¿Qué piensan los mandos militares?

Fuente:  El Confidencial Digital.

En un marco incomparable:  el Centro Superior de Estudios de la Defensa (CESEDEN) y presentando el trabajo del IEEE titulado:  «Cultura de Seguridad y Defensa:  fundamentos y perspectivas de mejora», se reunieron altos mandos militares, expertos, políticos y profesores universitarios para analizar las cuestiones de seguridad en España.

Siempre que se habla de cultura de defensa nos sentimos encadenados con la indeleble cadena de la trampa, porque sólo se puede hablar de lo que los militares y militaristas quieren, cuando ellos quieren y como ellos quieren. Por supuesto con exclusión de las ideas y personas que ellos quieren. Todo un plato a la medida.

Reproducimos a continuación algunas de las opiniones militaristas que se barajaron  (con las oportunas anotaciones nuestras, que no fuimos invitados para la glosa y que parece que no nos interesamos en la cultura de Defensa):

  • Es incomprensible (opinión vertida por un general tal vez poco informado) que Interior tenga bastante más presupuesto que Defensa, cuando hace cinco años casi estaban a la par.

A este general habría que recordarle ( o desenmascararle, pues a lo mejor no está desinformado) que el presupuesto del Ministerio de Defensa acaba multiplicado por 4 por la habilidad contable de nuestros políticos del PP y del PSOE que, legislatura tras legislatura, se dedican a esconder gasto militar en 12 de los 13 ministerios existentes, a ocultarlo en otros rubros presupuestarios (Casa del Rey, Cortes Generales, Organismos Autónomos militares, Clases Pasivas militares, …), y aspectos que, a pesar de que la OTAN los considera gasto militar, nuestros políticos y generales ocultan, así como también ocultan la ingente deuda militar generada por las políticas de compra de armas.

Además, habrá que recordarle que casi la mitad del presupuestos del Ministerio del Interior va a Guardia Civil, que como todo el mundo sabe es un cuerpo militar y por tanto debería engrosar el presupuesto oficial destinado a gasto militar.

  • Para conseguir que el pueblo español sienta más de cerca la cultura de defensa, los militares deben volver a llevar con normalidad el uniforme por las calles.

Y es que parece que aún quedan muchos nostálgicos del anterior régimen en el que todo lo que llevaba uniforme campaba por las calles (y creían que las calles eran suyas) y los que ínbamos sin uniforme éramos susceptibles de ser considerados enemigos internos, quintacolumnas judeomasónicas o simples pringaos de medio pelo.

Además, habrá que recordar que, dado que se han apropiado de las palabras y de sus significados, una cosa es la cultura de defensa (propia de los militares y de los violentos) y otra es la cultura de paz (opuesta a la anterior y que, posiblemente, tenga más acogida en la ciudadanía.

  • Que en los trabajos «civiles» haya hombres y mujeres reservistas que pasen unas semanas al año actualizando su preparación.

Fenómeno.  Ahora que la cuestión del trabajo está tan bien para los de abajo, lo que más animaría sería ver que sus posibles plazas las ocupan reservistas militares. Y de paso que les intenten de nuevo disciplinar y meter en cintura.

  • Que las televisiones emitan series y películas con temática militar.

Alucinante.  No sabemos qué televisión verán.  ¡Si en todas las cadenas la temática bélica y violenta es el pan nuestro de cada día!

  • Quien tiene que promover la cultura defensa entre los españoles no es el ministro de Defensa o el de Educación, sino el presidente del Gobierno, debido a que es un tema de Estado.

Otra vez con la cuestión de que la Defensa es una política de Estado.  Desvelemos, nuevamente, que para ellos política de Estado es sinónimo de conservadurismo, inmovilidad, privilegios adquiridos, pactos entre las élites extractivas, política vedada al debate y cambio de ideas, etc.

Quizá la gente no está por esta categorización y aspire más bien a que la política de Defensa sea un tema ciudadano, de todos y todas, en el que se nos consulte, en el que podamos decidir libremnente. ¿preferiríamos defender lo que ellos quieren defender?

  • Es necesario que los dirigentes políticos españoles adquieran una mayor cultura de seguridad y hablen con normalidad de los temas de defensa.

Pero, hombre.  Si no les dejáis.  Si las informaciones y los debates en la Comisión de Defensa del Congreso se hacen dando informaciones el día de antes o en el mismo momento; si no se aceptan opiniones divergentes; si la Directiva de Defensa Nacional, máximo documento que rige la política de Defensa en cada legislatura, se presenta en las Cortes una vez ya aprobado, simplemente para que lo conozcan los parlamentarios; si los dirigentes son todos sin excepción coptados del partido militarista tácito español, transversal a las formaciones políticas; si en el caso de que alguien cuestione algo le atizáis el rollo de que es un antisistema o un perroflauta …

  • Es imprescindible ofrecer más contenidos sobre la seguridad de España en los colegios en los niveles de primaria y secundaria, un terreno en el que se ha avanzado poco. Ya hay un acuerdo técnico entre Defensa y Educación al respecto, pendiente de firma. La presencia de estos asuntos en las universidades sí que ha subido.

Eso sí, hay que aleccionar en colegios e institutos.  Dado que perdieron la oportunidad de adoctrinar en el Servicio Militar Obligatorio, es menester amaestrar en el militarismo y la violencia en edades más tempranas para evitar juicios críticos y objeciones varias.  Quizá estaría bien con el bautismo en la única religión obligar a inscribirse en la reserva militar a los recién nacidos para que luego recibiesen su confirmación en la fe militar en la juventud.

  • Hay que utilizar el patrimonio histórico –los museos- para conseguir acercar a los ciudadanos a la cultura de defensa. Para ello se necesitan más medios y utilizar un lenguaje moderno, que llegue.

Si, como decía Paco Ibáñez, «cuando la fiesta nacional, yo me quedo en la cama igual, que la música militar nunca me supo levantar», imagínense con los museos militares.

Y no es cuestión de lenguaje, ni de que éste llegue.  Quizá ya llegó y no gustó.

  • La sociedad española sigue ajena a la importancia que tienen los temas de seguridad en sus vidas.

Estamos totalmente en desacuerdo.  La sociedad española ha demostrado, especialmente en los últimos años, que tiene mucho interés y se moviliza mucho por su seguridad alimentaria, energética, económica, en materia de salud, ambiental, política, etc.  ¿Recuerdad el 15-M y todas las actuaciones sociales que han tenido que ver con todos estos enfoques de seguridad?  Seguro que sí.

Lo que parece que la sociedad española no acaba de aceptar es su cultura de defensa militarizada, violenta, elitista, no participativa, delegadora.

  • La percepción del riesgo y las amenazas en España es muy baja, en muchos casos inexistente.

Salvo los riesgos que citábamos en el punto anterior que se perciben con mucha nitidez, pero que nuestros políticos y militares se esfuerzan en negar y en abordar porque prefieren los cañones a la mantequilla.

  • Anécdota contada por un general: Obama le dijo a Rajoy que primero es la defensa y luego la economía.

Claro.  Esto es así si lo que queremos es mantener un imperio.  Si pretendemos una política basada en el paradigma de cooperación-noviolencia, lo primero es la solidaridad, luego la economía y la defensa militar ha de tender a cero.

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