Intercambio de cadetes hispano-francés. ¿un Erasmus militar encubierto?

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Fuente: BOE

El BOE del pasado 14 de noviembre contiene una serie de convenios universitarios para impartir clases relacionadas con la defensa y de interés del Ministerio de Defensa y apoyar el mostrenco llamado «cultura de la Defensa». Concretamente se trata de los acuerdos con las universidades de Las Palmas, la de País Vasco, la de Castilla-León y otro último de la Complutense de Madrid.

En realidad este tipo de convenios se extiende por todas las universidades y prácticamente no ofrece novedades ni en sus materias (cursos específicos, jornadas de enfatización de los ejércitos, doctorandos y asignaturas militaristas en masteres y títulos sobre cooperación al desarrollo o cultura de paz) ni en el papel de la universidad (dotar de estudiantes, de profesores y de argumentos, por peregrinos que sean) o de los ejércitos (proveer económicamente con desembolsos que suelen rondar los 12.000 euros por universidad).

Llama la atención únicamente en cuanto que refleja el papel de la universidad como puntal acrílico de la cultura militarista, todo un contrasentido que la empequeñece.

Pero en el BOE del 14 de noviembre, una semana después de asumido el cargo por la ministra de defensa, aparece un nuevo convenio que, por dos razones resulta llamativo:

La primera, porque contiene un acuerdo de carácter militar, pero oculto en un acuerdo internacional aprobado por el Ministerio de Asuntos Exteriores, es decir, se usa el Ministerio de Exteriores como cobertura para aprobar una norma de contenido militar y carácter internacional, pero que bien puede pasar desapercibida en su contenido militar para el común de los mortales.

La segunda, porque esa norma establece un convenio entre España y Francia para el «intercambio» de cadetes (¡y familiares¡) entre las academias militares de uno y otro Estado. Un convenio peculiar que, además, nos da noticia de la extensión de estea especie de intercambio de cadetes entre los diversos países de la OTAN, ¿Un Erasmus militar?

Veámoslo:

El convenio señala  que este tipo de intercambios se fundamentan en el Tratado de la OTAN, que los admite en su artículo 3, así como en su ulterior desarrollo por medio del  Convenio entre los Estados partes del Tratado del Atlántico Norte relativo al Estatuto de sus Fuerzas (SOFA OTAN) firmado en Londres el 19 de junio de 1951 y los diversos acuerdos habidos con anterioridad entre España y Francia.

Es decir, anuncia que estos intercambios son habituales entre los cadetes de los países OTAN. Para ilustrarlo hemos tenido conocimiento de la existencia de otros entre españoles y estadounidenses (hace poco comentábamos que estos los viene apoyando económicamente el Banco de Botín),  o los que comenta una noticia de 2010 referidos a cadetes de Alemania, Bélgica, Francia, Grecia, Italia, Polonia, Portugal y Suecia que «estudiaban» en la Academia de San Javier.

Todo ello muy en consonancia con el anuncio, referido al año 2008 que señalaba que la Unión Europea estudiaba ya entonces crear un «Erasmus» militar para todos los países de la citada Unión menos Gran Bretaña.

El artículo 3 del acuerdo hispano-francés define el «Erasmus» entre ambos países con la siguiente finalidad

El oficial o cadete de intercambio participa en todas las actividades del organismo de formación. La finalidad del intercambio es permitir al oficial o cadete imbuirse de la cultura militar de la Academia anfitriona, que establecerá un programa pormenorizado del intercambio cuyo contenido y duración será acordado entre ambas Academias. Dicho programa podrá incluir las siguientes actividades: – un curso de inmersión cultural y lingüística; – un curso de investigación y enseñanza académica; – un periodo de adiestramiento militar táctico y técnico; – un curso de instructor durante un periodo de instrucción académica, táctica o técnica

En cuanto a la duración del curso es elástica, pues (art. 6)

El tiempo de permanencia del oficial o cadete en la Academia anfitriona vendrá determinado por la duración del ciclo de formación estándar o por mutuo acuerdo entre la Academia de procedencia y la Academia anfitriona. Dicho tiempo podrá prolongarse en casos concretos cuando se requiera para alcanzar los objetivos de formación previstos. La decisión última es de la Academia de procedencia de acuerdo con la Academia anfitriona.

Dicho tiempo podrá prolongarse en casos concretos cuando se requiera para alcanzar los objetivos de formación previstos. La decisión última es de la Academia de procedencia de acuerdo con la Academia anfitriona.

Los cadetes durante su estancia en el otro país, dependerán funcionalmente de las agregadurías militares de sus correspondientes embajadas (Art 7) y será el país de procedencia el que se haga cargo de los gastos de sus cadetes en el otro país (art 17) si bien el anfitrión le proporcionará al cadete

el alojamiento en la Academia anfitriona – la manutención en la Academia anfitriona – el acceso a toda dependencia (club, tiendas de efectos…) en las mismas condiciones que sus propios oficiales o cadetes. – los gastos de transporte, manutención y alojamiento derivados de las misiones específicas ordenadas por la Academia anfitriona

Osea, un verdadero Erasmus militar que nos pensaban pasar de forma desapercibida por si cuela.

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