Los halcones militares hacen lobby para mantener el negocio de la guerra y el militarismo en la próxima legislatura

Valladolid+pensamiento+rojo

Por Jaume Escofet

Fuente: Real Instituto Elcano

El Real Instituto Elcano, uno de los más influyentes centros de expansión de las ideas militaristas españolas, acaba de publicar un material llamado «Orientaciones sobre la política de Defensa en la próxima Legislatura (Transition paper)» elaborado por su principal «investigador», el ex-mlitar Felix Arteaga ahora en la reserva, que tiene como finalidad influir en los políticos de viejo y nuevo cuño y «ayudarles» a establecer la agenda de prioridades de la política de defensa de la nueva legislatura.

Comencemos por indicar que el trabajo reconoce que la política de defensa hasta ahora es de una tremenda continuidad y es «la de siempre».  Nosotros siempre lo hemos denunciado: hay un pacto por arriba y hurtado a la ciudadanía que hace que la política de defensa, gobierne el PP o el PSOE sea siempre la misma y supeditada a los intereses militaristas.

Ahora el Instituto siente una especie de vértigo porque aparecen fuerzas que (nosotros creemos que con un exceso de exageración y según los casos de optimismo o pesimismo) tal vez quieran trastocar los consensos soterrados de la vieja élite, lo que tal vez inquieta a la facción militarista española, temerosa de que ciertos compromisos incuestionados (y apalabrados de espaldas a la sociedad) se rompan de una vez.

Antes de informar de las recomendaciones que el Instituto Elcano da a los políticos de la XI legislatura a estrenarse en 2016, comencemos por recordar, nos parece de justicia, cuáles son las principales lineas de nuestra política de defensa:

  1. El debate en torno a la defensa se ha secuestrado a la opinión pública y a la decisión cívica y mantiene unos «consensos» entre las élites y los partidos políticos y desde el inicio de la transición.
  2. El gran mantra de la acción política es que hay que modernizar y profesionalizar las fuerzas armadas, tarea al parecer inacabada e inacabable, a juzgar por la constante necesidad de hacer este doble proceso.
  3. Contamos con unas fuerzas armadas excesivas e hipertrofiadas (1 mando por cada dos soldados) y con el arrastre de un excesivo gasto en clases pasivas militares, prestaciones a familiares de militares y exmilitares y cuerpos adscritos al aparato de la defensa, lo que comporta que más de 3.000.000 de personas comen del presupuesto destinado al gasto militar
  4. PP y PSOE nos han arrastrado a una interminable carrera de rearme (Programas Especiales de Armamentos) con armas sofisticadas e innecesarias para la estricta defensa militar del territorio; programa que ya contempla dos ciclos de reame (estamos en el segundo) y que ha comprometido y arrastrado a una deuda militar impagable de más de 30.000 millones de euros (el primer ciclo) a la que sumar los más de 10.000 millones más que se calculan para el segundo Ciclo.
  5. Además, nuestra estrategia y política está supeditada a los intereses de la OTAN y su política de dominación.
  6. Dado que el uso de lo militar es una de las principales bazas de participación española en el ámbito internacional (lo que condiciona de forma absurda nuestra política de relaciones con otros pueblos), la contribución militar a las operaciones de paz es apabullante, siendo los segundos contribuyentes en las operaciones bajo el paraguas de la UE y el quinto del mundo bajo el de la OTAN, lo que implica un fuerte gasto en injerencia militar
  7. Existe un desmedido apoyo a la industria militar y al papel exportador de armas español (séptima potencia al respecto) así como un significativo fenómeno de «puertas giratorias·» entre políticos y sector industrial de la defensa, hasta el punto en que podemos considerar que contamos con un verdadero complejo militar-industrial que ejerce un papel de lobby militarista que condiciona toda esta política pública.
  8. Todo ello conlleva un gasto militar importante para el sostenimiento de este entramado de intereses, gasto militar oculto en más de 2/3 de su total y opaco.

Conviene esta primera aproximación (que el informe no hace, como es de entender) para comprobar hasta qué punto la urgencia con que el Instituto Elcano llama a no hacer lo de siempre enmascara en realidad (o no) un refuerzo de lo de siempre y pretende condicionar a los «nuevos» (en realidad ni tan nuevos ni tan distintos) a las políticas consensuadas de la casta PPPSOE.

