La flota española: con la aspiración de que en sus intervenciones no se ponga el sol, como antaño

Nuestra Señora de la Santísima Trinidad

Por Utopía Contagiosa

Fuente: La Voz de Galicia

Leemos en La Voz de Galicia las declaraciones del actual Almirante en jefe de la Flota española, Juan Rodríguez Garat, nacido en Ferrol (antes del Caudillo), el cual nos ofrece una panorámica preocupante de la Armada española.

Comienza por repasar su actividad y señala que su escenario de actuación actual es todo el mundo. Dice que

En los últimos años, muchos marinos han tomado parte en operaciones en las aguas que rodean Somalia y Libia, en el golfo de Guinea, en misiones científicas por todo el mundo o en operaciones de vigilancia marítima en nuestras áreas de interés. En tierra, los infantes de marina han estado en el Líbano, Afganistán e Irak, entre otras áreas de conflicto.

Una Armada que se despliega por todo el globo no es moco de pavo. No todos los países pueden ofrecer tan peligrosa carta de presentación,. No en vano, somos la segunda potencia europea en número de soldados desplegados por el mundo y la sexta a escala mundial.

Nuestro prestigio militar, en concreto el de la Armada, es apabullante y aterrador. Dice el Almirante.

las fragatas de la clase Álvaro de Bazán [las F-100] se encuentran entre los mejores buques de guerra del mundo. La Armada no tenía barcos de tanto prestigio quizás desde el navío Santísima Trinidad, hace ya más de dos siglos.

Para el almirante no hay duda

En los ámbitos marítimo y militar en los que yo me muevo, España contribuye solidariamente al esfuerzo de sus aliados. Desde una posición de liderazgo político en ocasiones, pues es sabido que España se involucró muy activamente en la génesis de la operación Atalanta contra la piratería en Somalia, o desde el apoyo leal a las decisiones colectivas de las diversas organizaciones de que formamos parte [ONU, UE y OTAN], las unidades de la Armada están presentes en todos los teatros de operaciones que nos preocupan y son parte de la solución a algunos de los problemas de seguridad que se nos plantean.

Igualmente muestra su satisfacción por la presencia de lo militar en Ferrol, su patria chica y nos advierte de que la propia ciudad «depende» de lo militar y está, por decirlo así, encadenada a la actividad del militarismo, lo cual desde nuestro punto de vista es más bien una condena que una bendición

Tanto la Armada en cuanto institución como las personas que la sirven estamos encantados con nuestro compromiso con Ferrol, a pesar de la ocasional lluvia y a pesar de que el Racing este año no nos está dando todas las satisfacciones que esperábamos. Otra cosa es lo que Ferrol crea que la Armada le aporta y, sobre eso, me gustaría recordar que en la ciudad están destinados más de 3.600 militares y más de 500 civiles, lo que supone un 20 % de nuestros efectivos; que nuestros buques más capaces han sido construidos en Ferrol, donde está su base y donde se realiza su mantenimiento, con lo que ello supone en términos de actividad económica; y que es en las escuelas de Ferrol donde se forman nuestros marineros, donde obtienen sus títulos de formación los suboficiales del cuerpo general y donde se especializan casi todos los oficiales y suboficiales de nuestros buques.

En suma, sabemos por boca de un guerrero de tan alto rango, nada menos que el almirante de la flota, de la nostalgia guerrera de los militares, de su actual y deplorable presencia como fuerza militar activa en múltiples guerras promovidas por intereses geopolíticos de dominación y violencia, de la nostalgia del espadón por los tiempos imperiales en que teníamos (y ahora recuperamos) el prestigio militar marino con barcos de guerra míticos como el Santísima Trinidad, hundido en la batalla de Trafalgar y símbolo del declive del imperio del que esta gente parece no olvidarse definitivamente.

Con este panorama nos parece más que evidente que alguien tendría que promover el debate social acerca de lo que queremos defender y de si prácticas como las de nuestra armada o aspiraciones como las de sus jefes, son compatibles e incluso aconsejables para la defensa de la seguridad humana y de lo que a la gente le interesa defender.

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