La cara visible (y terrible) de la política exterior española

Resultado de imagen de misiones españolas en el exterior

RTVE

Fuente: Larioja.com

Miren ustedes por donde, a veces para conseguir leer las verdades del barquero hace falta prescindir de los tan estereotipados medios escritos más reconocidos (que no se van a permitir con sus libros de estilo desvelar la miseria definitiva de nuestro sistema militarista) y buscar entre lineas en la inocencia de otros que simplemente hablan de sus cosas.

Y así, en el diario Larioja.com encontramos un titular, sin filtrar, suministrado tal vez por la agencia Efe, en el que pone en boca de Cospedal, la mediática ministra de defensa, la siguiente frase referida a la tropa española que actúa (militarmente) en Irak:

«Sois la cara visible de la política exterior»

 

Con lo que la ministra, casi sin quererlo (tal vez sin quererlo, sin el casi, en una de sus características meteduras de pata) certifica la identificación de la política exterior española con la agresión militar y con el envío de tropas al exterior, todo un despropósito, un pedo teológico,como quien dice, una asimilación burda y tétrica.

La cara visible de la política exterior, la cara por la que nos identifican y con la que nos visibilizamos consiste en un ejército en misiones de guerra en el exterior, como es el caso de estos que están en Irak enseñando a hacer la guerra que nos conviene a nosotros pero en la que no queremos asumir pérdidas, a los autóctonos para que la hagan en  nuestro nombre.

Por cierto que ahora, con la aquiescencia y visibilización sin disimulo de nuestro partido militarista transversal, compuesto por el PP-PSOE-C´S, el parlamento ha aplaudido esta idea del Gobierno autorizando el envío de más militares a Irak, para que se visibilice bien nuestra política exterior de mamporreros.

La cara visible, repetimos, que consiste en que somos reconocidos no por obras venturosas, sino por esta loca carrera por ser la avanzadilla militar de Occidente, como si nuestros tristes y mediocres políticos aspirasen a ser cola del león a base de proporcionar sus argumentos últimos, la ratio injusta de la imposición violenta.

Es triste esta asimilación y esta renuncia de la política exterior. No aspirar a mejorar el mundo, sino a meterlo en cintura a base de palos y realismo político a la vieja usanza.

Imaginamos que la ministra, con este giro conceptual de la política exterior entendida como un argumento militar más, estará de acuerdo con nosotros si, a partir de ahora, añadimos que además de las partidas específicas de gasto militar que hasta ahora se ocultan en los presupuestes del ministerio de Asuntos Exteriores, consideramos que la acción exterior en pleno que desarrolla España, debería consignarse en cierto modo como parte del monumental y tupido gasto militar español. Al fin y al cabo, la propia Cospedal habla de la subordinación de la política exterior al militarismo dominante y se queda tan fresca.

Para nosotros, los militares en escenarios de guerra no constituyen, en absoluto, la cara visible de la política exterior, sino, más bien, su cara más terrible y deplorable.

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