El debate militar (quizá) en Podemos

Fuente:  El Confidencial Digital.

El Confidencial Digital fecha la noticia a mediados de julio de 2016.  En ella se lee, como conclusión, que las propuestas que llegaron a la dirección de PODEMOS fueron rechazadas por peregrinas.  Así, sin más explicaciones ni argumentos, ni datos ni razonamientos.

Llega una propuesta a la dirección y ésta la descalifica y con ello basta.

La propuesta, según El Confidencial Digital constaba de los siguientes puntos:

  1. se baraja la “supresión de la Guardia Civil por constituir un cuerpo de antecedentes represores y raíces franquistas. Su personal y material se integrarán en la nueva Policía del Estado”.
  2. También se incluye la “supresión del cuerpo de la Legión por sus raíces franquistas, ya que contó entre sus principales fundadores al que fuera dictador del país. Siendo además la fuerza de sustento inicial de la sublevación del 36”. También afecta a cuerpos “anacrónicos” como los Regulares, Infantería de Marina o Caballería.
  3. El nuevo ministerio de Defensa, que pasaría según este documento a denominarse “de Defensa y Pacificación”, establece que el jefe supremo de las Fuerzas Armadas sería el ministro de Defensa en lugar Jefe de Estado –el rey-, que mantendría el cargo de capitán general de forma “honorífica”.
  4. Además, desaparecerían rangos como General del Ejército, Almirante General y General del Aire,
  5. Se prescindiría a largo plazo de grandes buques –como el ‘Juan Carlos I’- para reducir el gasto militar y
  6. Se potenciaría la Unidad Militar de Emergencias –que recibiría parte del material de otras unidades-.

Entendemos que estas medidas puedan gustar más o menos a los militares.  Por cierto, también pueden gustar o no a los civiles, que tenemos tanto derecho como el que más a discutir sobre estos cambios, no se olvide.

En lo que no estamos de acuerdo en absoluto es en que cualquier debate sobre las fuerzas armadas se cercene una y otra vez en el seno de lo militar y en la sociedad civil.  Ya somos mayorcitos para poder decidir también sobre qué, cómo y a quién tenemos que defender, preguntas que la reforma de «podemos» ni siquiera se plantea.

No pensamos que la propuesta que subió a las élites de Podemos sea «revolucionaria», antes bien, el debate sería revolucionario si se fomentase un debate serio y constructivo en toda la sociedad sobre qué y a quién hay que defender, y, en consecuencia, cómo hay que defenderlo.  Dependiendo de si la sociedad opta por una defensa de fronteras y por métodos violentos, los militares tendrían o no cabida en el sistema de defensa, pero en ningún caso se daría por obvia su necesidad.  Si, por el contrario, la sociedad opta por defenderse desde el concepto de seguridad humana, los militares no sólo no tendrían cabida (a largo plazo), sino que serían un obstáculo importante para tal objetivo.

Intrigados por la noticia, hemos husmeado más por la red.  Sólo hemos encontrado algo en un foro de debate de ATME (Asociación de Tropa y Marinería Española) bajo el epígrafe de ELECCIONES DIC15 Y JUN16, también fechado el 17 de julio de 2016, aunque haciendo referencia a una propuesta de enero de 2016.

Lo que se publica en el foro de ATME es copia de lo que publicó Francisco Javier de la Uz Jiménez con fecha 7 de julio de 2016.

Como es práctica habitual que se borren, pasado un tiempo, o por interés, estas fuentes de información, copiamos y pegamos íntegramente la propuesta:

Documento inicial del mes de enero 2016

RENOVACIÓN Y ACTUALIZACIÓN DE LAS FUERZAS DE DEFENSA

Con el nuevo título de Fuerzas de Defensa e Intervención se integrarán los actuales efectivos militares de España cuyo jefe operativo será el ministro del ramo del que dependerá el Estado Mayor de la Defensa.

Las líneas de Renovación y Actualización de lo que hasta ahora se llaman fuerzas armadas no serán objeto de negociaciones puesto que se prevé para el cargo de ministro a una persona de prestigio en las mismas y de compromiso con un modelo de Estado de progreso; al que se le confiará, a través del Vicepresidente de Gobierno, la propuesta consiguiente en coherencia con un Gobierno de Cambio, y cuyas bases están insertas en el presente documento.

Bajo la denominación de Ministro de Asuntos de Defensa y de Pacificación, dependerán las Fuerzas de Defensa e Intervención que agruparán la Fuerza de Tierra, la Fuerza de Mar, la Fuerza de Aire, y la Fuerza de Emergencias. Se promoverá una modificación en la Constitución para que el titular de la cartera sea el jefe supremo de dichas Fuerzas de Defensa e Intervención; reservando al Jefe del Estado el cargo honorífico de capitán general de las mismas.

Por circunscripciones, las unidades militares dependerán del Delegado del Ministerio, cargo que ostentará un general de alta graduación y empleo.

