Ser médico en Alepo es un acto de alternativa noviolenta a las guerras

Imagen de fotosdesalud

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Fuente:  Países en conflicto.

Muchas veces se nos pregunta qué puede hacer la noviolencia durante las guerras.  Uno de los ejemplos, que ya están ocurriendo pero que nos saldrán en los medios de comunicación desde esta perspectiva, os lo ofrecemos ahora en un breve programa de algo más de 12 minutos sobre los profesionales de la salud y la guerra actual.

La violencia cultural en la que estamos insertos como sociedad nos aturde el juicio y no somos capaces de ver la alternativa noviolenta que representan estos trabajadores de la sanidad.  Su labor no será recordada por los libros de texto ni por la historia oficial, pero eso no quiere decir que no haya existido, haya sido valiente y efectiva.

Estado, municipios, comunidades autónomas deben incluir en sus programas políticos propuestas para ayudar a estos resistentes noviolentos a las guerras.

La situación en Alepo es devastadora, también en Yemen y en otros muchos escenarios de guerra actuales.

Ya no se respeta ni a los hospitales civiles.  Ellos cuidan a civiles y militares, pero nadie les respeta, antes bien, les usan de blanco prioritario para causar bajas y desmoralización a los enemigos.

No hay medicamentos, sangre, respiradores.

Tampoco leche infantil ni alimentos.

750 profesionales de la salud han muerto en conflictos en este año.

Que nuestro gobierno ayudase a estos profesionales de la salud sería una alternativa de defensa real y efectiva, defenderíamos lo que realmente queremos defender, no las fronteras o la patria, sino las vidas humanas.  Los gobiernos occidentales podrían tomar cartas en este asunto y dinero hay si limitamos un poco los gastos militares escondidos lejos del presupuesto del Ministerio de Defensa (25.372’72 millones de €).

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