El ejército y la industria militar negocian un nuevo contrato militar que no se firmará hasta el verano

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Por Alberto Romero

Fuente: El Economista 

Una buena costumbre que creíamos que se respetaba en todas las administraciones era la de no comprometer ni contratar nada nuevo cuando el gobierno está a la espera de su recambio por unas elecciones.

Se supone que esta especie de cortesía viene amparada por la idea de dejar que el nuevo (en realidad la novedad es más hipotética que cierta) pueda tener las manos libres para hacer y deshacer con sus criterios propios, sin verse obligado a seguir las políticas del viejo (vetustez que no es hipotética sino consabida) le imponga.

Que esto no ocurre en lo militar nos lo dice ahora el periódico digital El Economista, por el que sabemos que las empresas militares Indra y Thales negocian con el ejército un contrato por más de 6 millones de euros para desarrollar sistemas de gestión de combate (BMS en inglés), algo así como un sistema de control para saber dónde están los carros de combate, en medio de la batalla.

¿Es urgente saber esto?, ¿tan urgente como para no esperar a que tras las elecciones el que vaya a ser ministro de defensa decida si es necesario?  ¿Pero no habíamos quedado en que no estamos en guerra?  ¿Para qué necesitamos este desarrollo entonces?

Y es que la noticia no dice lo que debería ser la noticia.  A saber: que esta negociación se hace cuando el parlamento está disuelto (lo cual sería muy preocupante si viviéramos en un país donde el parlamento controlase la política militar en vez de complacerse irresponsablemente de ella) y el gobierno en funciones. Es decir, que se hace para atar de pies y manos al que venga detrás.

Y es que el PP, al menos en materia del militarismo más rampante, se está comportando como una trágala, donde pretenden que (como ha sido siempre en la política de esta restauración borbónica) todo lo que tiene que ver con la preponderancia del interés militarista de la élite esté atado y bien atado.

No es que nos hagamos ilusiones (de hecho más bien los actos que vamos conociendo nos desilusionan a menudo) acerca de la intención de los «emergentes» de revertir la insana situación de predominio del militarismo y de sus políticas, pero al menos podían disimular un poco por si ocurre (que como insistimos no ocurrirá) que pretenden algún atisbo de cambio de verdad y no de papel couché.

Y así lo decimos, tal como lo vemos:  en materia de defensa, la soberanía reside en los de siempre y la minoría de edad nos la han forjado con coraza de hierro que pretenden que no nos podamos arrancar nunca.

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2 comments

  1. belisario dice:

    Hombre, si la partida de gasto está en los presupuestos no hipoteca gran cosa. Y además el hecho de que se negocien las condiciones del contrato, sin su firma, no «ata de pies y manos» a un futuro gobierno que siempre puede anularlo. Otra cosa es que a ustedes les repatee cualquier actividad relacionada con la defensa. Pero no se inventen historias tristes.

    • utopia contagiosa dice:

      Pues revisadas las partidas de presuùestos en realidad esta no estaba aprobada. Tal vez pertenzca a ese gast militar de más que año tras año detecta la IGAE y que a mes de abril de 2016 (según el BOE en la página http://boe.es/boe/dias/2016/06/07/pdfs/BOE-A-2016-5542.pdf#BOEn) ya se elevan a un sobre-gasto de más de 427 millones de euros sobre lo presuùestado, sin contar con las partidas extraordinarias para pago de armas que no necesitamos para nada y que solo benefician a la industria militar que se aprobarán (como todos los años) cuando estemos de vacaciones y casi a escondidas mediante críditos extraordinarios.
      Hay que informarse un poquito para no inventarse réplicas más que tristes penosas.

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