Desbordar las políticas de acogida a refugiados con la acción hospitalaria y desafiante desde la ciudadanía.

Conferencia%3A+%C2%ABConflicto+sirio+y+refugiados.+Perspectivas+y+Derechos+Humanos%C2%BB

Por Antonio J. García

Fuente: RTVE

Cientos de manifestaciones han tenido lugar en Europa este fin de semana para exigir ayuda eficaz a los refugiados de las guerras. De las guerras que provoca la política de violencia estructural de la que somos un gran factor desencadenante.

Mientras esto ocurre, los gobiernos europeos miran para otro lado.

Mientras  con una mano muestran su humanismo y discursean sobre los derechos humanos y nos venden el humo de su solidaridad, con la otra demuestran su política, militarizando las fronteras para blindarlas a la entrada de nuevos refugiados, vendiendo armas a los países en conflicto y pagando a Turquía para que haga de tapón sucio por nosotros.

Bastaría escuchar a Gervasio Sánchez llamando a las cosas por su nombre para tener claridad del asunto.

Aquí en España, sin ir más lejos, los políticos debaten el gran problema de la democracia: ¿suprimimos las diputaciones provinciales o las mantenemos?, ¿me aferro yo al sillón, lo comparto, se lo doy al de al lado?

Así de miserable es la política y así de miserables son los que se embadurnan en el estiércol de la liza por el puro poder.

MIentras tanto, unas monjas de Antequera ofrecen acoger, ellas solas, el triple de plazas de refugiados de las que el Gobierno del estertor nauseabundo del rajoinato tiene acogidos hasta el memento. Ellas solitas.

Estas sí han entendido la película. Le han visto las intenciones al Gobierno y a la parafernalia de instituciones europeos y han decidido actuar al margen, por su cuenta y riesgo. Como tengan que esperar al protocolo, esperarán sentadas.

Dan ejemplo. Muestran el camino.

No podemos esperar a que los políticos actúen. Hay que tomar el problema en las propias manos y desbordar las malas políticas con hospitalidad efectiva y acogida ya.

Desbordarlos o resignarnos a una colaboración pasiva y nefasta con el vandalismo de la casta extractiva que nos ha caído en suerte (de la mala).

 

Share

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto:
Visit Us On TwitterVisit Us On FacebookCheck Our Feed