El horror de la guerra en Yemen

Imagen de Rod Waddington

Fuente:  El Diario y Público.

Las guerras actuales son un continuo goteo de muertos, heridos y refugiados.  Los medios de comunicación de masas de Occidente dan una cobertura parcial, más enfocada a las consecuencias que tienen sobre nuestra sociedad y economía que a las realidades de las guerras.

Hasta en las guerras hay categorías.  La de Yemen es una de esas guerras típica, olvidada, minusvalorada, sin mucha importancia ni repercusión.

¿Cuáles son las causas profundas de la guerra en Yemen?

  • El fracaso de la primavera revolucionaria yemení de 2012, que podría haber supuesto un estado democrático rodeado de estados totalitarios, que la hacía imposible
  • La ofensiva de los huzíes, un grupo zahidí, una rama del chiismo.  Esto hacía suponer que tendrían conexiones con Irán, lo cual Arabia Saudí no está dispuesta a aceptarlo.  Es decir, volvemos al enfrentamiento suní-chií, la eterna guerra de religión y política.
  • La subida al trono del rey saudí Salmán, que nombró ministro de Defensa a su hijo, príncipe Mohammed, que respalda la nueva política exterior saudí de intervencionismo en los conflictos de la región.
  • Yemen apenas tiene petróleo pero tiene una posición geográfica que le hace muy importante a la hora de reordenar el tráfico de petróleo hacia el primer mundo:  hace años que Arabia Saudí diseña un nuevo oleoducto que llevaría petróleo desde sus cuencas del Este del país, atravesando la región yemení de Hadramaut, a Adén, esquivando, así, el paso por el estrecho de Ormuz, tutelado por Irán.  La ayuda de Arabia al actual presidente yemení hace prever que se abrirán las posibilidades de construirlo.

Si culmina su campaña en Yemen, Arabia Saudí controlará el tráfico de la principal ruta de acceso del petróleo a Europa: en el sur, habrá sido precisa una intervención militar; en el norte, habrá bastado la intervención financiera, que sostiene al régimen del general Sisi. De momento no se sabe cuánto le costará a Europa este golpe de fuerza saudí. Los yemeníes ya están pagando el precio.

Las consecuencias de la guerra de Yemen tras un año de luchas:

  • 6.400 muertos.
  • 30.000 heridos.
  • 14 millones de yemeníes viven por debajo del umbral de la pobreza.
  • 3 millones de menores sufren malnutrición.
  • 20 millones de personas, el 80 % de la población no tienen acceso al agua potable.
  • También 20 millones de personas necesitan ayuda urgente.  Y 14 millones de personas necesitan ayuda alimentaria y sanitaria.
  • Un 10 % de la población se ha visto desplazada por la guerra.
  • El 25 % de las infraestructuras sanitarias ha tenido que cerrar sus puertas.
  • Las agencias humanitarias están recortando las raciones y sólo pueden atender al 75 % de los necesitados.

En febrero la ONU hizo un llamamiento internacional para recaudar 1.600 millones de € para ayuda humanitaria.  Hasta ahora sólo se ha recaudado el 12 %.

Entre tanto, la guerra continúa y se sigue alimentando el sectarismo en Yemen, con lo cual se complica mucho la posibilidad de algún acuerdo negociado de paz.  Esta estrategia de convertir cualquier guerra en una guerra sectaria, haciendo que la población se fragmente en múltiples bandos rivales donde todos acaban siendo enemigos de todos por la propia dinámica violenta de la guerra, está dando los frutos apetecidos en Yemen, Libia, Siria:  la guerra se está cronificando, para alegría de los exportadores españoles de armas.

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