El inmoral despilfarro de la Junta de Bardenas

Imagen de Manuel Fernández

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Fuente:  Deia.

Hace poco titulábamos:  “Que dimitan todos los implicados en el mantenimiento del campo militar de Bardenas Reales“.  Parece, por lo que sigue, que no exagerábamos:

La Junta de Bardenas Reales, entidad responsable de la gestión y mantenimiento del parque natural en el que se ubica el polígono de tiro del Ejército, ha gastado una media de 40.000 euros anuales los últimos diez años en “atenciones protocolarias y representativas”. Cerca de 400.000 euros en una década, en muchos casos además sin que conste motivación ni destinatario del desembolso, y en ocasiones incluso sin que esté justificado documentalmente.

La Junta de Bardenas ya quedó en ridículo y en entredicho cuando se supo que su órgano asesor no se reunía desde hacía 16 años.  Ahora nos cuentan que aunque no se reunían sí que gastaban en protocolo.  Y de manera desaforada.

Un gasto llamativo por su ambigüedad y dotación en una entidad formada por apenas una treintena de personas entre miembros de la junta y empleados, y sobre el que ya puso el foco el tribunal de cuentas navarro, que en 2011 emplazó a detallar “el motivo y los destinatarios” de una partida que da margen para la discrecionalidad de comidas y viajes de los congozantes. Y que aunque se ha moderado en los últimos ejercicios, mantiene una asignación de 30.000 euros para este año.

La de protocolo es una partida habitual en los presupuestos de la Comunidad de Bardenas, que entre 2009 y 2012 llegó a superar los 60.000 euros de previsión y los 40.000 en ejecución. Tres veces más de lo que Tudela destina a protocolo, y casi lo mismo que Iruñea, y eso que en el caso del Ayuntamiento de la capital se incluyen los actos de Sanfermines.

Ahora vamos entendiendo bien qué supone el canon que paga el Ministerio de Defensa para la Junta de Bardenas:

  • Hasta ahora pensábamos que con ello compraban a los ayuntamientos para que no se negasen a la militarización de sus tierras.
  • Ahora comprendemos que, sobre todo, lo que buscaban es tener contentos a los que mandan y legitiman la base militar.  Para que lo hiciesen con una estructura opaca, nada democrática y dilapidadora.

¿En qué han gastado estos milies de € anuales?

Prebendas como suculentas cestas de Navidad. O como los viajes de una semana con gastos pagados para visitar parques naturales en Senegal, Costa Rica, Lanzarote o Argentina. Otorgados a dedo en su mayoría por el presidente. O como el pago “por asistencia a reuniones y conferencias”. Los privilegios, y hasta enriquecimiento descontrolado, de los miembros de la Junta son merecedores de una explicación pública por parte de sus responsables.

Como todos tienen que callar, nadie de la Junta de Bardenas se va a oponer a que las cosas sigan como hasta ahora, sin democratizar la toma de decisiones, y sin informar a los pueblos de qué ocurre realmente en las maniobras militares.

Casi la mitad del presupuesto se reparte así entre las 22 entidades congozantes, responsables de elegir a su órgano directivo y que desde 2009 reciben 195.000 euros cada uno para gastos de ámbito municipal. Casi dos millones más se dedican a afrontar préstamos y el resto se destina a la gestión y mantenimiento del parque.

En este último apartado tradicionalmente se han reservado diversas partidas, de cantidades entre 40.000 y 100.000 euros y no siempre transparentes, para actividades y retribuciones de los miembros de la Junta. Entre ellas la de gastos de protocolo de una entidad que sin actividad pública que no da servicio directo a los ciudadanos.

Lo que nos hace deducir que el servicio directo, si no se lo dan a los ciudadanos, se lo dan entre ellos y a los militares que les subsidian.

La Junta de Bardenas no tiene que dar cuentas a los ciudadanos, sino a los representantes de los ayuntamientos, valles y monasterio congozantes.  Son ellos, por tanto, los responsables secundarios de este despilfarro.

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