Los repartos de los congozantes del campo de tiro de Bardenas Reales

David+and+Noa+at+a+rock

Por Manuel Fernández

Fuente: Diario de Navarra

Ya se sabe que el que parte y reparte se lleva la mejor parte.

Y el dicho se hace efectivo y sólido en los mejunjes del Ministerio de Defensa y la Junta de Bardenas, ese ente que aprovechó el militarismo para legitimar el campo de tiro con el que someten a los ribereños del Ebro circundante en Navarra y Aragón.

El gran argumento con el que los partidarios de mantener un campo de entrenamiento militar en su territorio cercano y en un paraje con especiales figuras de protección medioambiental como es la Reserva de la Biosfera de Bardenas Reales, es que a cambio de este pequeño sacrificio los pueblos “congozantes” (es decir, los que históricamente recibieron la dádiva de hacer uso de un terreno de los reyes de edades bien periclitadas) gozarán de un dinero que Defensa ofrece en concepto de canon de uso.

Y a los vecinos de la ribera les han venido contando el cuento de que el dinerillo les salvaba los presupuestos municipales y les hacía tener servicios impensables sin este apoyo del militarismo.

Al margen de lo indecente del argumento, al margen también de que la gran contribución de los militares a la región se traduce en contaminación por el armamento usado y el impacto ambiental de las actividades militares,  al margen también de las molestias que sufren cada vez (más de 250 días al año) que a los militares les da por sobrevolar los pueblos, al margen de que lo que se entrena allí es cómo hacer las guerras que luego replican los ejércitos español y sus socios por doquier, al margen, decimos, de todos estos pequeños detalles, resulta que la cuenta del canon es un cuento.

Porque, nos dice la noticia, la Junta de Bardenas, un ente privado y bien oscuro en su gestión, en realidad no entrega a los pueblos congozantes sino el 58% de lo que recibe en concepto de canon y se chupa el resto en cosas que, por la peculiar oscuridad de dicha Junta, ni siquiera conocemos, si bien algunas noticias de la prensa nos han explicado gastos injustificados (e injustificables) para viajes y solaz de los junteros, todo un descaro.

Llama la atención la farsa del canon que convierte en dependientes irremisibles del militarismo y sus actividades a los sufridos y sufrientes ciudadanos, mientras sus políticos más avezados se aprovechan a todo trapo de esta sumisión resignada y aplauden con las orejas la continuidad del campo militar que alimenta su codicia.

Razón a añadir a las muchísimas por las que hay que lograr desmilitarizar por completo Bardenas Reales y cuanto antes, impidiendo la renovación automática que pretende el Ministerio de Defensa y la Junta de Bardenas del convenio para el uso del campo de tiro.

Que se pronuncie el pueblo y diga si quiere tener un campo de tiro en Bardenas o si prefiere destinar este paraje a un uso más sensato y solidario.

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