Siria e Irak son el polígono de tiro con fuego real de USA, la Coalición Internacional y Rusia

Imagen de Dmitry Terekhov

Fuente:  RT

La noticia tiene un titular con pegada:  Un informe secreto de la OTAN sobre la superioridad de Rusia se filtra a los medios.

Poco nos importa quién sea superior porque al final, con exagerada frecuencia, siempre acaban pagando los «inferiores» ajenos a la violencia de los países ajenos en los que se juegan las guerras.  Poco nos importa si los Su-35 rusos son superiores en destrucción a los aviones de la coalición internacional o a los de EE.UU.  Sin embargo, seguimos leyendo la noticia y nos hace pensar:

Según el documento, en la provincia siria de Latakia se encuentran 40 aviones de combate rusos, que realizan hasta 75 salidas al día, propinando cada vez «golpes precisos y eficaces» contra las posiciones de la organización terrorista Estado Islámico. La OTAN, a su vez, utiliza 180 aviones de combate, y destruye solo 20 objetivos por día.

Es decir, entre Rusia y EE.UU. hay 220 aviones interviniendo fuera de sus fronteras, sin que ocurra ninguna protesta a nivel internacional.  Además, las salidas diarias son 95 al día.  Por lo tanto no es, ni mucho menos, una guerra de baja intensidad.  En un mes habría un promedio de 2.850.  Una barbaridad. ¿qué pasaría si nuestro cielo lo sobrevolaran con esta frecuencia?

Rusia y EE.UU. consiguen tener muy bien entrenados a sus pilotos y a toda su fuerza aérea, fundamental para repeler ataques a su nación y para intervenir allende los mares.  Fundamental para tener engrasada la parte más intervencionista de su maquinaria de guerra.

Si nos atenemos a las cifras globales del informe, el ranking de ataque es el siguiente:

  • Coalición Internacional:  8.125 ataques.  De ellos 5.321 en Irak y 2.804 en Siria.
  • EE.UU.:  6.353 ataques totales.  De ellos 3.695 en Irak y 2.658 en Siria.
  • Rusia:  4.111 ataque totales, todos en Siria.

Por lo tanto, Irak ha sido atacado en 9.016 ocasiones y Siria lo ha sido en 9.573 ocasiones.

Mucho ataque protagonizado por dos países que deberían estar defendiendo su patria dentro de sus fronteras, no a miles de kilómetros de ellas.

Parece que Irak y Siria se han convertido en el polígono de tiro habitual, y con fuego real, de las tropas de las grandes potencias militares y que los civiles irakíes y sirios son sólo bajas colaterales.

¿Es esto un crimen de guerra?

Suponemos, más bien afirmamos, que serán las clases medias quienes paguen, en Rusia y EE.UU. estas políticas militaristas y violentas, y que serán las clases bajas quienes, también, las sufran por la escasa inversión en políticas sociales en sus respectivos países, cautivados por el gasto militar.

5 años de guerra sin haber resuelto el conflicto, parece argumento suficiente para convencer de que así no se va a resolver.  Pero este despilfarro militar no parece tener fin porque los militares siguen cometiendo crímenes impunemente, los que con él ganan dinero se siguen forrando y la sociedad se muestra ajena al antimilitarismo.

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