Psicología militar

Imagen de Alejandro Rave

Fuente:  El Confidencial Digital.

El Ejército maneja una guía para que los mandos entiendan la química cerebral de los soldados.

El cerebro de los militares es tan crucial en su desempeño como la preparación física o la instrucción. En las Fuerzas Armadas españolas existe una serie de estudios y guías de ‘buenas prácticas’ para que los mandos tengan en cuenta la psicología a la hora de aplicar su liderazgo sobre las tropas, así como paliar los efectos del miedo o el estrés en situaciones de combate.

¿Cómo manipularles mejor?  ¿Cómo hacerles sentirse héroes cuando lo que hacen es quitar la vida a otros?  ¿Cómo hacerles sentir que siempre están en el lado de los buenos, aunque seamos nosotros los que promovemos las guerras en el Tercer Mundo?  ¿Cómo convencerles de que ellos siempre se defienden, de que nunca atacan a los demás?  ¿Cómo convencerles de que los asesinatos que realicen lo serán por un bien común mayor?  ¿Cómo manipularles para que no se sientan el enemigo de nadie y sí los defensores de todo?  ¿Cómo manipularles para que no sientan que su trabajo diario es mera violencia directa, estructural y cultural?

Pero lo que de verdad es necesaria es una guía psicológica que ayude a los soldados a entender la psicología de sus mandos.  Porque los mandos son el enemigo principal de los soldados y contra los soldados están hechos estos manuales de psicología militar que no son otra cosa que manuales de guerra y manipulación psicológica contra los soldados.

Lógico, es necesario que los soldados perciban la hipocresía de los mandos.  Es imprescindible que los soldados «comprendan» que los mandos necesitan manipular a los soldados para que sean ellos y no los mandos los que se enfrentan a las situaciones de peligro, los que ponen en juego su vida pensando que es por el bien de los compañeros.

Los mandos se quedarán atrás, sobre todo su plana mayor.  Ellos sufrirán mucho (sarcasmo) por las muertes de sus soldados.  Llorarán, incluso, al dar el pésame a sus esposas y familiares.

Es necesario que los soldados tengan guías psicológicas que les ayuden a asumir la violencia, la sumisión ciega, la imposibilidad de tener derechos y la obligatoriedad de asumir la cadena de mando sin pensárselo dos veces.

Aprenderán a alegar obediencia debida en cada instante en que la sociedad les demande por sus abusos y atrocidades.  Y los que se encuentren arriba en la cadena de mando aprenderán, con ayuda psicológica, a alegar que todo lo hicieron por el interés común superior.

Los militares, todos, necesitan ayuda psicológica.  Para eludir sus culpas, sus acciones violentas, su forma de vida antiética y antihumana.

Imaginamos que uno de los primeros temas psicológicos en los que les preparan es en sentirse agraviados por todo, en sentirse siempre las víctimas.  Lo demostrarán en los comentarios a este artículo.  Dirán que no sabemos nada de ellos, que gracia a ellos nosotros existimos, y que lo hacen por un mísero sueldo.

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