Las líneas generales de Renovación y Actualización de las Fuerzas de Defensa partirán de una adecuación de efectivos a las necesidades del Estado. En un caso supondrá reducción y en otras ampliación. A saber:

1. En la Fuerza de Tierra:

– Supresión del cuerpo de la Legión por sus raíces franquistas, ya que contó entre sus principales fundadores al que fuera dictador del país. Siendo además la fuerza de sustento inicial de la sublevación del 36.
– Supresión de cuerpos anacrónicos como Regulares y Caballería. Los primeros por su participación activa en la sublevación referida, el otro por constituir un vestigio estamental, y no tener sentido en un Estado actual.
– Reducción a las necesidades reales de unidades acorazadas y de artillería, por constituir un potencial armamentístico al que España no debe asumir.
– Ampliación en número y en composición de unidades de infantería y zapadores para cubrir las necesidades de envío de tropas al exterior (siempre con mandato ONU, y dentro de su “paraguas” y legítima cobertura); así como para su despliegue versátil en el territorio del Estado.
– Supresión de la Guardia Real dado que la persona y actividades del Jefe del Estado se le encomienda a la Policía del Estado; y las formaciones de honores de Estado, a unidades de las Fuerzas de Tierra.
– Traspaso de las unidades de helicópteros a la Fuerza de Aire y a la Fuerza de Emergencias para su mejor control y aprovechamiento.

2. En la Fuerza de Mar:

– Deshacerse de buques de gran tonelaje, especialmente los portaeronaves, por no estar previsto la proyección de grandes contingentes navales. Para ello, se promoverá otros usos civiles de los dichos buques, o su desguace.
– Supresión del cuerpo de Infantería de Marina. Aunque se le reconoce su antigüedad con respecto a cuerpos similares de otros países, y sus elevados e históricos servicios, supone hoy día un anacronismo. Sus unidades y equipamiento se traspasarán a unidades de infantería de la Fuerza de Tierra.
– Supresión de las “comandancias de marina” dado que las unidades de las Fuerzas dependerán territorialmente del Delegado del Ministro.
– Traspaso de las unidades de aviación naval a la Fuerza de Aire y a la Fuerza de Emergencias para su mejor control y aprovechamiento operativo, así como para optimizar costes.

3. En la Fuerza de Aire:

– Mantenimiento de las unidades de aviación de caza de acuerdo a las posibilidades del presupuesto; aprovechando hasta final de su vida del material aéreo procedente de la Fuerza de Mar.
– Adquisición de más aviones de transporte, para facilitar el transporte internacional y de dentro del Estado, de Fuerzas.
– Potenciación de unidades de helicópteros aprovechando los procedentes de la Fuerza de Tierra y la de Mar.

4. En las Fuerzas de Emergencia:

– A partir de la UME, creación de unidades por demarcaciones ministeriales.
– Establecer un sistema de alistamiento y de carrera propio de esta Fuerza, e independiente de las otras.
– Potenciación de cada unidad con helicópteros aprovechando los procedentes de la Fuerza de Tierra y la de Mar.

Otros:

–      Supresión de la Guardia Civil por constituir un cuerpo de antecedentes represores y raíces franquistas. Su personal y material se integrarán en la nueva Policía del Estado.
– Sustitución de la condición de nacionalidad por la de residencia para el alistamiento en las Fuerzas de Defensa e Intervención.
– Supresión de los grandes mandos operativos y logísticos por residir la autoridad de las Fuerzas en el Delegado correspondiente del Ministerio.
– Promover progresivamente el modelo de ascenso por procedimientos internos hasta llegar en un plazo de cinco años a constituir el modelo único.
– Revisar los criterios de ascenso. Y eliminación del empleo de General del Ejército, de Almirante General y de General del Aire; destinando el empleo de Capitán General efectivo al que se designe el puesto de Ministro de Asuntos de Defensa y de Pacificación, y mientras lo ocupe. Se mantendrán los empleos al personal que lo había obtenido con anterioridad.
– Unificar los sistemas de salud (primaria y especialidades) y de asistencia y beneficio social (residencias, colegios, clubs,…) del personal militar, con los del común de la población residente en el Estado.
– Establecer un compromiso individual y colectivo del personal militar con la acción del gobierno.

Como se ve, es bastante más extensa que lo que comenta ECD, y, por lo tanto, da mucho más juego al debate político.

Son varias las cuestiones que nos sugiere este escrito:

1.-  No sabemos su autenticidad o su rigor.  ¿Es sólo un bulo, un rumor, una noticia interesada buscando otros fines?  ¿Proviene de las bases de Podemos y fue cercenado por las élites como dice la noticia?  También hay aspectos que nos hacen pensar que quizá no provenga de las bases, sino de algunos adláteres a la élite podemita, la cual que se decanta a ciegas por el general Julio Rodríguez, pero, entonces, ¿por qué fue despreciado el informe? Las fuentes que la comentan nos dejan con las dudas.

