La derechona quiere remilitarizar la cultura como colofón en su apuesta por el militarismo

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Por txindoki

Fuente: El periódico

Parece que la derecha capilar y profunda, que impregna todas las polvorientas capas de los pueblos de esta piel de toro, quiere consolidar su visión polvorienta y acerada de la cultura dando un nuevo giro de tuerca en su apuesta cruel y manipuladora por el militarismo.

El Ministro Morenés, ese enlace privilegiado entre los intereses brutales de los vendedores de armas y los políticos laxos y predispuestos a la reverencia a todo lo que suene a ejércitos, piensa (si se puede llamar a eso pensamiento) poner colofón a su gestión al frente del Ministerio de Defensa poniendo en marcha uno de los anhelos del ideario educativo autoritario: adoctrinar a los niños desde su tierna infancia para que amen a los ejércitos y asuman como algo natural su actividad.

Me parece bien que los niños entiendan desde el principio que la democracia, la justicia y la paz tienen un precio, que hay que defender y pagar este precio, y que ese precio pasa por aquellas vocaciones, que también tienen los niños, de dar su vida por la defensa de esos ideales”

y

tienen que saber la verdad, tienen que saber que la libertad tiene un precio, que la democracia tiene un precio y que hay que defenderlas, y a veces incluso con la propia vida, y esos que la defienden con la propia vida son aquellos que llevan uniforme y han jurado hacerlo

Menudo intento: espitirualizar como una verdad la gran mentira del militarismo para que sean las tragaderas sociales las que hagan de la reverencia a su lógica perversa uno de los principales motivos del orden social.

Pero, queridos niños, el precio de la democracia, de la justicia o de la paz no tiene que ver con la pérdida en vidas humanas o con la preparación de la guerra. No tiene que ver con el peligro de golpes de estado (y la historia de España está plagada de ejemplos de esto) ni con el recorte de las libertades. No se consigue libertad recortando la libertad, ni la justicia cometiendo injusticias, ni la democracia cercenando sus aspiraciones. Ni la paz haciendo la guerra. Al contrario: son antagónicas de ésta, porque la paz, la libertad, la democracia implican aumento de derechos y de seguridad humana, no seguridad militar y violencia.

De modo que debemos seguir alerta. Si pueden nos meterán sus ideas como si fueran las nuestras y nos exigirán defender sus intereses como si fueran nuestros derechos, aunque no lo son, y eso, por mucho que diga Morenés, por mucho que la derecha nos quiera imponer esa cultura, es algo que una y otra vez salta como rechazo, como resistencia, como antimilitarismo, como lucha social.

Su cultura no es la cultura.  Es la cultura de sus intereses y eso, por mucho que la mona se vista de seda…

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