¿Es Turquía un polvorín a punto de estallar?

Imagen de Fidel Ramos

Fuente:  Andreas Speck y Hülya Üçpınar (ésta última desde Estambul).

Completísima y documentadísima la información que nos brida el antimilitarista Andreas Speck sobre la situación política en Turquía.

Nos habla de que la situación en Turquía es gravísima:

  • se han recrudecido los enfrentamientos entre el gobierno turco y los kurdos
  • están ocurriendo encarcelamientos arbitrarios
  • también ejecuciones extrajudiciales
  • continuos ataques terroristas en múltiples ciudades
  • 58 toques de queda en al menos 19 distritos de 7 ciudades del sureste de Turquía y más en otras localidades.  Parece que esta utilización de los toques de queda nunca había sido utilizada en Turquía como forma de lucha antiterrorista
  • 1.377.000 residentes se han visto afectados por los toques de queda, según la Fundación de Derechos Humanos de Turquía
  • Al menos 224 civiles (entre quienes se cuentan 42 niños y niñas, 31 mujeres y 30 personas mayores de 60 años).
  • 100.000 personas han sufrido desplazamientos internos.  Por ejemplo,  La población del distrito “Sur” de Diyarbakir ha disminuido de 25.000 a 5-6.000.
  • Como consecuencia de la utilización de armamento pesado, muchos edificios y monumentos con valor patrimonial histórico y cultural han sido destruidos y dañados
  • El impacto en la economía de múltiples localidades es brutal porque los lugares de trabajo no se han podido abrir, las empresas han quebrado y la vida social ha colapsado
  • Los toques de queda y las operaciones «antiterroristas» en las regiones kurdas han supuesto la ruptura del sistema educativo, impidiendo de facto a gran parte de la población su derecho a la educación. El profesorado ha sido enviado fuera de la región y las clases han sido suspendidas indefinidamente.
  • Clínicas, hospitales y otros centros de salud locales se han convertido en bases militares y de policía.  Los servicios de salud han sido suspendidos. Hay graves violaciones relacionadas con el acceso a la asistencia sanitaria, incluida la prohibición de acceso a los hospitales a las personas enfermas, niños, niñas, mujeres y ancianos. Los ingresos de pacientes a las clínicas y los servicios de emergencia han caído un 90 por ciento.
  • En el actual clima de guerra, la opresión y la censura son muy frecuentes y el acceso a la información correcta y verificable es difícil. El derecho a la libertad de expresión ha sido cada vez más restringido en Turquía, siendo las y los periodistas y periódicos u otros medios, los principales objetivos.
  • La sociedad civil y en especial aquellas personas que se oponen a la renovación de la guerra en las regiones kurdas y exigen la paz a través de un regreso a las negociaciones, han sido el blanco de la represión del estado -cada vez más arbitrario- y de intimidación por parte de Erdoğan y funcionariado del gobierno.
  • Un caso bien conocido es la represión contra más de 14.000 personas académicas, que firmaron una declaración, 1.128 de ellas de universidades turcas, que aboga por el levantamiento de los toques de queda y por un acuerdo de paz permanente. Después de la publicación de la declaración, que también fue firmada por académicas internacionales como Noam Chomsky, David Harvey, Immanuel Wallerstein, Judith Butler y Etienne Balibar, el presidente Erdoğan inmediatamente convirtió a quienes firmaron en un blanco y la mayoría de los medios turcos lanzaron una campaña de difamación contra ellas.

Leyendo estos datos se nos ocurre concluir que la Turquía actual es un polvorín que ya ha empezado a arder.  Y no lo conocemos.  Luego, cuando estalle, nos sorprenderemos.  Y, quizá, sea demasiado tarde para evitar lo peor.  Es necesario reaccionar ahora, y por ello nos invitan a sumarnos firmando la siguiente protesta:

Estimada Alta representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Federica Mogherini, para afrontar la violencia y las violaciones de los derechos humanos en Turquía, particularmente en las regiones del este de Turquía impactado por la guerra entre el gobierno turco y el PKK, los gobiernos europeos no deberían mirar hacia otro lado por más tiempo. Exigimos de usted que:

  • Inste a las partes del conflicto, especialmente al gobierno turco y el PKK, a un alto el fuego inmediato y la reanudación de las negociaciones de paz;
  • Inste al gobierno turco a actuar de acuerdo con todos los tratados internacionales sobre Derechos Humanos firmados por Turquía, y sobre todo a abstenerse de implicar a la población civil en el conflicto;
  • Pare el comercio de armas en la región;
  • Use todos los medios posibles, la OSCE y el Consejo de Europa, para promover la protección de los Derechos Humanos de toda la ciudadanía de Turquía y de las personas refugiadas que están actualmente en Turquía, y la reanudación del proceso de paz.
  • Involucre a la OSCE para que envía una misión de observación a Turquía.
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