¿Es el Gómez Ulla, hospital militar, un nido de corrupción?

Imagen de Pablo Manzano Sandín

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Fuente:  El Confidencial.com

Otra cuestión en la que corrupción y Hospital Militar Gómez Ulla vienen de la mano:

El Ministerio de Defensa adjudicó durante los primeros meses de 2015 un total de 29 contratos de obras, suministros y servicios a través de los procedimientos de emergencia, restringido y negociado sin publicidad para la construcción de una planta de «grandes infectados» en el hospital militar Gómez Ulla. Las adjudicaciones fueron entregadas a partir de marzo de 2015, tres meses después de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) comunicara a España que había quedado libre de ébola, por un montante total de 7,5 millones de euros, según datos obtenidos de la Plataforma de Contratación del Estado.

Sin embargo, la amenaza ya había sido descartada por las autoridades internacionales cuando se adjudicaron los contratos.

No se justificaría, por lo tanto, que estos fueran licitados a través de los mencionados procedimientos de emergencia, restringido y negociado sin publicidad, y menos aún que todos ellos fueran adjudicados a dedo con la concurrencia de una sola oferta, como ha comprobado este periódico con cada uno.

Los 29 contratos de obras, suministros y servicios fueron repartidos a dedo entre una veintena de mercantiles -la mayoría extranjeras-, ya que algunas de ellas se llevaron dos y hasta tres adjudicaciones.

Las prisas militares, conllevan siempre el mismo resultado:  despilfarro.

En total, 7,5 millones de euros (a los que habría que añadir 1,6 millones en material adquirido por la Inspección General de Sanidad del Ministerio de Defensa) para reacondicionar una instalación que no había sido declarada de referencia por el Gobierno, un coste muy superior a los 1,2 millones que, por ejemplo, desembolsó la Consejería de Sanidad para adaptar el hospital Carlos III, según publicó el Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid el 9 de octubre de 2014. Defensa argumenta que el precio fue muy superior al que desembolsó la Comunidad de Madrid en el Carlos III porque en ese caso tan solo se acondicionaron dos habitaciones, de forma provisional y con un nivel de protección mínimo.

A pesar de que fue creada tras la crisis del ébola, lo cierto es que la planta 22 no ha tratado en ningún momento a nadie afectado por esta enfermedad. Su erradicación inmediata en España provocó que se haya utilizado para afrontar otro tipo de infecciones con el fin de dar uso a la maquinaria y que esta no se degradara por la falta de utilización. Según Defensa, aunque fue reformada como consecuencia del ébola, la intención era hacer un centro para todo tipo de infecciosos graves y que España tuviera unas instalaciones que dieran una respuesta de Estado a futuras crisis nacionales.

La tecnología instalada en el Gómez Ulla, además de para tratar epidemias, servirá también para riesgos biológicos y químicos, para los que tampoco había emplazamientos sanitarios adecuados, explican desde el ministerio.

Estamos pensando implantar una cátedra de estudios para algunos becarios que se denomine Cátedra de corrupción militar Gómez Ulla porque tema hay para rato.  Algunas de las cuestiones de las que ya hemos informado son estas:

Otra de corrupción militar: las compras del Hospital Militar Gómez Ulla

Esperanza Aguirre pagará el sostenimiento del hospital militar Gómez Ulla de tapadillo.

¿Despilfarro militar, corrupción militar, o cuarto y mitad?

Son demasiadas cuestiones en un hospital para que nadie ponga en él interés para controlarlo.

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