¿Quién vigilará a los vigilantes?

Vigilante

Por José Miguel Uña

Fuente: El Diario .

Se preguntaba Juvenal, ese poeta latino, y no sin cierta retranca, que quién vigilaría a los vigilantes (quis custodiet ipsos custodes?).

Y a pesar del mucho tiempo transcurrido, se nos hace vigente y pertinente la interrogante cuando nos preguntamos por todo el aparataje (por cierto carísimo y poco productivo) que hemos montado para, aparentemente, vigilar nuestra seguridad y garantizarla, con ejércitos, policías, mercenarios y demás material de guerra.

Los vigilantes que nos vigilan cuentan con abrumadores instrumentos de control que aplican sobre nuestras molidas y escamadas carnes:  si repasamos la historia no son pocos, más bien al contrario, los casos en que el abuso campa donde se autoriza al uniformado de turno a aplicar sus tecnologías sobre las sosegadas y resignadas sociedades.

La pregunta nos salta de lleno cuando leemos que

La Audiencia de Málaga ha condenado a un teniente de la Guardia Civil y exjefe del Equipo de Delincuencia Organizada y Antidroga (EDOA) de dicho cuerpo y a otras 26 personas por su participación en operaciones de narcotráfico…

En total, se imponen 102 años de prisión y 52 millones de multa a los 27 condenados.

La sentencia considera que el exjefe antidroga conocía y «consintió» esos planes, que eran que «los agentes del EDOA actuaran con posterioridad al desembarco de la droga y a la entrada en la playa de los falsos policías, procediendo a la detención y permitiendo la huida de los alijadores». Era «contraprestación» a la información dada por aquel y para «obtener él éxito en su carrera profesional».

Aplíquense el cuento.  El que era jefe del equipo de delincuencia organizada y antidroga de la Guardia Civil condenado por participar en narcotráfico.  El mundo al revés.

Claro que se nos ocurre que tal vez consiguiésemos más como sociedad si en vez de poner en manos de unos cuantos todo un dispositivo de armas y fuerza para que, en nuestro nombre, «vigilaran» y castigaran el delito, para que «nos defiendan», nos preparamos como sociedad para no necesitar vigilantes ni mercenarios y para luchar contra las violencias de forma horizontal, sin delegación, sin armas, colectivamente, sin hacer vigilantes y de manera alternativa al uso de la fuerza.

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