¿La ex-renia Sofía para el Nobel de la Paz?

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Fuente: Servimedia

Puede sonar a coña, pero parece que es cierto: una famosa universidad de Estados Unidos (a tenor de lo que explicamos a continuación no sabemos si famosa equivale a prestigiosa o a dar la nota) ha propuesto a la Reina Sofía para el premio nobel por su valiosa contribución a la causa del Alzheimer.

Lo ha dicho un tal Jesús Ávila, director científico de la Fundación Cien y Ciberned.en el III Congreso Internacional sobre Investigación e Innovación en Enfermedades Neurodegenerativas (Ciiien).

No parece que el lugar de difusión de una candidatura del nobel de la paz sea, precisamente, un Congreso sobre enfermedades neurodegenerativas, ni tampoco que el encargado de oficializarlo sea el responsable científico de una fundación sobre enfermedades neurológicas, pero, dado lo estrambótico de que el premio noble se quiera conceder por algo que no tiene ni remotamente que ver con el compromiso o la lucha por la paz, todo cuadra al final, dentro de la coherencia habitual de estas noticias de pandereta.

Según los estatutos premionobelescos, para ser merecedor del nobel por la paz se deben tener méritos en cosas tales como el trabajo por la paz, la fraternidad entre las naciones, la abolición o reducción de los ejércitos existentes, la lucha contra la guerra y la celebración y promoción de procesos de paz. El trabajo con el Alzhéimer no parece tener mucho que ver con esta agenda.

Desconocemos la vida y obra de la candidata, pero podemos asegurar que sus méritos, los que tenga, parece que tiene que ver con otras meritocracias diferentes a la de la paz, aunque a decir verdad, si repasamos el listado de premios por la paz encontramos algunos premiados que, si en algo se caracterizan, es en haberse cagado en la paz más que en promoverla, lo que puede ser que ponga la hermana del depuesto rey de Grecia en igualdad de condiciones para recibir un galardón que premia lo que deplora.

Todo lo cual, dicho sea de paso, nos hace sospechar lo devaluada que está la agenda por la paz o los contenidos que se supone que tienen que ver con la paz, para que pueda aspirar a tal galardón cualquiera que pase por la acera de enfrente, tenga o no que ver su actividad con la paz o con el cultivo del gusano de seda.

No obstante, y sin querer hacer mofa del asunto, qué bien que se luche por que no se pierda el recuerdo, personal y colectivo, por lo que éste nos pueda ayudar a superar problemas del presente y a proyectar soluciones hacia el futuro partiendo de nuestra fragilidad y de nuestros errores (que los de arriba tienden a minimizar, olvidar o recomponer de forma mentirosa). Como, por ejemplo, los recuerdos de los que vivieron antes los desastres de la guerra y nos pueden hablar de la necesidad de cambiar el mundo para que no haya necesidad de acoger a los desertores, refugiados, apaleados de la historia constantemente.

Un recuerdo imborrable que nos debería servir de vacuna frente a las bravatas de nuestros líderes guerreristas. Un recuerdo que nos pueden transmitir los que vivieron la necedad pasada y no quieren ser cómplices de su proyección hacia el futuro.

Aunque no sabemos (más bien sospechamos que no) si la candidata “Sofía” al nobel de la paz habrá caído en esa perspectiva o habrá hecho esfuerzos en tal sentido.

Y es que no hay que confundir el culo con las témporas.

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