Otro rey para la industria militar en Arabia Saudí

Exponaval+2012

José González Spaudo

Fuente: ABC

El rey, como hiciera el rey que hubo antes de él, se acaba de estrenar en su papel de embajador de la industria militar.

Dos veces tuvo que suspender la visita al jerarca saudí para consolidar, con el doble aval regio de los parabienes y abrazos de los monarcas de uno y otro reino, el contrato de venta de armas españolas a los saudíes.

Primero, porque la posibilidad de que el régimen se alterara en su nucleo duro con eso de las elecciones hizo que la visita se retrasara hasta tenerlo todo atado y bien atado en el consenso exportador de armas que desde hace tanto mantiene la política de defensa española. Y luego porque el hermano del rey saudí se murió, y los contratos de sangre no deben hacerse en período de duelo.

Y ahora, una vez superadas las dos duras pruebas, los monarcas se avienen a representar el acuerdo militarista de la industria española y la monarquía saudí. Los primeros venden armas, los segundos compran terror. Los primeros lo ven un negocio ético, aunque venden terror, y los segundos como un negocio favorable, aunque compran armas.

¿Y los pueblos que sufren de este estado de cosas?  ¿Pintan algo cuando las altas instancias que dicen que los representan deciden ponerse de acuerdo en un negocio tan macabro?  ¿Y los pueblos que sufren el uso de las armas y el flagelo de la guerra, pintan algo?

Sí, el papel de víctimas.

El cortejo de apoyo (no sabemos si a esto se le llama técnicamente así) del monarca se compone de los ministros de Exteriores y de Fomento, del Secretario de Estado de Defensa, el de Comercio y el de Infraestructuras, en un claro ejemplo de el papel privilegiado que la política de exteriores e industrial española concede a la venta de armas (somos la sexta potencia en este concepto).

Además, «por su cuenta» acuden al viaje regio varios empresarios españoles. Entre ellos, nos dice ABC

Con motivo de la visita, también se han trasladado por su cuenta a Riad una docena de empresarios españoles, entre ellos el presidente de Navantia, José Manuel Revuelta, que se encuentra a la espera de la firma de un contrato para construir cinco corbetas y una base naval para las Fuerzas Armadas saudíes. Este contrato, que asciende a 2.000 millones de euros, dará trabajo a 3.000 empleados durante varios años a los astilleros de Ferrol y Cádiz

El rey español, al parecer, pretende desvincularse del contrato de armas y añade que lo suyo es defender los intereses nacionales y, vuelve el ABC a explicar

su visita a Arabia Saudí permitirá escenificar las buenas relaciones entre los dos países y creará el clima propicio dentro de la mentalidad árabe para impulsar la adjudicación a la que aspira Navantia

Flaco favor le hace a esta aparente elevación del rey por encima del bien y del mal el diario de la derecha, que amén de dar por aceptables las «buenas relaciones» con esta dictadura promotora de guerras crueles, reintroduce el tema de los barcos militares que Navantia quiere vender.

En todo caso, sorprendentemente, conocemos por esta noticia que la tan cacareada riqueza que el contrato de los barcos militares va a traer a Cádiz y a Ferrol consistirá en que Navantia y su accionariado se embolsarán más de 2.000 millones de euros y darán trabajo «varios años» a solo 3.000 personas entre ambas provincias. Ello demuestra la mentira del enorme interés y agradecimiento que deben mostrar los habitantes de estas zonas, condenadas a la dependencia militarista, porque, que sepamos, no van a pagar a cada trabajador 666.666´6 euros (el resultado de dividir los 2.000 millones entre los 3.000 empleados que tendrán trabajo) por este contrato, lo que indica que hay unos pocos que se enriquecen y unas comunidades amplias que se envilecen para enriquecerlos.

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One comment

  1. Rodrigo dice:

    Este estilo de relaciones diplomáticas (lobby) lo aplicaba Lula da Silva en América Latina, veamos en lo que termina.

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