Imputados guardias civiles por simular gastos de dietas

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Por Josu Mendicute

Fuente: El País

La falta de controles sobre el gasto público genera descontrol, despilfarro y hasta corrupción, amparado todo ello en la sensación, a veces bastante cierta, de impunidad de las actuaciones dilapidadoras.

Que la falta de controles se asocie a esa especie de idea mal entendida de autoridad que encarnan los institutos armados y encargados del control social, genera impunidad y arbitrariedad en la administración de esa «autoridad» y una injusticia mayor, si cabe, pues si los vigilantes atropellan lo que tienen que vigilar, mal vamos.

Y un ejemplo de ello lo tenemos en una práctica, que debemos pensar que está más extendida de lo que nos quieren hacer creer, de simular gastos de dietas por parte de 137 guardias civiles, de teniente coronel para abajo, para calzarse un pellizco de sobresueldo.

La práctica concreta parece que consistía en que simulaban alojarse en hostales en sus desplazamientos por razones de servicio a Madrid, pero alojándose en realidad en residencias del instituto armado, para presentar luego las falsas facturas como gastos reales para que se los reintegraran.

Al parecer los fraudes van desde los 33´8 euros en la cota más baja a los 1.489, de modo que tenemos desde el pequeño chorizo hasta el morcón cebado en las defraudaciones.

Hay implicados desde un Teniente Coronel a Coroneles, capitanes y otros oficiales, suboficiales y cabos y guardias, lo que demuestra que esta corruptela estaba bastante extendida y, de añadido, que para ciertas cosas todos los del instituto armado practican una igualdad gremial que espanta.

El colmo de la codicia (no sabemos qué peor nombre encontrar) de los tramposos está en que siempre pasaban las facturas por importes fijos y sospechosos; concretamente el máximo permitido por dieta y día. Y eso, por muy cazurro que sea el encargado de controlar, canta mucho, porque no es posible, pongamos por caso, que todos los hostales de Madrid, es un decir, cobren lo mismo siempre por noche y que eso que cobran siempre sea lo máximo que se puede imputar a dieta según la normativa guardacivilesca.

Y con la mosca detrás del tricornio, empezaron las investigaciones.

… lo definitivo fue comprobar que en las mismas fechas en que los agentes pretendían haberse alojado en el Hostal Las Vegas, situado en la calle de Almansa de Madrid, no muy lejos de la Dirección General de la Guardia Civil, figuraban como hospedados en la residencia de oficiales y suboficiales de la calle del Príncipe de Vergara de la capital.

Osea, que además de tener mucho morro, para idear un fraude masivo tan burdo hay que tener mucho desparpajo y poco miedo, o mucha confianza en que alguien va a hacer la vista gorda, o un poco de cada, lo cual nos parece más preocupante.

La imputación, a pesar de que es más que posible que ocurriera desde mucho antes, se ha ceñido al período 2011-2014, precisamente una parte importante del período de crisis y cuando los recortes más brutales han cercenado los derechos civiles,  y el monto total de fraude por el que la Fiscalía de Madrid pide reparación asciende a algo más de 14.000 euros que, podemos decir, nos han mangado.

De nuevo, y no es la primera vez que lo decimos, la realidad insostenible de descontrol y opacidad del gasto militar pide a gritos auditorias independientes y asunción de responsabilidades.

Es lo mínimo.

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