Madrid y Andalucía a la cabeza de la exportación aeronáutica militar

Friedensfahrradtour+2016+in+N%C3%B6rdlingen

zuse24

Fuente: Infodefensa

No es sorpresa para nadie que Madrid y Andalucía, principales ejemplos del ideario de recuperación económica propuestos por el PP y el PSOE, respectivamente, lideran la venta de armas españolas en lo que al sector aeronáutico (el más pujante de nuestro «privilegiado» sexto-séptimo lugar en el ranking mundial se refiere) hace relación.

Entre estas dos comunidades venden más del 85% de las armas aéreas que España vende, con un volumen de venta de 1.770 millones de euros en 2015 (990 para Madrid y 780 para Andalucía).

La solución andaluza, además, se desparrama por la pendiente, pues su crecimiento, año tras año, es exponencial y ahora, por ejemplo, crece a un ritmo de más del 35% anual, y un crecimiento en los últimos diez años del +330%, todo un ejemplo de la política probélica de la presidenta andaluza, ella tan calladita, y sus predecesores.

En el «eje» Sevilla-Cádiz se gestaron nada menos que nueve de cada diez euros de esta tremenda tropelía, lo que de rondón ensombrece a ambas regiones que se convierten en unos de los principales impulsores de la venta de armas y de la confrontación de pueblos (los que las compran) que con razón tienen poco que agradecer a este tipo de políticas inmorales.

Y qué no decir de Madrid, comunidad desde donde el apoyo descarado a las industrias militares es monumental.

Tal vez los políticos, con sus viejos y tramposos discursos, nos intenten decir que este sector es puntero y promueve el empleo.  De hecho es la principal argumentación que usan cuando se les recuerda la ética.

Pero es una verdad a medias, lo que equivale a una rotunda mentira:

  • primero, porque, como ya hemos explicado en otras entradas, el sector militar-industrial no es intensivo en trabajo, y solamente cuenta con 20.000 trabajadores directos, lo que despeja el mantra del trabajo (que no es tal).
  • en segundo lugar porque lo que sí supone el sector es una depredación brutal de  nichos económicos y de empleo, al generar, gracias a las tremendas ayudas que percibe, una dependencia muy acusada de las zonas donde se radican estas industrias (Cádiz, Sevilla, Ferrol, Cartagena, etc) que, sin inversiones en otras áreas y con el privilegio de la industria militar, se vuelven en absolutamente dependientes, con total pérdida de oportunidades alternativas, del monocultivo militar.
  • lo que sí produce, como cantan las cifras, es un tremendo beneficio para los dueños de las industrias en sí. Un beneficio que no redunda en desarrollo para las zonas productoras de armas, sino en opulencia para una clase empresarial tremendamente privilegiada, conectada con los círculos de poder real y con una capacidad asombrosa de lobby político.
  • promueve la guerra y hace de esta su negocio, lo que se puede observar con la cumple comprobación de quién compra armas españolas y la casual coincidencia de su actividad política tanto interna como internacional.
  • y por ello envilece a los trabajadores productores de armas, en este caso poco sensibles a los sufrimientos de otros pueblos, incrementados gracias a la venta de estas armas que los primeros fabrican, y de sus trabajadores, que sufren las guerras que promueven siempre los de arriba.
  • Nos convierte, a los ojos de otros pueblos, en un cómplice de su desgracia, en un enemigo más.
  • por si algo falta, esta industria militar genera además otros costes asociados, en términos de deuda tanto para las arcas españolas (pues no hay que olvidar que el mecanismo de potenciar una industria militar potente quiere servir para, con la venta de excedentes de las producidas, garantizarse armas para el propio ejército de alta tecnología y que, en el caso español, son compradas por el estado español con emisión de deuda pública que en este momento supera los 30.000 millones de euros) como para los pueblos compradores.

En suma, una apuesta esta de la industira militar que no sólo es un  suicidio desde el punto de vista económico y de la razonable eficiencia empresarial, sino que genera depredación y dependencia para nosotros a largo plazo (aunque enriquece a unos pocos de forma brutal) y no tiene ninguna justificación desde el más puro sentido ético y de solidaridad con otros pueblos.

Share

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto:
Visit Us On TwitterVisit Us On FacebookCheck Our Feed