nos resultaría a todos más difícil aceptar una situación de sobregasto en las liquidaciones presupuestarias, en cualquier partida, más continuada en el tiempo y de cuantía mayor.  Este ocultamiento empezaría a ser poco aceptable porque implicaría que el gobierno estaría haciendo sus funciones de espaldas a la sociedad, engañando y sin dar verdaderas explicaciones democráticas.  También significaría que el control parlamentario estaría muy mermado.

¿Qué pensarían l@s español@s si el grado de ocultamiento del gasto liquidado de cualquier ministerio fuese mayor del 33 %?  Sería escandaloso, ¿verdad?  Posiblemente lo considerasen inaceptable porque implicaría que existe una muy baja o nula calidad democrática en el ejercicio del gobierno ya que ofrece unas liquidaciones de gastos anuales en las que se sobregasta demasiado y con continuidad.  Posiblemente la sociedad lo considerase como una opacidad generalizada y descontrolada, algo en lo que habría que pedir explicaciones políticas y penales de manera urgente y tajante.  Lo más seguro es que la sociedad también desconfiase del Parlamento porque al llegar a este grado de opacidad se derivaría, con seguridad, que el control del gobierno que las leyes exigen que realice el Parlamento sería nulo.  Ello supondría que los parlamentarios estarían haciendo, al menos, dejación de funciones.  Es seguro que toda esta situación política generaría un malestar social importante.

¿Podría ser imaginable que el grado de opacidad, de ocultamiento de un presupuesto determinado pasase del 50 %, y, sobre todo, que lo hiciese de manera continuada en el tiempo?

Pues esta es la realidad del Gasto Militar auditado por la IGAE para 2014.  Y no sólo en 2016, sino en cualquiera de los años precedentes.  No incluimos datos de Comunidades Autónomas ni de ayuntamientos.

¿Qué significa este dato?  Antes de contestar, tómese su tiempo para reflexionar.  Es necesario.

Nosotros lo hemos hecho y estas son las conclusiones:

  • Ausencia total de calidad democrática y de transparencia en la toma de decisiones tanto por el Gobierno como por el Parlamento.
  • Fallo total en el sistema de control parlamentario. Es seguro que unos parlamentarios están en connivencia con los militares y con el gobierno militarista;  y también es seguro que otros parlamentarios están haciendo dejación de funciones en sus labores de control de la actividad del gobierno en lo militar.
  • El sistema político que así obre deja claro a la ciudadanía que no existen garantías democráticas reales en los temas militares.
  • Esta situación derivaría (ya ha derivado) en un Estado efectivamente militarizado en todos sus aspectos políticos-económicos-sociales. Esta militarización del Estado se estaría realizando, eso sí, mediante una práctica política muy alejada de la vistosidad de un golpe de estado, por medios mucho más sofisticados y ladinos, pero con una efectividad igual.
  • También se deduciría que el ejército es un estado dentro del Estado que sólo vela por sus intereses. Conformarían una casta altamente privilegiada y, a la vez, oculta a la crítica social por múltiples mecanismos políticos y económicos.
  • De ello se sigue que es necesaria una connivencia militares – élite política que podría tener un ejemplo máximo en un ministro (Morenés) y un secretario de Estado (Arguelles) que han usado las puertas giratorias con continuidad. A ellos se les podrían añadir otros ejemplos del PSOE para no ser parciales y para que se vea que el problema es generalizado.
  • El resultado sería una situación de Impunidad total del militarismo en sus aspectos políticos, e incluso penales porque sus intereses estarían favorecidos cotidianamente por la élite dirigente política y parlamentaria.
  • El engaño social sería generalizado.
  • Las consecuencias serían el despilfarro, el descontrol económico y político, y, muy posiblemente la corrupción sistémica en las cuestiones de defensa.
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