La lucha social de los mayas paraliza una central eléctrica de una multinacional española

Tulum

Darius Wellborn

Fuente: eldiario.es

Presentamos un caso de lucha social noviolenta contra los fundamentos del capitalismo depredador que ha paralizado el atropello de una multinacional en Guatemala.

La compañía española  Ecoener-Hidralia tenía previsto crear y explotar una hidroeléctrica sobre terrenos ancestrales y, dicho sea de paso, bastante poco depredados, de las comunidades mayas Q’anjob’al, Chuj, Akateko y Popti’, comunidades indígenas todas ellas de Santa Cruz de Barillas.

Siguiendo la pauta de este tipo de expolios, se dedicaron primero a comprar tierras ancestrales, luego voluntades políticas y mamporreros y, con todo ello, creyendo que ya estaba hecho porque, como quien dice, los nadie son eso, nadie, un  deshecho, un atraso civilizatorio, imponer su idea de progreso, eso sí, arrasando con todo lo que encontraban a su alrededor.

Pero los pueblos mayas referidos tienen una relación alternativa con la tierra y con su propia patrimonio inmaterial. Una relación no lucrativa, de sostenibilidad, de integración, de respeto a la naturaleza, a su entorno, a su historia, a su territorio como hábitat para vivir.  Y la pretensión de la multinacional era romper con todo esto. Su proyecto «Cambalam I» consistía en el aprovechamiento de un salto natural de agua del río Cambalam, una cascada de 272 metros de altura, fabricando lo necesario para esa obra hidroeléctrica que, como no puede ser menos, implicaría un alto impacto en la zona.

Las comunidades mayas se opusieron, se resistieron, iniciaron acciones legales, acciones de denuncia, protestas, oposición y lucha social. Sólo en 2015 en Guatemala hubo 493 agresiones a líderes ambientales y comunitarios y 13 personas fueron asesinadas.

Llegó la represión, la criminalización, la fuerza. Una activista, Almudena Moreno explica que

Todo el aparato del Estado se ha volcado en criminalizar a los líderes comunitarios que defendían su territorio y su río», explica. «La empresa actuaba a través de sus trabajadores, que empiezan a interponer denuncias acusándoles de todo, de terrorismo, posesión ilícita de armas, secuestro, atentados contra la seguridad de la nación…».

Cecilia Mérida, mujer de uno de los dirigentes de la protesta recuerda que

«La vida se rompe. Y esta no es solo nuestra experiencia. Por cada uno de los compañeros que han estado presos, y son 21, hay 21 compañeras de vida que han tenido que pasar ese mismo calvario

En 2012 el Estado decretó durante 18 días el estado de sitio en Barillas.  Asesinan a un líder comunitario. La presión y la violencia se refuerzan.

Pero ocho años de lucha y al final, la multinacional desiste de su proyecto, la comunidad recupera el pleno dominio de su tierra ceremonial, (esas cataratas son un centro cultural, allí se llevan a cabo ceremonias, Cambalam significa Tigre Dorado)

Una lucha comunitaria que marca un camino de defensa de la seguridad humana de un pueblo:  no les han hecho falta ejércitos para ello.  No podemos sino felicitarnos.

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