El trato del Ministerio de Defensa a los discapacitados

Imagen de Landahauts

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Fuente:  Diario Militar.

A todo joven en paro los militares le animan a alistarse. Una de sus razones es que Defensa siempre les cuidará, que nunca les abandonarán, como en la propaganda de  las películas yankis de marines.

Sin embargo, parece ser que la realidad muestra una cara mucho más horrible, al menos con parte de los militares, aquellos que sufren cualquier tipo de discapacidad en el desarrollo de su trabajo en filas:

Lo que han vivido los discapacitados militares en las Fuerzas Armadas ha sido un silencioso genocidio laboral. Fueron, y todavía son, poco a poco exterminados del mundo militar en un comportamiento infame y execrable. Para tal genocidio laboral ha sido necesaria la participación de la cúpula militar en su totalidad; el respaldo de los jurídicos militares, cuando no su asesoramiento, sus susurros al oído; la ejecución por parte de la medicina militar en los infames tribunales médicos; y la connivencia de los partidos (PP y PSOE) y los políticos (Bono, Alonso, Chacón y Morenés, junto a portavoces de Defensa como López Garrido -PSOE- o Vicente Ferrer -PP-).

Según la noticia

Las víctimas han tenido que pasar por un verdadero calvario y se cuentan por miles entre 2006 y 2015 (según OATM): 4.259 militares expulsados por expedientes psicofísicos (de los que 675 fueron militares con más de 6 años de antigüedad por resoluciones del contrato de larga duración y 3.584 militares con menos de 6 años de antigüedad por no renovaciones del compromiso inicial por lesión). Sabemos que los militares de tropa redujeron su número en casi 10.000 efectivos desde que llegó la crisis y sabemos, por tanto, que los discapacitados militares, la kafarna o la escoria, que diría un buen militar, uno de los patriotas, fueron los que asumieron el grueso de la política de reducción de efectivos.

La actuación del Ministerio de Defensa ha estado perfectamente orquestada y ha contado, como no podía ser menos, con su base legal correspondiente:

Como en la mayoría de los casos, en la expulsión de los discapacitados se cumple un patrón. La clave, jurídica, se encontraba en asignar una discapacidad inferior al 25%, un 24% como máximo, lo que suponía la expulsión del militar discapacitado en cuestión con una bajísima indemnización (menos de un año de trabajo) en lugar de una pensión de por vida. La situación llegó a un extremo que la argucia legal no solo valía para expulsar a los discapacitados que no podían continuar sus labores en las fuerzas armadas, sino para reducir el número de efectivos de tropa para desahogar los presupuestos y que estos despidos pudieran sostener el excedente de oficiales y los privilegios como los campos de golf o las residencias de veraneo para oficiales.

¿Entrega, compañerismo, solidadridad?  Todos estos valores están muy lejos de lo militar, sobre todo, de la cúpula militar, ya sea civil o uniformada.

Que lo tengan en cuenta l@s jóvenes que se ven atraídos por los cantos de sirena militares.

¿Continuará esta política la nueva ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal?

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One comment

  1. […] dista mucho de la propaganda del Ministerio de Defensa.  Por un lado, hace poco comentábamos lo mal que trata Defensa a sus propios discapacitados.  Por otro lado, hoy nos ocupamos del trato, general, a sus […]

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