Julio Rodríguez es el Solana de Podemos

Imagen de wri-irg

Fuente:  La Opinión de Málaga.

Tristemente estamos volviendo a recordar aquél «OTAN, NO» del PSOE que se quedó en el «OTAN, de entrada no» y que acabó con Javier Solana como secretario general de la OTAN ( OTAN, de entrada y por la puerta grande).

Ahora parece que quien hace entrismo en la izquierda «radical» (según ABC) o «socialdemócrata» (según otros medios) es el general Julio Rodríguez, ex JEMAD con el PSOE y reciente número 1 en la lista al Congreso por Almería por PODEMOS-IU-EQUO.

Parece que Pablo Iglesias le anhela como ministro de Defensa y él se ve como tal en breve.

Vamos a aprovechar la entrevista en «La Opinión» para analizar sus ideas y razonamientos.  Sabemos que al general lo que le vale, eso dice, son los razonamientos presentados en buena lid y campo abierto y nosotros queremos dar réplica en tales términos, sin caricaturizar (tal vez sí caracterizar) sus ideas ni mostrar intolerancia o impotencia, tal como él mismo pide

JR1

Vamos a ello:

¿Cómo se puede declarar alguien que ha ocupado el cargo de Jemad antimilitarista?
Primero, me considero pacifista. Lo soy, precisamente, porque soy militar y sé lo que es la guerra. El militar que quiere ir a la guerra es como el bombero que quiere que haya fuego, es decir un pirómano. Eso, la gente lo admite. ¿Por qué no lo hace con el concepto de antimilitarista? Antimilitarismo es lo contrario a militarismo. Y militarismo es dar preponderancia a las Fuerzas Armadas sobre el poder político. Es querer militarizar a la sociedad, al Estado y, si me apuras, también, a las mentes. Hay mucha gente civil que es militarista porque cree que puede utilizar a las Fuerzas Armadas para sus intereses. Yo soy antimilitarista porque estoy en contra de eso, es decir, del militarismo. Eso no significa que esté en contra de las Fuerzas Armadas. La Constitución deja clara que el ejército está sometido al poder civil. Por eso, soy antimilitarista. Además, creo que todos los militares lo son.

La declaración:   me considero pacifista. El razonamiento: Lo soy, precisamente, porque soy militar y sé lo que es la guerra

Rodríguez usa, como tantos políticos, frases contundentes y cortas.  Las siguen razonamientos contundentes, contradictorios y escuetos. Busca epatar.  Dejarnos sin palabras y sin capacidad de reacción para que sus palabras no sean juzgadas con fría lógica.

Está claro que cada uno puede decir lo que quiera y considerarse como buenamente le apetezca.  Otra cosa son las obras que realiza (y, sobre todo, las que ha realizado) y por las que se le juzgará.  A Rodríguez sus obras le preceden:  toda la vida en la milicia y el militar de más alto rango en España (salvo sus majestades, claro, que ellos sí que tienen algo de rango permanente).

¿Sabe lo que es la guerra?  Los civiles también.  Y, en los últimos tiempos, los civiles más y para su desgracia:  cada vez son más los muertos civiles en las guerras y menos los militares muertos.  Cada vez la guerra la sufrimos más los civiles y menos los militares.

Pero conocer la guerra es una cosa y ser pacifista o no es otra.

Ser pacifista no es sólo saber lo que es la guerra, sino luchar contra ella, y hacerlo con coherencia. ¿Sabe lo que es la guerra?  Claro.   La ha preparado día a día durante toda su vida.  Ha vivido gracias a ella.  Y quiere llegar a ser ministro de Defensa para cuidarla, mimarla, potenciarla.

Pero la guerra es pobreza, es violencia, es muerte.  La guerra es odio, violaciones, hospitales destruidos, vidas sin futuro.  Imposición.  También es negocio.  El negocio de los que venden armas, exportan conflictos, viven de lo militar durante toda su vida para luego declararse pacifistas con el máximo cinismo.  Es el negocio de los que, como él, han fomentado los PEAS (Programas Especiales de Armamento) con créditos a la industria militar a interés cero y con una deuda impagable que pesa sobre todos nosotros y que está haciendo insolvente al Ministerio de Defensa, provocando una burbuja militar, que explotará, también, como las financieras.

Segunda parte del razonamiento, la comparación:  El militar que quiere ir a la guerra es como el bombero que quiere que haya fuego, es decir un pirómano.

