Los submarinos S80 de nunca acabar

Exponaval+2012

Por José González Spaudo

Fuente: La Verdad

La industria militar no se caracteriza por su eficacia. Más bien, como ya hemos señalado, es una chapuza peligrosa. Pero el caso de Navantia llega al clímax del despropósito y la incompetencia. Y lo peor es que empieza a parecer que se ríen a la cara de todos nosotros mientras consumen ingentes fondos públicos en hacer de las suyas. Como siempre.

¿Se acuerdan de los famosos submarinos S-80 que diseñó Navantia para la Armada española y con el propósito de que fuerzan la joya de la corona de la venta de armas de esta empresa?  ¿Se acuerdan de los sobrecostes que supuso su diseño?  ¿Se acuerdan que tan mal diseñados estaban que «por sobrepeso» tuvieron que rediseñarlos para que al menos flotaran?  ¿Se acuerdan que ese error elevó el precio estimado final de los puñeteros submarinos?  ¿Se acuerdan además que, mientras tanto, el Estado tuvo que gastar un dineral en mantener a flote por un tiempo los submarinos viejos?

¿Les parece que todo acaba aquí?

Pues no. Tampoco ahora están preparados los submarinos S80, de modo que la Armada ha decidido prorrogar la vida de los viejos submarinos durante otros cinco años.

Nos daría igual todo esto si no fuera porque, amén de todos los despropósitos del negocio ruinoso de los submarinos, prorrogar la vida de los viejos submarinos no nos fuera a costar un dineral.

Si tenemos en cuenta que los actuales submarinos en uso son tres (Tramontana, Mistral y Galerna) y que la cuarta revisión (la anterior) de uno de ellos ha costado ya 42,9 millones, hacer la nueva Carena a los tres submarinos por cinco años más supondrá no menos de 128 millones de euros extra.

De este modo, a los 2.135 millones de euros que llevábamos gastados ya en diseñar y fabricar los nuevos S80, hay que sumar los 400 millones más gastados en dejar en funcionamiento los viejos hasta que se arreglaran los problemas de sobrepeso de los S80 (según denunciábamos en 2013), más los a menos 128 millones más que va a costar el nuevo aplazamiento, lo que nos pone en una broma de 2.763 millones de euros, al menos, por unos submarinos que no se necesitan para nada.

Y eso sin contar con nuevos sobresaltos.

Y a todo esto,  ¿ha asumido alguien algún tipo de responsabilidad?  No, que sepamos. ¿Las ha exigido formalmente alguien? No, que sepamos  ¿Está en el programa o en la agenda de cualquiera de los partidos políticos hacerlo?  No, que sepamos.

Efectivamente, sobre los despropósitos de la industria militar nadie sabe nada.

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4 comments

  1. OBIS dice:

    Año 2014
    ————
    UPYD pide al Gobierno que exija responsabilidades a Navantia por sus «errores» con el submarino S-80 ….
    http://www.europapress.es/economia/noticia-upyd-pide-gobierno-exija-responsabilidades-navantia-errores-submarino-s80-20140728143628.html

  2. OBIS dice:

    EL S-80 , 81 , 82 , 83 , ya estaban medio construidos asi que llegados a este punto y con el dinero-medios-tecnologia invertidos no se van a desguazar y tirar ….

    Lo que se ha hecho a continuacion es coger el S-81 ya medio construido y añadirle más eslora y pasa a llamarse S-81 PLUS ….

    Y para la modificacion se cogio el S-81 y no el S-80 ya que el 80 estaba más avanzado en la construcion y se tiene que desmontar en parte , lo que traeria más perdida de tiempo
    http://abcblogs.abc.es/tierra-mar-aire/public/post/navantia-submarino-s8-19338.asp/

  3. OBIS dice:

    El avion de sexta generacion de Lockheed Martin llamado F-35 , tambien tiene o ha tenido mil y un problemas.

    Los submarinos nucleares britanicos llamados HMS Astute ,
    y los destructores britanicos llamados HMS Dauntless ,
    tambien tienen o han tenido graves fallos

    … etc …

    SaLuD

  4. […] Como hemos explicado en otros momentos, resulta que el precio inicial del encargo (que engrosa las cifras escandalosas de la deuda por programas especiales de armamentos), se incrementó en el proceso de “prefabricación” (por cierto que financiada mediante “adelantos” generosos del Ministerio de Industria con cargo a créditos del Estado a interés cero), pero luego ha ido sufriendo otros tantos empujones económicos para pagar los defectos encontrados en el diseño (el viejo cuento del sobrepeso del submarino que ha implicado nuevos desembolsos tanto para el nuevo diseño, como para la posterior actualización o sustitución de sus motores y sistemas diseñados para un submarino más pequeño y para la adaptación del puerto de Cartagena para albergar un submarino más grande del previsto en su fase constructiva), hasta el punto de que ahora ya casi estamos al final del túnel y, al menos en teoría, se podrán empezar a entregar los submarinos a la Armada. […]

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