  1. El informe ¿llama a no hacer lo de siempre? ¿cuál es su intención?

Así comienza el informe señalando que es necesario introducir cambios porque:

    • La nueva legislatura contará por primera vez con una Estrategia de Seguridad Nacional y una Ley de Seguridad Nacional a las que debe subordinarse la política de defensa (apuntemos que hasta ahora contaba con una estrategia de seguridad definida en las directivas de defensa nacional y, como pasará con la nueva, subordinada a la estrategia de seguridad marcada por los documentos estratégicos de la OTAN, que es en realidad donde se toman las decisiones al respecto)
    • España afronta un grave reto en la frontera Sur (Terrorismo, Daesh, insurgencia y radicalización) que amenaza los «intereses vitales» (digamos a continuación que en la actualidad y desde hace unos años venimos participando de un concepto estratégico que se llama de «fronteras avanzadas» y que de hecho lleva haciendo de la frontera Sur nuestro punto de intervención militar muchos años y propiciando la intervención militar soterrada (inteligencia, asesores, intervenciones directas, venta de armas, en Centroáfrica, Golfo de Guinea, Cuerno de África, Magreb, Oriente Medio) a varios miles de kilómetros de nuestras fronteras, por lo que no vemos qué cambio hay respecto a lo que hay ahora mismo
    • Porque los presupuestos de defensa que España se puede permitir, son limitados y es necesario revisar sus criterios de asignación, eficacia, trasparencia y transformación (en realidad, como hemos desvelado, los presupuestos de defensa que España se permite son desmesurados y opacos y no existe el más mínimo intento en cambiar esta situación ni en limitarlos en lo más mínimo)
    • Porque en la próxima Legislatura es previsible la incorporación de nuevos representantes políticos al ámbito de la defensa, sea por el natural relevo generacional o por la presencia de nuevos partidos, lo que afectará a su percepción y valoración (verdadero motivo del interés en marcar las agendas de problemas de la defensa eligiendo los que al militarismo español le parece que hay que abordar y obviando los que le parece que no hay ni que plantearse)
    • Finalmente, y como consecuencia de lo anterior, se deberá completar el proceso de transformación en el que han entrado la estructura de fuerzas y la base industrial y tecnológica.

Visto el elenco de argumentos y de preocupaciones que invitan a este «estudio» del Instituto Elcano, parece que su interés es, ya lo hemos dicho, condicionar la opinión de los nuevos políticos y, desde una supuesta pretensión de autoridad, elegir las temáticas que consolidan el argumentario de siempre del militarismo español: reforzar y modernizar el ejército, mimar la industria militar, asegurar el papel intervencionista de los ejércitos, mantener lo s privilegios y el desmesurado aparataje militar, garantizar un buen bocado en el pastel del presupuesto público y, sobre todo, evitar que la defensa sea decidida por la ciudadanía con completa información y criterios abiertos.