Y Rodríguez hace trampa.  Equipara al bombero con el pirómano, sin embargo, el último provoca el incendio, el otro va a apagarlo.  Y es el militar el que provoca la guerra, junto con los político militaristas, no el que acaba con ellas.  Ningún militar busca acabar con las guerras, apagarlas. Se quedarían sin oficio.  Cuando llegan ellos a un conflicto, éste se polariza, se acrecienta, se reactiva, se perpetúa. Cuando «acaba» la guerra no se disuelve el militarismo, sino que se prepara para la siguiente.

Seguimos con los razonamientos de Julio Rodríguez:

Antimilitarismo es lo contrario a militarismo. Y militarismo es dar preponderancia a las Fuerzas Armadas sobre el poder político. Es querer militarizar a la sociedad, al Estado y, si me apuras, también, a las mentes. Hay mucha gente civil que es militarista porque cree que puede utilizar a las Fuerzas Armadas para sus intereses. Yo soy antimilitarista porque estoy en contra de eso, es decir, del militarismo. Eso no significa que esté en contra de las Fuerzas Armadas. La Constitución deja clara que el ejército está sometido al poder civil. Por eso, soy antimilitarista. Además, creo que todos los militares lo son.

La declaración:  Antimilitarismo es lo contrario a militarismo.  El razonamiento:  Y militarismo es dar preponderancia a las Fuerzas Armadas sobre el poder político. Es querer militarizar a la sociedad, al Estado y, si me apuras, también, a las mentes.

Querido general:  ¿no le parecen suficiente preponderancia de lo militar en la sociedad española los siguientes datos del informe sobre Gasto Militar 2016?:

No se incluyen los siguientes gastos militares de diversos ministerios:

  • Presidencia: 240’97 millones de € destinados al CNI.
  • Interior: 658’30 millones de la Guardia Civil, suministros de carácter militar de la policía, etc.
  • Exteriores: 201’17 millones de € de aportación a la OTAN, OSCE, UEO, transportes del Ministerio de Defensa cargados a Exteriores, operaciones de mantenimiento de la Paz de la ONU, etc.
  • Fomento: 0’64 millones de € en convenios con Aviación Civil y Coordinación Civil-Militar de Seguridad Aérea.
  • Industria: 500’42 millones por apoyo a la innovación tecnológica del sector de la Defensa, satélites de uso militar, etc.
  • Empleo: 0’50 millones de € para el buque medicalizado Esperanza del Mar en apoyo a las actuaciones militares en Mali.
  • Agricultura y Medio Ambiente: 40’42 millones de € para barcos de apoyo militar al Índico (operación Atalanta), convenio para uso de la AEMET para fines militares, etc.
  • Hacienda: 39’49 millones de € para gastos plurianuales del Ministerio de Defensa e Interior, etc.
  • Sanidad: 0’3 millones de € para productos uso y consumo uniformidad femenina.
  • Economía: 102’56 millones de € para la Red de Seguridad Biomédica, transferencias del CSIC al INTA, etc.
  • Educación: 0’02 millones de € para subvenciones a organismos militaristas.

No se incluyen los datos de otras partidas presupuestarias como:

  • 13’95 millones de € para los Centros Universitarios de la Defensa,
  • 477’51 millones de € para las clases pasivas militares (pensiones prestaciones a funcionarios y familiares, pensiones de guerra)
  • 735’45 millones de € para los Organismos Autónomos Militares (INVIED, ISFAS, INTA).
  • 1’05 millones de la Casa de Rey.
  • 0’55 millones de € de las Cortes Generales para viajes relacionados con política de Defensa y para la Contribución a la Asamblea Parlamentaria de la OTAN.
  • Tampoco se cuentan los 16.127’63 millones de € producidos por la Deuda Militar.

Pero el engaño es continuado y no es exclusivo del PP.  Desde 2002 a 2015 el Ministerio de Defensa ha sobregastado 19.981’15 millones de € más de los que tenía presupuestados, una media del 20’66 %.  En el periodo de Rajoy este sobregasto se ha llevado al extremo:  en 2012, + 44’75 %; en 2013, 32’51 %;  en 2014, 33’95 %;  y en 2015, 40’47 %.  Otro escándalo.

Con todos estos datos el gasto militar español con criterio OTAN acaba suponiendo un 7’14 % del gasto del presupuesto de todos los Ministerios y un 2’71 % del PIB (muy por encima del 0’8 % del que se queja continuamente el PP por escaso).

