Otro ejemplo de reconversión militar: armas para instrumentos musicales

Imagen de concienciaeco.com

Fuente:  concienciaeco.com

La iniciativa procede de Méjico, de un lugar tan violento como Ciudad Juárez (donde los carteles de la droga han provocado en 6 años 10.500 asesinatos).  En ella, el artista Pedro Reyes ha utilizado 6.700 armas de fuego para convertirlas en instrumentos musicales y lo expone por todo el mundo en su proyecto Disarm (Desarmar).

Él lo expresa de la siguiente manera:  es la redención de ese metal que te podría haber matado a ti o a mí, entonces, mejor que sean instrumentos.

Antes, en 2007 había hecho otro proyecto:  Palas por pistolas donde recicló 1.500 armas para fabricar 1.500 palas para plantar árboles.

En la opción típica de “armas o mantequilla” elige Pedro Reyes de manera muy coherente:  no es sólo para mostrar que existe un problema de violencia asociado con la venta de armas, sino también con la silenciosa y millonaria industria armamentística.

Normalmente sólo oímos de la armas cuando se usan y ese es el lado visible de la violencia, pero el lado invisible es donde las armas se producen. Creo que tenemos que desarrollar una cultura de rechazo a la industria de las armas.

La iniciativa puede parecer poca cosa o una iniciativa anecdótica, de poco calado. Sin embargo reciclar armas para usos pacíficos, en este caso, en instrumentos musicales, es un proyecto muy creativo en lo técnico, en lo musical y, también en lo pedagógico. Y un camino ejemplar en lo político.

Nos enseña que hay muchos caminos para abandonar la guerra y para hacer la paz.

Genial.

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