Se abre paso la visión militarista de la inmigración de quienes huyen de la guerra y de la violencia estructural

 

mil21

Fuente: indefensa

A medida que pasan los días se viene publicitando desde todos los medios oficiales del poder un creciente enfoque militarizador a la cuestión migratoria. ¿Enfoque interersado?, ¿nos preparan para lo peor?. Cada vez más pasa de ser una política de movilidad humana relacionada con la búsqueda de prácticas de desarrollo humano y basadas en crear círculos virtuosos de integración y desarrollo, a ser un asunto de seguridad y defensa enfocado desde la óptica militar y la remilitarización de la idea de fronteras, tanto exteriores como interiores.

Declaraciones más gruesas o más rebuscadas de políticos de todos los signos rezuman xenofobia y una apuesta por el enfoque duro de la crisis de refugiados más grande en Europa desde la segunda Guerra Mundial se va perfilando poco a poco, eso sí, sin que los voceros de la linea dura expliquen a las claras su programa para abordar esta situación.

Pero, afortunadamente, contamos con analistas que proponen, negro sobre blanco, en qué consiste la apuesta «realista» de la UE (léase la oferta de los halcones para la UE) en materia migratoria. Es el caso de un esclarecedor artículo publicado en la revista de la patronal de las industrias militares españolas, infodefensa, y de autoría de Enrique Navarro, un halcón que sonó en su día como ministrable de defensa del gobierno del rajoiniato.

Navarro explica en la principal dimensión de la inmigración «ilegal» (este término es importante para la mentalidad de la derecha) en Europa es abrumadora y tiene que ver principalmente con la guerra:

«muchos de los nuevos inmigrantes que llegan a las costas de Italia o al Este de Europa son personas que huyen de conflictos bélicos. La amenaza de vivir bajo los verdugos del Estado islámico, o de Al Qaeda en Libia, Siria, Eritrea, Afganistán, etc. empuja a muchas familias a buscar un mejor futuro en otros países ante la incapacidad de sus naciones de origen de resolver problemas que cada vez se están enquistado más, sin que la acción de los estados occidentales sea definitiva»

Con independencia del olvido llamativo de que la amenaza de la guerra, amén de los demonizados enemigos de occidente que combaten en un frente de ella, tiene que ver también con las malas políticas de la alianza militar OTAN y de occidente, contendiente y promotor en y de alguno de estos conflictos, así como con la venta de armas de occidente a alguno de los bandos en liza (otro factor a menudo ocultado pero vital para entender la cronificación de las guerras), o con el posicionaimiento geoestratégico que juegan de un lado los aliados de EEUU y de otro los oponentes  a dichos aliados (entre ellos Rusia o China),  resulta asombroso el candor del articulista al insinuar, no sin un sesgo etnocentrista abrumador, que es la incapacidad de los estados en guerra (la vieja idea de los estados fallidos) y la inacción actual de los estados occidentales, que parece ser no se deciden a una acción definitiva,  la clave (militar) para resolver la situación.

Dice, por tanto  Navarro que el problema es militar y la solución también

«los volúmenes y sobre todo la tendencia exigen para resolver este problema abordar esta cuestión migratoria como de seguridad nacional y que sean los organismos militares de la Unión los que se pongan en marcha…»

Ya ven, un camino preparado hace no tanto con toda la parafernalia (y con su maquinaria mediática para publicitarlo) de la UE pidiendo un ejército europeo creíble, o de la OTAN exigiendo un 2% de PIB de cada país europeo como esfuerzo militar hacia la OTAN,  anticipaba la respuesta militar que ahora se propone: que los organismos militares de la EU se pongan en marcha y den caña.

