Militarizar la acción exterior española es una apuesta por sufrir nuevas crisis migratorias

Imagen de Noborder Network

Cualquiera que escuchase la pregunta de si África es un objetivo militar de España respondería que, evidentemente, no.

Sin embargo, los datos que nos da La Verdad, nos hacen variar de opinión:

  • La proyección económica de España en el Golfo de Guinea es prioritaria (recursos energéticos y obra civil).
  • En la actualidad un millar de efectivos participan en una decena de operaciones militares.  Hay operaciones en Malí, Senegal y Gabón, República Centroafricana, Yibuti y Somalia, y Libia.
  • En 2014 estas operaciones costaron más de 172 millones de € y en 2013 costaron 181 millones de €.

Todo ello responde a una política que inauguró el PP y que se llama Fronteras de Seguridad Avanzada y de la que venimos dando noticias desde hace más de un año.

Lo curioso es que en varias ocasiones el Ministerio de Defensa ha defendido este intervencionismo tan allende de nuestras fronteras con el razonamiento de que así, atajan los movimientos migratorios en su origen.  Es decir, para el Ministerio de Defensa el origen del problema es que desde África nos llega mucha migración porque sí.

Habría que analizar profundamente si tanta intervención militar de Francia y España en África (con otros países) está contribuyendo a que disminuya la violencia directa, a que mengüen las condiciones de explotación y de pobreza; si lo militar está aportando soluciones para que los aspectos violentos de la cultura de estos países se aminore.

La verdad es que no hay ningún estudio sobre ello.  Si acaso podríamos comparar con las intervenciones armadas occidentales en otras zonas de globo.  ¿Mejoraron algo las condiciones en Irak, en Afganistán, …?

En todos estos movimientos sólo están ganando algo (mucho) los contratistas de obras, las energéticas y los vendedores de armas. Para el resto todo son pérdidas.

Cabe preguntarse si no llegará un momento en el que estos países sufran tanta violencia directa, intervencionismo internacional, violencia estructural y cultural que sus poblaciones decidan que es mejor migrar que permanecer en el país.  Seguramente que sí.

Entonces, concluiremos, muy a destiempo, que nuestras fuerzas armadas no mejoraron nada. Si acaso, contribuyeron a hacer más profundos los problemas de estas naciones y a desencadenar el problema migratorio que dicen querer atajar.

¿Sufriremos nuevas crisis de refugiados con procedencia africana?  Posiblemente.  Entonces el militarismo patrio y los vendedores de armas clamarán al cielo para aumentar el presupuesto militar y protegernos de estos enemigos que hemos ayudado a crear. Parece de imbéciles, pero es de imbéciles.

Por eso los los 353 millones de € que hemos gastado en operaciones militares en África nos parecen un despilfarro que podríamos haber usado en fomentar economías sostenibles y solidarias en dichos países, lo cual fomentaría mejores condiciones de vida y menos interés por migrar.

Ocurrió lo mismo con el ébola.  Sólo fue un problema que nos interesó cuando amenazó con dar un salto masivo a Europa.  Entonces decidimos intervenir, primero aislándonos y, sólo, cuando no hubo más remedio aislándonos.

Seguimos tirando la palangana de agua sucia con el niño dentro. Así nos va.

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