Otros 20 millones más de Gasto Militar extra encontrados en un decreto ley sobre la recuperación de la paga mangada a los funcionarios

Super+huevo

Urko Dorronsoro

Fuente: BOE

El bueno de nuestro Gobierno, solidario como pocos al entender -por fin- que los funcionarios sufrían mucho por la pérdida de la paga extra que les birlaron en 2012, consideró necesario devolverla poco a poco.

Y para ello, el pasado sábado 12 de septiembre publicó un Real Decreto con el número 10/2015 que devuelve una cuarta parte de lo quitado, y que reza así » Real Decreto 10/2015 de 11 de septiembre, por el que se conceden créditos extraordinarios y suplementos de crédito en el presupuesto del Estado y se adoptan otras medidas en materia de empleo público y de estímulo a la economía«.

Vean qué inocente título para devolver algo debido. Nada que objetar. Calma total.

Pero leído el dicho decreto con más precisión, el mismo no se conforma con lo anunciado, devolver algo de lo suprimido en la paga de los funcionarios, sino que, de paso, aprovecha para cascarnos otros 20 millones de euros de gasto militar por el morro.

Ya comienza a ser un poco vergonzosa y pueril esta nueva fórmula de mentirnos con el gasto militar, escondiéndolo en cada norma ingenua que se publica para que no nos demos cuenta. ¿Cómo vamos a pensar bien de unos ministros que practican esta especie de falsificación permanente de la realidad?  ¿Por qué necesitan esconder estos gastos burdos?  ¿Tanto temen al escrutinio de la opinión pública?

El decreto no anuncia el gasto militar, pero lo mete en el articulado e incluso en la exposición de motivos. En concreto dice así la exposición de motivos

El Ejercito de Tierra precisa completar con urgencia la disponibilidad de vehículos tácticos y logísticos para renovar y reponer aquellos vehículos que han sufrido un deterioro prematuro, como consecuencia del uso intensivo a que es sometido el material, así como para llevar a cabo la preparación del personal encuadrado en los sucesivos relevos, empleando medios similares a los desplegados en las operaciones en el exterior, de modo que se facilite el conocimiento de los mismos y de los procedimientos de empleo de cada uno de sus elementos. Se trata de disminuir los riesgos derivados del uso inadecuado o de reacciones de respuesta no entrenadas

Ya ven, teníamos vehículos militares al parecer recientemente adquirido s pero que han sufrido un «deterioro prematuro» por su «uso intensivo» en «operaciones en el exterior».

Nosotros que creíamos que el material militar, tal como cacarean siempre, está sometido a un uso intensivo siempre porque nuestras abnegadas fuerzas armadas trabajan más de la cuenta y sufren lo indecible por nuestra seguridad; nosotros que creíamos que el material militar se fabrica par aun uso intensivo (y diríamos que además truculento) y no para que se deteriore a la primera de cambio, nos enteramos que todo lo gastado hasta ahora es poco, se han deteriorado los vehículos dado que hacemos mucho uso del mismo en operaciones en el exterior (precisamente en operaciones de esas que nos venden que son de rutina, que no son de guerra, que no estamos en guerra, etcétera).

Y el articulado ordena la concesión del crédito en cuestión, 20 millones de euros a financiar con la emisión de nueva deuda:

Artículo 5. Concesión de un crédito extraordinario en el presupuesto del Ministerio de Defensa. Para la adquisición de vehículos destinados al Ejercito de Tierra, se concede un crédito extraordinario en el Presupuesto de la Sección 14 «Ministerio de Defensa», Servicio 12 «Ejercito de Tierra», Programa 122A «Modernización de las Fuerzas Armadas», Capitulo 6 «Inversiones Reales», Artículo 65 «Inversiones militares en infraestructura y otros bienes», Concepto 651 «Adquisición de Vehículos Militares», por importe de 20.000.000 de euros.

De este crédito podemos decir alguna cosa más, y nada buena:

  • Muestra un cinismo desesperante. Porque si hay que suplementar nada menos que en 20 millones de euros la partida del concepto 651 del programa 122 «adquisición de vehículos militares» de los presupuestos generales del estado aprobados hace menos de un año, y hay que hacerlo por el rápido deterioro de los que tenemos por su uso intensivo, no resulta creíble que este aparezca como un gasto imprevisto, sino que se debía conocer con antelación suficiente dicho deterioro. ¿Por qué no se incluyó el gasto en los presupuestos ordinarios entonces? Sencillamente, porque se usa este truco de presuùestar menos (para decir que se invierte poco en lo militar) pero suplementar luego de más (para gastar más de lo que nos publicitan).
  • Muestra una falta de transparencia sonrojante. Porque el Ministerio «cuela» este gasto en una norma (un Real Decreto que ni siquiera tiene control parlamentario previo) que nada tiene que ver con la materia, con la exclusiva finalidad de esconderla a la opinión pública. SI tan urgente, inopinado y justificado fuera el gasto «necesario» ¿no habría sido lo suyo decirlo a las claras, en una norma específica, someterlo a control y debate?
  • No se justifica la necesidad de esos vehículos para la supuesta labor de defendernos que se supone que «legitima» a los ejércitos. Porque son vehículos necesarios para una labor que no es defensiva. Se nos dice que es para las operaciones de injerencia militar en las que España anda embarcada, operaciones que son ajenas a la defensa de la sociedad o del territorio y que tienen que ver única y exclusivamente con planteamientos de dominación geopolítica en las que, sin aquiescencia de la sociedad, nos han embarcado los políticos y militares.
  • Generan nueva deuda militar. Dado que se trata de créditos extrapresupuestarios que se financian con la emisión de deuda pública al no poder meterse en el llamado «fondo de contingencia» (que por cierto también usa el Ministerio de Defensa todos los años con profusión para rebasar con la voracidad que le caracteriza sus compromisos de gasto). Los caprichos de defensa nos endeudan cada día más, arrastrando ya una deuda multimillonaria que responde a los intereses conjuntos del llamado complejo militar-industrial y sus bases cómplices en las puertas giratorias políticas.
  • Da la impresión de que se pretende saldar todos los compromisos y prebendas posibles con el complejo militar industrial «antes» de que haya elecciones y pueda cambiar algo.  Hace unos días informábamos de que según la liquidación provisional relativa a los dos primeros trimestres de 2015 efectuada por la IGAE, Defensa ya llevaba gastados casi 2.000 millones de euros más de los presupuestados en los PGE. Al poco tuvimos conocimiento por el BOE de que los 850 millones de euros comprometidos por el Gobierno para pagos de PEAS en 2015 y que no habían computado aún en esa liquidación, fueron aprobados por Ley 32/2015 de 10 de septiembre. Ahora van estos otros 20 millones más. Asistimos a un saco sin fondo que nutre al militarismo patrio.
  • El gasto militar, cada vez más desmesurado e injustificado. Nada justifica estos ardides. Se busca aumentar desmesuradamente el gasto militar, que ya supera en cifra real anual el 2% del PIB y sigue creciendo.

Razones de más para acabar con esta pesadilla.

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