Y ¿qué propone este pensador del militarismo español en concreto para incendiar el conflicto?. Veamos su recetario:

  1. Que se actúe (militarmente) en los estados de origen y prioritariamente en Líbano, LIbia y Turquía
  2. Que Europa y la EU adopten acciones militares más beligerantes en los países en conflicto y contra el enemigo común, que denomina como «extremismo radical islamista» y que recorre al parecer el mundo entero e incluso aparece como quintacolumna en nuestras sociedades.
  3. Un control férreo de las fronteras, con medidas como el blindaje de las mismas, el establecimiento de grandes campamentos en zonas aisladas (antiguamente los llamábamos campos de concentración) y medidas para la devolución inmediata de quienes no reúnan condiciones para ser considerados refugiados.
  4. Involucrar a los servicios de inteligencia de los países europeos en la lucha contra «las mafias» que transportan inmigrantes y para asegurar que estas sean juzgadas por tribunales europeos (algo parecido a lo que hace EE.UU que puede secuestrar por el mundo entero a personajes para juzgarlos en su territorio).
  5. Diplomacia que presión a países permisivos como Turquía, Irán, Arabia Saudita y países del Golfo.
  6. Estados Unidos no puede quedar al margen de esta cuestión de seguridad de Europa (como si en algún momento hubiera dejado de interferir en Europa).
  7. Muestra su preocupación porque la caída del precio de las materias primas dará a España una mayor presión migratoria, dado que es un país de frontera (nótese que todos los países son países de frontera, lo que hace al argumento tan o más peregrino que los demás que utiliza) que pretende se ataje con estas políticas militares hacia Marruecos y los países del Sur.

Remata el articulista diciendo

«creo que es hora de que las instituciones militares internacionales tanto de la Unión como de la Alianza tomen el problema como una cuestión de seguridad nacional e invocando los artículos de defensa común de los tratados adopten medidas claras, resolutivas para terminar con los conflictos bélicos, instaurar gobiernos estables en los países sometidos a guerras y regulen el tráfico migratorio hacia nuestra fronteras y entre nuestros estados.

Y para ello necesitamos presupuestos de defensa muy superiores a los que tenemos. Algunos como Francia, Alemania o Reino Unido ya están en esta linea. España como país fronteras, debe realizar un esfuerzo mayor en su gasto para poder contribuir a paliar la crisis humanitaria y de seguridad con más y mejores medios…»

Tal vez una expresión tan clara de la política autoritaria y ultramilitar que impera en materia migratoria no sea fácil de encontraren el lenguaje correcto de nuestros alambicados políticos de la casta (salvando claro está el esperpento de algunos políticos acreditados desde hace tiempo en decir burradas y en presentar la cara menos amable de la extrema derecha para ganr votos a favor de las élites europeas) pero es, dicho en plata, lo que se está construyendo en Europa.

Tal vez esta política, por desgracia compartida con la boca chica por tanta gente resignada de la calle, resulte incómoda en su crudeza, pero es la visión que se impone y la que practica Europa ante la pasividad de una ciudadanía que tal vez comparta el punto de partida y el miedo ( esperemos que no el odio ni la creencia en nuestra superioridad o de la excelencia de la violencia) y que se siente desbordada por los acontecimientos.

MIentras el teórico Navarro propone incendiar con gasolina el conflicto migratorio, el tranquilo Rajoy dice que no podemos ser solidarios, Francia prepara su ejército para intervenir en las ciudades francesas, para atacar disturbios en ellas, y reconquistar el territorio nacional, ante «redes altamente organizadas de militantes islamistas han estado adquiriendo de contrabando rifles automáticos Kalashnikov y misiles anti-tanque, que ya han introducido en Francia«, medida que desdice el carácter progresista de sus pulcros políticos; y Hungría modifica su ley para que el ejército pueda reprimir la migración en la frontera, sin olvidar que la Unión Europea cuenta con una misión militar para combatir la inmigración irregular procedente de Libia.

Frente a estos ejemplos deplorables de la creciente militarización de la política migratroria europea, sorprende la iniciativa local de algunos pueblos que se destacan para acoger a los desertores de la guerra, como es por ejemplo la iniciativa de red propuesta por la alcaldesa de Barcelona y a la que ya se han sumado las ciudades de Madrid o Valencia, o  el ejemplo de miles de voluntarios alemanes que han desbordado las calles para prestar solidaridad y acogida a los Sirios que atraviesan su frontera.

Como se ve, de nuevo es la iniciativa de la gente contra la guerra la que desborda las políticas desastrosas de la casta dominante y promueve solidaridad ante el drama creado por la acción política calculadora en la que Europa tiene tantas responsabilidades.

No todo está perdido pero el esfuerzo es grande y debemos desbordar a los militaristas con más antimilitarismo.

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