Gasto militar en el presupuesto 2016 del Ministerio de Industria

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Fuente:Noticiavigo

Fuente: PGE. Ministerio de Industria

El Ministerio de Industria ha sido, tradicionalmente, uno de los grandes financiadores de las partidas de gasto militar destinadas a fortalecer la industria militar y a financiar por la puerta de atrás las adquisiciones de programas de armamentos sofisticados del ejército español.

Para ello suele hacer uso, en distinta medida, de partidas presupuestarias dispersas en diversos programas del presupuesto.

1) El programa 464B, llamado “apoyo a la innovación tecnológica del sector de la defensa”
2) Las partidas de Apoyo a la exportación exterior del ICEX en el programa 222B
3) Las correspondientes partidas del programa 422M, por “primas a la naval”, “compensación de intereses de préstamos del sector naval” y subvenciones para reindustrialización de sectores deprimidos, correspondientes a Ferrol y Cadiz y en la proporción en que afectan a las industrias militares.
4) La participación en la financiación del satélite “ingenio” del Programa 467C y la participación en el “programa de observación en tierra de satélites, con el uso del Satélite Paz operado por el INTA.
5) Las ayudas para el desarrollo estratégico del sector aeronáutico del programa 467C y los préstamos para la financiación de programas especiales del mismo programa 467C.

Como se verá, la financiación efectiva que desde este Ministerio se realiza al gasto militar no sólo está dispersa en estas partidas y programas, sino que, además, tampoco se desglosa de forma transparente y segura, por lo que no podemos precisarla por completo. Junto a partidas nítidas y transparentes (las referidas al “apoyo a la innovación del sector de la defensa” y a la contribución en la financiación de los satélites Paz y la participación en el programa de observación en tierra de satélites), encontramos que el resto se encuentra encubierta en programas que financian a industrias militares, junto con otras civiles, tanto por actividades militares, como civiles y de doble uso, sin que el presupuesto permita hacer un desglose preciso.

Vamos, por tanto, a comenzar por explicar las partidas claras y después explicaremos las otras.

 

1) Apoyo a la innovación tecnológica del sector de la defensa.

Se encuentra en el programa 464B, página 233 y siguientes de la memoria de objetivos relativa al Ministerio de Industria, de la misma denominación y cuenta con una financiación global de 468,13 millones de euros.

El programa consiste en créditos a interés cero a la industria militar, tanto la de matriz privada como la pública, y en realidad es la “prefinanciación” encubierta de los famosos Programas especiales de armamento comprometidos por el gobierno español.
Las partidas concretas son las siguientes:

1) Aportaciones reembolsables a empresas públicas, para desarrollo de proyectos tecnológicos industriales cualificados relacionados con Programas de Defensa, por importe de 267,30 millones de euros.
2) Aportaciones reembolsables a empresas privadas para desarrollo de proyectos tecnológicos industriales cualificados relacionados con Programas de Defensa, por importe de 200,83 millones de euros.

Concretamente, y según la memoria, en el ejercicio de 2016 financian los siguientes capítulos de los PEAS:

a) Submarino S-80 que desarrolla NAVANTIA, por importe de 150 millones de Euros.
Al respecto se debe decir que, debido a los defectos de diseño del submarino, hubo que “rediseñarlo”, lo que implicó más sobrecostes sobre los ya acumulados, por lo que el Consejo de Ministros el 23 de 23 de Mayo de 2014 debió aprobar un nuevo techo presupuestario para el período de pagos comprometidos 2015-2019, para este submarino con sobrepeso.
b) Helicópteros NH90, de Airbus Helicopters Epaña SA, con 123,6 millones de euros.
c) Construcción de dos Buques de Acción Marítima BAM 5º y 6oque construye NAVANTIA, con un importe de 108,4 millones de euros para 2016.
d) Programas tecnológicos relativos a la Fragata F110 y vehículos blindados 8×8. En este caso se financia no la fabricación, ni tampoco el diseño, sino que, según la Memoria se financia “una primera fase de maduración y consolidación de una serie de programas tecnológicos relevantes para los mismos”, con una partida para 2016 de 86,2 millones de euros.
Se debe decir que estos dos nuevos programas (fragata F110 y blindados 8×8) constituyen dos nuevos PEAS, aprobados por el gobierno de Rajoy en el que hemos llamado segundo ciclo de rearme español.

