Igualdad, desigualdad y guerras

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Jimmy Baikovicius

Fuente:  ctxt

¿Qué tienen que ver la igualdad, y la desigualdad con las guerras, desde el punto de vista económico?

Todos suponemos que a mayor desigualdad habrá mayores tensiones sociales, económicas y políticas en la sociedad y ello puede acabar derivando en estallidos de guerras.

La lectura de la entrevista publicada en Ctxt nos ha hecho reflexionar sobre la relación de la guerra con la igualdad social y la desigualdad social.  Nos parece muy interesante lo que aporta Branko Milanović, pero, modestamente, nos parece que discrepamos en aspectos importantes que procuramos argumentar.

Branko  Milanović es un economista serbio afincado en USA, investigador jefe del Banco Mundial, y  dedicado a estudiar la desigualdad a nivel global.  Su último libro se llama Global Inequality: A New Approach for the Age of Globalization (Harvard University Press, 2016),

analiza los niveles de desigualdad entre países de todo el mundo, así como entre las clases sociales dentro de dichos países, a lo largo de varios siglos. Los resultados son sorprendentes, y dibujan un panorama en el que el mundo contemporáneo se parece cada vez más al del siglo XIX.

Pero además piensa que esta similitud nos puede llevar a una nueva guerra mundial como ocurrió con las desigualdades de principios del siglo XX con la Primera Guerra Mundial.

Según Branko

La desigualdad a nivel global es extremadamente alta, pero en las últimas décadas ha descendido ligeramente. Ese descenso viene ocasionado por las altísimas cotas de crecimiento de China, India, Indonesia o Vietnam. La desigualdad va en claro aumento en prácticamente todos los países del mundo, con alguna excepción, como Brasil. Ha crecido mucho en Estados Unidos, Reino Unido, Rusia, China, India, Suecia, Alemania… Pero a nivel global desciende porque lo que cuenta es el crecimiento sostenido de China en las últimas décadas.

En el siglo XIX, la mayor parte de las desigualdades se producían dentro de cada país. En otras palabras, existían los aristócratas y los pobres campesinos, tanto en Rusia como en el Reino Unido o China. La brecha entre países era mucho menor. Hoy en día, lo que prima ahora es la brecha entre los países, muy por encima de las diferencias dentro de cada país. Pero -y este es el asunto crucial- si China, Indonesia y otros países siguen creciendo al ritmo de las últimas décadas, esa brecha va a cerrarse, y entonces el elemento nacional volverá a cobrar suma importancia.

Guerras y epidemias, en opinión de Branko han tendido siempre a reducir las desigualdades.  A ambas las denomina factores no económicos y en otras ocasiones «malignos» porque reducen la desigualdad destruyendo lo que hay.

.  Ahora coexisten con factores económicos benignos como

la educación, los subsidios de desempleo, los sindicatos y toda una serie de políticas de desarrollo del estado del bienestar.   En resumen, si queremos reducir la desigualdad, tenemos a nuestra disposición herramientas que son buenas y otras más desafortunadas, que la reducen a base de destrucción.

Y esta aseveración nos plantea grandes dudas:  ¿las guerras generan igualdad?  ¿Quizá se refiere a la igualdad en la miseria que generó en Europa la Primera Guerra Mundial, o a la igualdad en la miseria que generó en España la Guerra Civil?  ¿Es esa igualdad la que interesa desde un proyecto político igualitario y emancipador?  O, quizá se refiere a esa reducción de la desigualdad que provocó la Segunda Guerra Mundial en la economía estadounidense al crear una industrialización desde el tiron de la industria militar y que luego aprovechó para crear una potente clase media.

El matiz es importante.  Si la guerra genera igualdad, es

  • o igualdad en la miseria
  • o igualdad basada en que un país no ha sido devastado por la guerra, pero que se ha beneficiado de la guerra vendiendo armas.  Lo cual se nos ocurre clasificarlos como igualdad miserable.

Piensa que la desigualdad genera guerras

Es lo que defiendo en el libro para el caso de la Primera Guerra Mundial (no tanto la Segunda): la enorme desigualdad hizo que las élites en los países ricos no pudieran encontrar la demanda agregada suficiente para ‘colocar’ su capital dentro del país. Por eso se vieron tentados a exportar el capital y luego controlar políticamente los países en los que lo habían invertido. Eso llevó a una lucha por el territorio y en consecuencia a la guerra. De modo que sí, creo que la desigualdad está en el origen de las fuerzas que terminaron precipitando la Primera Guerra Mundial. Es algo que podría volver a suceder.

(…)  La desigualdad, a nivel nacional, puede convertirse en un problema global. Igual que sucediera con la Primer Guerra Mundial, en la que los intereses de las élites domésticas trajeron consigo consternación política transnacional y una gran guerra, podemos vernos en una situación en la que los niveles crecientes de desigualdad, que parecen un problema doméstico, repercutan en la política exterior, y lleven a ciertos países al enfrentamiento bélico con otros. Creo que es una lección fundamental.

La sucesión de hechos que pronostica Branko es la siguiente:

1º, Por las condiciones económicas se crea desigualdad.  Lo que provoca que los muy ricos acumulen mucho más capital (tal como ahora está ocurriendo gracias a la crisis económica)

2º, los muy ricos no encuentra mercado interior para seguir sacando beneficios (porque los «desiguales» no tienen para comprar) de sus nuevos capitales acumulados durante la crisis (tal como ocurre ahora debido a la crisis económica)

3º, por ello invierten en países extranjeros y desinvierten en los propios.  Que, ahora, con la globalización, pueden estar en cualquier lugar del mundo.

4º, como sus queridos capitales están allende sus fronteras, tienen la necesidad de controlar estos países extranjeros para asegurar sus capitales e intereses.

5º, los muy ricos influyen por tanto en sus respectivos gobiernos para que ellos, a través de su política exterior militarista controlen los países que les interesan.  Y lo hacen, claro está, contra los propios intereses nacionales de estos países extranjeros, que intentan rebelarse, y de la gente sometida a desigualda en sus propios países.

6º, estalla la guerra que provoca los siguientes casos:

  • los muy ricos siguen beneficiándose de sus inversiones en industrias militares o bancos que invierten en industrias militares, y de sus ventas de material militar.  Esto genera desigualdad.
  • los países que sufren la guerra son devastados.  Esto provoca igualdad en la miseria.  Ahora en muchos países en guerra acaban generándose los llamados Estados fallidos, es decir, igualdad crónica en la miseria.
  • los países que no sufren la guerra pueden conseguir, en la medida en que se beneficien económicamente de la guerra, una mejora de su igualdad interna, pero esta igualdad sera igualdad miserable.

En definitiva, la guerra, en nuestra modesta opinión provoca desigualdad, igualdad en la miseria e igualdad miserable.

No es un instrumento saludable de política, sino todo lo contrario.

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