2.-  Es lógico que un partido que opta por la república quiera alejar a los monarcas de ser la cabeza de las fuerzas armadas.  Aunque, según estas noticias, de manera tibia, porque luego sí le reservan al jefe del Estado el cargo honorífico de capitán general.  Mucha gente suscribiría este punto, aunque pensamos que muchos argumentarían que debería ser el Jefe del Gobierno en quien recayese el mando operativo, no en el ministro de Defensa.

3.-  Muy preocupante nos parece el segundo párrafo en el que se niega que la reforma pueda ser negociada. ¿Es un bloque inamovible?¿negociada con quién?.  El argumento que dan es patético, es un argumento de autoridad, meramente militarista y de obediencia ciega:  no van a negociar nada de la reforma de las fuerzas armadas porque ésta la efectuará alguien de prestigio en las FAS. Nadie de fuera y sobre todo nadie que cuestiones a los ejércitos. Así de claro y de contundente.  También es poco democrático y elitista, creador de una casta, que tanto fue criticada en un reciente pasado.

4.-  Un aspecto que queda muy claro es una apuesta decidida por el intervencionismo militar fuera de nuestras fronteras.  Se llevará a cabo por fuerzas aerotransportadas y bajo «paraguas» ONU.  Si no cambia este punto, ¿qué es lo que cambia en el actual modelo de fuerzas armadas?  ¿Podemos opta por el intervencionismo a ultranza?  Pues menuda alternativa de gobierno.Más de lo mismo.

5.-  El ministro lo será de Asuntos de Defensa y de Pacificación.  Suena, en consonancia con el anterior punto como muy impositivo.  Se pacificará a aquellos que se nieguen a pacificarse por las buenas.¿es lo mismo pacificar que buscar la paz?

6.-  De él dependerán las Fuerzas de Defensa e Intervención (véase el punto 4).  ¿Asimilan pacificación con intervención?  ¿Es un desliz involuntario? ¿Es más bien deliberado?

7.-  Por circunscripciones (¿provincias?) las Fuerzas Armadas dependerán de un delegado del ministerio.  ¿Tras todo el debate que ha habido sobre las delegaciones del gobierno y su duplicidad de funciones, inoperancia y su poco ajuste a los tiempos que corren, ahora nos vienen con esta figura en lo militar?

8.-  En cuanto a la Renovación y Actualización de las Fuerzas de Defensa, habrá unidades que se suprimirán (Legión, Guardia Civil, Regulares, Caballería, Guardia Real, Infantería de Marina, comandancias de marina, buques de gran tonelaje), otras que se reducirán (acorazadas y de artillería)  y otras que se aumentarán (artillería, zapadores, aviones de transporte para la proyección internacional de nuestro ejército a escenarios fuera de nuestras fronteras).

En este asunto de la cantidad de militares que existe en España sí que es preocupante y condiciona enormemente cualquier política de Defensa.  Nos remitimos a nuestro estudio del Gasto Militar 2016 en el que analizamos con detenimiento y hacemos propuestas para reducir el ingente número de militares (ocupan el 78’22 % del presupuesto del Ministerio de Defensa) y de las personas que comen indirectamente de lo militar (2.561.444 personas), con una tasa inaceptable de 1’7 soldados por mando que hace que casi haya más jefes que indios.  Hablando de gastos, en Defensa se dedican 4.324’99 millones de € a pagar sueldos, y en la Guardia Civil habría que unir otros 2.378’09 millones de €.  El total es grandísimo, 6.702’98 millones de € en sueldos a los militares.

Por último, hay un par de puntos reseñables bajo la supresión de «otros»:

9.-  Estamos de acuerdo en unificar los sistemas de sanidad, asistencia y beneficio social militares y civiles.  Estaría bien acabar con los privilegios militares y con el sistema dual de sanidad y de servicios sociales. Los militres y sus dispositivos deben ser absorvidos por el sistema público universal y sus prestaciones deben ser idénticas a las de los civiles.

10.-  Hay frases oscuras, muy interpretables o imprecisas que son peligrosas en cualquier programa electoral.  La prueba es la frase final de la propuesta podemita:  «Establecer un compromiso individual y colectivo del personal militar con la acción del gobierno».  Ni nos atrevemos a interpretarla.

11.- ¿Qué hay del gasto militar, de su ocultamiento en otros ministerios y programas, qué hay de la toma de decisiones en la política de defensa, de la injusta y anacrónica justicia militar, de la deuda militar, …? de todo ello no habla nada la «revolucionaria» propuesta. ¿No existen?¿No interesan?.  Evidentemente faltan muchos temas por tratar, pero esta es una propuesta que aborda algunas aspectos que realmente son problemáticos y que merecerían un debate.

En definitiva, la propuesta puede ser mejorable, muy mejorable, pero no nos parece peregrina, a condición de que se permita el debate y la confrontación.  Y lo que sí que nos parece indefendible y una locura es seguir dejando las cosas como están.

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