La casta hondureña refuerza el ejército. ¿Para qué?

Mal+Pa%C3%ADs

Por Yamil oOnzales

Fuente: La tercera información

El Presidente de Honduras ha suscrito con la muy democrática Israel un convenio para que la segunda dote de modernización al ejército hondureño.

Así lo ha dado a conocer el Presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, al afirmar que

Estoy mandando al Congreso Nacional un convenio muy importante, fundamental para el crecimiento de la nación hondureña, un convenio con el Estado de Israel. Eso va a dar origen al fortalecimiento de nuestras Fuerzas Armadas, que probablemente nunca lo habíamos tenido

Ya ven qué asociación de ideas: un acuerdo militar para que las fuerzas armadas hondureñas tengan un fortalecimiento como nunca lo han tenido, va a ser, dice Orlando, fundamental para el crecimiento de la nación.

Porque, como se sabe, las naciones crecen y se desarrollan a nada que nos pongamos a gastar en ejércitos.

Los hondureños, después de tantas penurias, deberían estar agradecidos:  comerán por los fusiles, se desarrollarán gracias al trompeteo de los desfiles. Vivirán felices por merced de la fortaleza de los ejércitos. ¡Que se vayan al carajo los del PNUD con tanto rollo del desarrollo humano! En Honduras es suficiente con fortalecer, al modo israelí, el ejército.

Y nosotros, desconocedores de esa idílica realidad social hondureña, nos preguntamos ¿para qué necesita Honduras fortalecer su ejército?¿Cuál es el motivo?

No parece, no hay ningún indicio, que vayan a invadir a los de al lado, o a participar de una acción militar en otros lugares del mundo para pasar a la primera división de la injerencia militar, donde se codean las grandes potencias que necesitan colas de león que les hagan el trabajo sucio.

La explicación no se nos antoja inmediata.  Intentemos hacer un poco de recopilación de datos.

Orlando llegó al poder de forma cuando menos poco elegante, después de que los militares «depusieran» al presidente electo Manuel Zelaya y de que, a continuación, «restablecida la democracia» ganara las elecciones, como es debido, el candidato ultraconservador de los intereses de las élites, Porfirio Lobo (siendo presidente del Congreso durante el mandato de aquel el tal Orlando) y después de éste (Honduras tiene una limitación de mandatos presidenciales), y tras encarnizada disputa por la nominación de su partido (disputa que resolvió el Tribunal Supremo del país a favor de Orlando) elegido presidente (también con controversias, como refleja wikipedia).  Electo, el espaldarazo final a su mandato lo dió EEUU:  «la embajadora de Estados Unidos en Honduras Lisa Kubiske dio por buenas las elecciones» e «incluso habló de una «fiesta» democrática.»

Orlando Hernández, ya en el poder, y como otros sátrapas de izquierda y derecha en Latinoamérica, quiso cambiar la constitución para que el presidente pudiera ser reelegido; pero le salió el tiro por la culata, pues debe haber una verdadera pugna entre las élites fracturadas y enfrentadas por ostentar el poder y pillar la tajada.

Bien, este pequeño recordatorio histórico nos lleva de nuevo a la pregunta ¿Para qué necesita Orlando Hernández, y Honduras, un ejército al estilo israelí?

Y hete aquí que él mismo da una pista. Dice Orlando, según nuestra fuente, que

 este convenio con el régimen de Tel Aviv, permitirá al Ejército hondureño contar con “tecnología de última generación” a fin de luchar contra el crimen organizado

¿El crimen organizado? ¿Pero eso no es materia de seguridad interior, de policía?

Vayan atando cabos: Israel, es decir, su ejército, especialista en lucha interna y despiadada, va a asesorar y dar tecnología «punta» en la materia a Orlando y su ejército.

Honduras registra índices de desigualdad y de violencia estructural inusitados. Concretamente ocupa el último puesto del ranking de América Latina, según el PNUD de 2015, y ha retrocedido en todos y cada uno de los indicadores que mide éste.

Según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos,  en su informe «Situación de los derechos humanos en Honduras», de febrero de 2016, apunta a que la violencia estructural en Honduras es abrumadora (una de las tasas de homicidios más altas del mundo, niveles de inseguridad jurídica apabullantes, violaciones de todos los derechos humanos cotidianas…).

Según apunta este informe, el crimen organizado (al que pretende combatir Orlando Hernández) no es la causa, sino más bien la consecuencia de la pobreza y desigualdad a que la élite somete a la población

destacan el incremento del crimen organizado y el tráfico de drogas, una deficiente respuesta judicial que conlleva a la impunidad, la corrupción, y altos niveles de pobreza y desigualdad

Según el relator de la Comisión Interamericana

La violencia y la inseguridad son problemas graves a los que se enfrenta la sociedad hondureña, con grandes repercusiones en el goce y ejercicio efectivo de los derechos humanos en el país

y

los altos niveles de violencia que enfrenta la sociedad hondureña, tienen un impacto particular en defensores y defensoras, pueblos indígenas, mujeres, niños, niñas, adolescentes y jóvenes, personas LGBT, migrantes, personas campesinas del Bajo Aguán y periodistas y trabajadores de la comunicación y operadores de justicia.

Es decir, existe un problema estructural, de violencia estructural en Honduras, que tiene que ver con la desigualdad, con la corrupción y falta de garantías del sistema, con la despiadada violencia ejercida contra los  defensores de los derechos.

Y eso se soluciona fortaleciendo el ejército?

No parece.  Más bien es la inversión en desarrollo, la lucha contra la violencia estructural, contra el dominio de unos pocos frente a la mayoría, etc., como se ataja el problema.

Gastar más en el ejército va a suponer gastar menos en gasto social, lo cual acentuará la violencia estructural que vive Honduras y conllevará que el ejército y el gasto militar sean causas que ahondan la desigualdad.

Parece,  más bien, que Orlando Hernández necesita el ejército no tanto para defender a Honduras como para «defenderse» de Honduras. La oligarquía quiere un ejército a la israelí para perpetuar su situación de violencia estructural con contrastados métodos de encarnizamiento y lucha sucia.

Eso es lo que parece que ha pactado Orlando con Tel Aviv.

Y tal vez su permanencia en el poder a cualquier precio.

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