Al Real Instituto Elcano le ha parecido necesario elaborar estas orientaciones que tienen
como finalidad estimular el debate electoral y articular la reflexión sobre el futuro de la
defensa en España a partir del balance de la presente Legislatura. Pretenden facilitar la
comprensión del contexto y apoyar el proceso de toma de decisiones de quienes asuman la responsabilidad de la política de defensa en momentos de cambios estratégicos sin precedentes
2.- ¿Qué justifica la importancia del ejército? El mantra de la «mutación estratégica»
Para el texto que analizamos, la justificación de los ejércitos en el nuevo orden está en que se ha producido algo que antes no había: la globalización.  Veamos la asombrosa afirmación:
Las políticas de defensa occidentales viven en tiempos de mutación. Sus elementos fundamentales: los riesgos y amenazas, la forma de emplear el poder militar,  la estructura y capacidades de las Fuerzas Armadas, la tecnología, la base presupuestaria e industrial y la cultura estratégica están cambiando de forma acelerada por el efecto combinado de procesos estructurales derivados de la globalización.
Es curioso el argumento: antes los ejércitos tenían razón de ser porque los estados nación necesitaban independencia, ahora porque tienen interdependencia y si mañana pasa cualquier otra mutación, los ejércitos serán necesarios porque ha pasado dicha mutación, lo que equivale a decir que los ejércitos son necesarios per se, siempre, pase lo que pase. Siempre se encontrará una buena excusa para ello. ¿No responde este argumento a una especie de racionalización justificativa?
Esta mutación estratégica lleva a los analistas a meter en una especie de análisis sin salida a los bisoños políticos que vendrán a decidir porque, nos dice,
En las dos últimas décadas se ha alterado radicalmente el contexto geopolítico global y su epicentro, que ha permanecido en la región euroatlántica durante 300 años, ha pivotado a la región asiática. Los estados siguen siendo los actores estratégicos por antonomasia pero no son ya los únicos actores ni siguen ostentando el monopolio del uso de la fuerza. Mientras las nuevas potencias no asumen su responsabilidad global y la eficacia de las organizaciones multilaterales sigue dependiendo de las contribuciones nacionales, actores no estatales violentos desestabilizan sus países de origen y dificultan la intervención de los estados occidentales
Y, dado este mundo incierto y violento que se pinta
Las modalidades de empleo de la fuerza están cambiando debido a la proliferación y a los saltos tecnológicos. A medida que rivales emergentes y no estatales practican formas de guerra híbrida o acceden a capacidades militares que deniegan la superioridad a las fuerzas armadas occidentales (Anti Access/Area Denial), estas abandonan modalidades de empleo como la proyección terrestre, global y masiva para adoptar otras formas de proyección más limitadas y discretas. Las Fuerzas Armadas deben actuar en nuevos ámbitos como el espacial y el cibernético y de forma conjunta y combinada, junto a nuevos actores, públicos y privados, de seguridad (interconectividad). La transformación obliga a diseñar nuevos conceptos operativos y a experimentarlos antes de trasladarlos a las estructuras de fuerza y doctrinas.
Toda esta palabrería, basada en un enfoque simplista y militarista del mundo que nos rodea, sirve para llevar a una conclusión predeterminada:
La familiarización con este contexto de mutación estratégica es necesaria para evitar que las autoridades políticas y militares que tengan que tomar decisiones sobre la política de defensa en la próxima Legislatura se conformen con seguir un patrón continuista (la política “como siempre”) y, en su lugar, reflexionen sobre la conveniencia de seguir un patrón de innovación y cambio de modelo (la política como transformación).
Si embargo ¿es cierto que esta caricatura del mundo, de su complejidad, de sus relaciones es el mundo que nos rodea y el palo y la zanahoria la única e inexorable receta para esta especie de «sálvese quien pueda» predicada desde el realismo político de los que mandan?, ¿no es más cierto que las principales agresiones vienen dadas por la voracidad del neocapitalismo salvaje que cercena derechos sociales, que impone reglas de juego de dominación y avaricia o que condena a la muerte y a la depredación a la amplia mayoría de la gente para obtener beneficios para unos pocos?, ¿no es más cierto que los mecanismos de cooperación entre los pueblos, los anhelos de paz y justicia de millones de personas, se ven en la posibilidad de realización (técnicamente es posible, por ejemplo, acabar con el hambre, con la pobreza severa o promover un desarrollo de rostro humano de los pueblos del planeta) con tan solo variar las políticas internacionales desde el paradigma de dominación y violencia que nos pintan los halcones de la guerra hacia metodologías de cooperación y noviolencia?,¿no es más cierto que los grandes desafíos de la humanidad no tienen naturaleza militar, sino más bien ecológica, social, de equidad y derechos humanos?, ¿no es más cierto que el principal riesgo que comporta nuestro mundo es el colapso civilizatorio al que nos aboca el capitalismo y sus instrumentos de defensa?.
En realidad todo el contexto que se explica en el documento no tiene otro fin que el de generar impotencia, eludir las responsabilidad y reforzar la vía fácil de poner el carro antes que los bueyes.
3.- Las nuevas propuestas, las propuestas de toda la vida
Veamos las propuestas concretas para los nuevos políticos que propone el documento. Muy resumidamente:
a) Pasar del marco de definición estratégico de la Directiva de Defensa Nacional en el marco del Consejo de Defensa Nacional (aclaremos que se trata de un órgano opaco y especializado que comporta solo a militares y ministerios afectados más directamente por el militarismo) al nuevo y trasversal de la Estrategia de Seguridad Nacional en el marco del Consejo de Seguridad Nacional (más de lo mismo, pero con la pretensión de fondo de que la Defensa sea transversal y se expanda a todos los ministerios y a todas las políticas.
b) Se debería articular ese modelo de referencia que integre las reformas parciales emprendidas dentro de un proceso de transformación integral que abarcara tanto a la estructura de fuerza como a la del propio Ministerio de Defensa y al modelo de gestiónnegocio de ambos.
c)Más gasto militar que se concreta en:

c.1 La participación en las operaciones militares en el exterior constituye en sí misma un elemento esencial de la disuasión, que reviste ahora la necesidad de un mayor carácter dinámico, frente al antiguo concepto de empleo basado en el despliegue de numerosos efectivos. A pesar de su reducido perfil en términos de capacidad de enfrentamiento (la vigilancia y el adiestramiento son sus contribuciones básicas), la carga logística y de personal consecuente grava los escasos recursos disponibles para operaciones, mantenimiento y alistamiento

c.2.  no se ha normalizado el presupuesto de forma que los gastos de operaciones y pagos a la industria figuren en el presupuesto inicial, evitando su desfase con el gasto consolidado (entre el 20%-30% según los años) y las reservas del Tribunal de Cuentas.  La tramitación de los créditos extraordinarios como Proyecto de Ley, en lugar de Real Decreto, puede ayudar a allanar los obstáculos políticos, pero preserva la controversia y no resuelve el problema de fondo que es la falta de un horizonte presupuestario estable.