Además, los pacifistas somos distintos ideológicamente a los «militares antimilitaristas» que usted dice que son todos.  Y lo somos porque a nosotros, los pacifistas y antimilitaristas nos parece que España está militarizada en gran medida.  En siguiente listado hay 45 ejemplos:

  • desde la fiesta nacional, al el jefe del Estado,
  • desde la I+D+i  hasta la mala calidad reiterada de nuestra industria militar,
  • desde la presencia española en el Antártico hasta la Agencia Española de Meteorología,
  • desde la Unidad Militar de Emergencias al Seprona y a la Guardia Civil.
  • De la militarización participan 12 de los 13 ministerios (en mayor o menor medida).
  • Se militariza la Semana Santa, existe una catedral militar.
  • Hay Organismos Autónomos militares ampliamente dotados,
  • existe la Sanidad Militar, la Farmacia Militar, la Justicia Militar, la cooperación internacional militarizada.
  • Somos la séptima potencia mundial en venta de armas, las bases militares y los campos de tiro están extendidos por toda la geografía nacional y llegan a ocupar y usar parques nacionales.
  • Defensa es el segundo terrateniente de España, existen multitud de viviendas militares en abandono de las que se lucra Defensa con su venta promoviendo la especulación inmobiliaria,
  • existe un servicio de Cría Caballar militar, los militares se ocupan de la protección y reintroducción de algunas especies en peligro de extinción.
  • Muchas comarcas españolas son dependientes del monocultivo militar:  Ferrol, Cartagena y Cádiz de la industria militar;  Tremp en Lérida y otras zonas de los acuartelamientos militares.
  • Somos el segundo país más intervencionista de Europa con unas 80 intervenciones a nuestras espaldas,
  • muchas embajadas cuentan con agregadurías militares, concedemos créditos a interés cero a la industria militar,
  • los militares tienen centros educativos propios, además tienen multitud de convenios de enseñanza con muchas universidades públicas y privadas.
  • Además, nuestra doctrina militar aplica el concepto de fronteras avanzadas y, por ello, nos sentimos legitimados a intervenir en Malí o el Índico.
  • Los militares se sienten legitimados para invadir pueblos en sus ejercicios militares sin previo aviso a los civiles.
  • El Tribunal de Justicia de Andalucía fallaba que no tienen por qué avisar los militares a la Junta de Andalucía cuando vayan a hacer maniobras en los parques naturales.
  • Militarización de los aviones de la Agencia Tributaria para el control de drogas.
  • Últimamente la televisión realiza series sobre la vida militar, programas de cocina hacen pruebas en instalaciones militares, y la Vuelta ciclista tiene metas en instalaciones militares, España participa en los Juegos Olímpicos Militares.
  • Los militares pueden condicionar el uso y la propiedad del territorio declarándolos zonas de interés para la defensa nacional.
  • Para colmo, con nuestros impuestos también pagamos parte de las vacaciones de los militares españoles y peregrinaciones anuales a Lourdes.
  • Por no hablar de la militarización de los callejeros de cualquier ciudad y/o pueblo, la militarización de las ferias educativas y juveniles.
  • Y no nos olvidamos de privilegios para los militares que quieren optar a ser funcionarios civiles, ni de los campos de golf y centros recreativos y deportivos militares.
  • Por último y no menos penosos son la militarización de las fronteras y, también de la inspección y control de la actividad pesquera.

Seguro que Julio Rodríguez, que sabemos nos sigue en twitter y ha demostrado interés por el antimilitarismo, tiene algo que decir a todo esto.  Seguro que querrá debatir con nosotros, también con nosotros, en buena lid y campo abierto.

Nosotros lo estamos deseando, hablar con el general y con todos los militares porque consideramos que la defensa no debe ser patrimonio exclusivo de los que van armados y sí más bien algo que hay que construir desde la paz, desde la noviolencia, sin ejércitos.

Para que conozca mejor lo que es el antimilitarismo nos permitimos aconsejarle el libro Política Noviolenta y lucha social del que somos autores.  Verá que no cariturizamos las ideas de los militares, las estudiamos, y les damos alternativas desde la racionalidad, en buena lid y campo abierto.

Por último, pensamos que muchos antimitaristas nos hemos sentidos caricaturizados (justo como denuncias tú en tu twit) cuando pretendes que el antimilitarismo se llene de militares que rebajan la propuesta militarista a la paz armada y obvias las propuestas del antimilitarismo de superar la cultura de la guerra y la estrategia de la dominación y la violencia.  Tus palabras y razonamientos, que sin duda pretendes neutrales y sin mal propósito, sí que son considerados como menosprecio por los que somos antimlitaristas.  Justo otro ejemplo más de la violencia cultural que practicáis los militaristas adueñándoos de todas las facetas de la sociedad.

Share

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto:
Visit Us On TwitterVisit Us On FacebookCheck Our Feed