Repensar la educación de la Guardia Civil

Imagen de Santiago Stucchi Portocarrero

Imagen de Santiago Stucchi Portocarrero

Fuente:  Movimiento Político de Resistencia.

Se imaginan a un Coronel Jefe de la Guarida Civil relajado, confiado, en su salsa:

En una conversación grabada en la Comandancia de Palma de Mallorca en 2011 el coronel jefe de la Guardia Civil en las Islas Baleares, Jaume Barceló, justificó y reconoció que había torturado personalmente a los detenidos numerosas veces: “Hostias y un golpe lo hemos dado ¡todos! Yo, así…”

En numerosas ocasiones el coronel Barceló ha alardeado de haber “sacudido” a los detenidos y ha relatado varios episodios de torturas. Cuando era más joven torturaba a los detenidos de forma habitual, jactándose de ello porque los delitos “ya han prescrito porque llevo muchos años fuera de la calle”.

En la grabación los guardias civiles estaban hablando de varios casos de torturas que en esos momentos estaban en los tribunales. Ninguno de ellos denunció a su jefe por los delitos que había confesado cometer, lo cual es un grave incumplimiento del deber por parte de todos los presentes.

“El que ha trabajado un poco en esta Guardia Civil y no ha soltado una paparra [bofetón en el lenguaje propio de Mallorca] es que ha trabajado poco, porque eso lo hemos hecho todos”, es una de las frases que dice el coronel Jaume Barceló involucrando a toda la Guardia Civil como cuerpo en la práctica de torturas.

Otro ejemplo más de las actitudes de algunos guardiaciviles que se han empapado hasta la médula de la cultura violenta, machista, opresora, de desprecio a los civiles y a los demás, de obediencia ciega, de taparse unos a otros, de irrespeto absoluto a los derechos humanos y a la legalidad que dicen defender.

Posiblemente este señor no sea lo más ejemplar de la guardia civil y se merezca algún tipo de reproche, pero sobre todo es necesaria alguna condena realizando servicios sociales hacia aquellos que desprecia.  Parece que estar armado le hace sentirse superior y le autodota de todas las razones posibles para hacer lo que le dé la gana.  Quizá le vendría bien, y con urgencia, hacer actividades que le hagan tener empatía con los oprimidos, con los que sufren violencia directa, estructural y/o cultural.  ¿Se humanizaría?.

Ni las labores policiales ni las de defensa pueden triunfar por métodos violentos, se necesita negociación, comprensión, imaginación para abordar los problemas de manera constructiva.

Quizá el coronel prefiera meter a todo el mundo en la cárcel.  Así se sentirá más seguro.  En cambio, lo único que logra con esta actitud es cronificar los problemas y agudizarlos.

Es necesario repensar las actitudes y la formación de la Guardia Civil y de los militares:  su educación más básica, sus valores, sus formas de actuación, su propio oficio.  Sin ello será imposible avanzar hacia una sociedad más pacífica y justa.

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