d) Mayor control y transparencia:la revisión del proceso de planeamiento debe incorporar mecanismos de control que evalúen el cumplimiento de los objetivos  previstos y establezca responsables y responsabilidades de cumplimiento. Las decisiones que afectan a la seguridad de los ciudadanos y a la eficacia del uso de los recursos públicos no pueden quedar al margen de auditorias operativas y del  escrutinio parlamentario. Un objetivo de la próxima Legislatura debe ser el de fomentar la transparencia del planeamiento militar. Su mejor conocimiento y debate aumentarán la capacidad de supervisión de los miembros de la Comisión de Defensa y su corresponsabilidad en su elaboración y ejecución del planeamiento
e) Apoyo a la industria militar: España todavía no dispone de una estrategia de política industrial ni de una estrategia para integrar en ella su industria de defensa..Ésta, a pesar de sus peculiaridades, sigue siendo industria, pero se encuentra aislada de la industria general, y es necesario que el Ministerio de Defensa le ayude a reducir su aislamiento durante la próxima Legislatura. Tendrá que potenciar la conexión del sector industrial de la defensa con otros sectores gubernamentales y autonómicos que pueden fomentar su integración en proyectos tecnológicos, financieros e industriales nacionales, europeos e internacionales. A la falta de un marco plurianual estable de los presupuestos se une la reducción de las partidas para investigación militar: dos terceras partes, de 1.664 millones en 2008 a 507 en 2014, según datos de la Fundación Cotec (para 2016 se ha reducido en un 13% mientras que la I+D+i civil crece un 2,2%).

f) Fomentar una cultura de defensa que justifique al ejército: el principal reto que presenta la cultura estratégica respecto a otros países es de en fomentar el conocimiento sobre asuntos estratégicos que permita el liderazgo de sus dirigentes, dado que no suelen tener la experiencia necesaria en cuestiones de seguridad y defensa, carecen de los apoyos necesarios en los partidos políticos e instituciones para adquirir conocimientos y formar criterio y, como resultado, tienden a adoptar las decisiones o inhibirse de hacerlo sin una visión estratégica del empleo del instrumento militar y de su utilidad al servicio de los intereses nacionales.

 Este catálogo de pretensiones nos obliga a volver al principio: Hasta ahora la política de defensa ha pretendido exactamente lo mismo que se propone: consolidar el papel del militarismo y la amenaza militar como argumento disuasorio y de política hacia fuera  y de control interno, asegurar un nivel ingente de gasto militar para mantener este tinglado, «modernizar» (adquirir nuevas armas constantemente) y profesionalizar el ejército, desbordar la idea de defensa militar hacia todas las facetas políticas, conseguir el apoyo cívico que las encuestas niegan una y otra vez y consolidar los intereses de la élite tanto con las prebendas de la industria militar a ésta como con el papel del ejército.
No se trata de presentar una alternativa, sino de afianzar la adhesión de la nueva (se supone)  élite política que se supone va a salir de las urnas en Diciembre y abrazarla de forma incondicional a los intereses de toda la vida. Burdo pero eficaz.
4.- ¿Qué debates se quedan fuera del foco del militarismo español?
Lógicamente el tan poco inocente intento del think tank del pensamiento militar español elige sus debates y marca su ortodoxia, lo que equivale además a dejar fuera de la visión lo que no interesa abordar, como por ejemplo:
1) La verdadera auditoría y dimensión del gasto militar español
2) La corrupción existente en el ámbito militar
3) Los derechos «sociales» de los profesionales de las armas
4) El desmesurado peso de nuestros ejércitos tanto en su dimensión como en su distribución.
5) El escándalo de la deuda militar contraída y de los programas de armamentos
6) Las puertas giratorias en defensa
7) El papel real jugado por las intervenciones de injerencia militar
8) La abusiva doctrina de fronteras avanzadas
9) El papel de la industria militar y de su nefasta generación de dependencia en zonas obligadas al monocultivo militar
10) El escándalo de propiciar que la industria militar española  se enfoque a la exportación de armas y conflictos sin consideración ética alguna
11) La banca armada
12) La necesidad de aclarar si queremos un gasto en cañones o mantequilla.
13) La OTAN
14) La necesidad e transparencia y debate en torno al militarismo y su expansión a campos civiles
15) La educación cívica no para aplaudir al militarismo sumisamente, sino para decidir soberanamente qué queremos defender y cómo.
16) El escándalo de contar con gasto militar en 12 de los 13 ministerios existentes
17) La falta de verdaderos cauces de control político del militarismo
18) El escándalo de que el ejército, segundo terrateniente de España, se dedique a vender terrenos e inmuebles para comprar armas e infraestructuras militares
Podríamos ampliar mucho más la lista de prioridades que tal vez deberían plantearse los políticos si no quieren que el abrazo con el pensamiento militar sea el abrazo del oso.
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