Otros 106 millones para combustible y 16,7 para comida de lata. Consejo de Ministros de 21 de octubre

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Luigi Rosa

Fuente: Consejo de Ministros

Daría la impresión de que la entente de la farsa que forma el ministro de Defensa en funciones y el ejército en activo está, como quien dice, ansiosa y encabritada y no quiere dejar la sensación para el nuevo gobierno que vendrá dentro de una semana de que sus primerísimas acciones son aprobar gasto militar a mansalva.

Prefiere irlo aprobando de escondidas ahora, mientras el gobierno está en funciones y el panorama de escandaleras del PSOE, las elecciones, los juicios y otros asuntillos saturan a los medios de comunicación y les ponen a mirar para otro lado.

Al menos esa es la explicación a que nos lleva el haber publicado en los últimos meses una importante serie de «aprobaciones» de gasto militar en los Consejos de Ministros de los viernes y durante todo este tiempo de interinidad gubernamental.

Ahora, es decir, el viernes 21 de octubre, han aprobado la friolera de 106 millones de euros, por dos años (2017 y 2018) prorrogables, para compra de combustible para los motores diesel de la Armada.

¿Era imprescindible, urgente tal vez, necesario o quizás, hasta oportuno aprobar este gasto precisamente cuando se sabe que la semana que viene habrá gobierno mondo y lirondo? ¿No podían esperar a ese momento?

La respuesta obvia es que depende. Si se trataba de pasar el gasto de hurtadillas, como parece que se intenta, lo mejor era aprovechar el momentos de chascarrillo y ruido del PPSOE y no aplazar el asunto.

Sobre todo porque quién sabe, a lo mejor la semana que viene tenemos un parlamento dispuesto a pedir cuentas y prefieran los gobernantes de la defensa que no se pregunte mucho por sus gastos.

Y, ya que estamos, el mismo Consejo de Ministros ha aprobado otro gasto que al parecer no admitía demora para la adquisición de «raciones de campaña» por importe de 16.715.760 euros, destinados a alimentar a los ejércitos cuando realicen maniobras o estén en operaciones en el exterior.

Dos gastos que, cuando poco, podían haberse dejado estar a que un nuevo gobierno, con plenitud de facultades (es una metáfora que no debe tomarse en ningún caso al pie de la letra) decidiera lo apropiado y se dejara controlar con cierto disimulo, como hasta ahora.

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