2) Puesta en marcha del Satélite Ingenio.
Se encuentra en el programa 467C “Investigación y desarrollo tecnológico-industrial”, un programa del que tendremos que hablar más adelante porque, entre otras, financia varias líneas de actuación destinadas al desarrollo del sector aeroespacial que financian tanto empeños civiles como militares.

En cuanto al satélite INGENIO, se trata de un satélite óptico de observación de la tierra, construido por Airbus Defence and Space Spain, que tendrá usos tanto estrictamente militares y de defensa, como otros civiles.

Según la publicidad que del mismo realiza Airbus Defence, su cometido es proporcionar “imágenes de tierra de alta definición, pancromáticas y multiespectrales para varias aplicaciones que pueden utilizarse en cartografía, seguimiento de cambios en el terreno, fronteras, planificación urbana, agricultura, gestión de las aguas, seguimiento del medio ambiente, y gestión de riesgos y seguridad”.
La Ministra de defensa de la anterior legislatura, Carmen Chacón, reconoció el carácter militar del satélite Ingenio, en su mandato en fase de construcción, al señalar en la presentación del mismo en 2011, según la propia publicidad vertida en la página web del Ministerio de Defensa que

“Con los satélites ‘Paz’ e ‘Ingenio’ nuestros militares contarán con sistemas propios de observación que multiplican nuestra autonomía para obtener información y proteger mejor los intereses de España

Su financiación para 2016 será de 25 millones de euros.

3) Programa Nacional de observación en tierra por satélite: satélite Paz.

Dicho programa financia, desde el Programa 467C de los Presupuestos del Ministerio de Industria, con diversas partidas la observación por satélite y el uso del satélite Paz, de carácter militar y operado por el INTA.  La propia industria constructora del satélite reconoce el carácter militar de dicho satélite.

Por su parte, la memoria explicativa del presupuesto del Ministerio de Industria de 2016, señala en su página 240 el uso de este satélite y su financiación por medio del ministerio de industria:

“En relación con el desarrollo del Programa Nacional de Observación de la Tierra por satélite, finalmente en 2016 se prevé completar la financiación prevista desde el Ministerio de Industria, Energía y Turismo para el programa de desarrollo del satélite radar Paz, que ascendería aproximadamente a 110 millones de euros en el periodo 2008-2016”.

La partida de este para dicho año es de 7,29 millones de euros.

Consiguientemente, las partidas seguras del gasto militar financiados por el ministerio de Industria suponen la cifra final de 500,42 millones de euros, 104,34 millones de euros menos que el pasado año, en el que el Ministerio de Defensa pretendió compensar la congelación de pagos a la industria militar de los dos últimos años de Zapatero, si bien muy superior a la de los ejercicios 2013 (218,15) y 2014 (349,91).

Pasamos ahora a repasar las partidas poco claras.

 

1) Plan de internacionalización de empresas: ayudas a la exportación del ICEX.

Los presupuestos del Ministerio de Industria contemplan una partida de 3,40 millones de euros al ICEX para el plan de internacionalización de empresas en el Programa 422B. págs. 22 y 137

Que el ICEX ofrece una colaboración inestimable a la industria militar española en su proceso de internacionalización (la séptima potencia en venta de armas del mundo) no sólo es algo que resulta conocido, sino que, por si hubiera alguna duda, viene reconocido en los propios presupuestos generales del estado, y en concreto en la memoria del presupuesto del Ministerio de Industria, en cuya página 84, al describir los objetivos del sector, se señala que

Aparte de los programas reseñados, por un lado se consolida el apoyo a uno de los vectores de competitividad irrenunciable para un sector industrial moderno: la internacionalización, que se refuerza a través de una colaboración con el ICEX para la promoción exterior de sectores de alta tecnología

Durante 2014 y 2015, por ejemplo, y acudiendo a la página web del ICEX, encontramos que ocho empresas españolas del sector de la defensa viajaron a Chile, a la feria Internacinal del Aire y del Espacio (FIDAE) con el apoyo económico del ICEX en marzo de 2014. Del mismo modo en abril de 2015 promovió el apoyo a las industrias militares españolas para que estuvieran presentes en la Feria LAAB Defensa y Seguridad 2015 celebrada en Río de Janeiro, de cuya participación incluso ha emitido un suculento informe en el que se asegura que el ICEX montó un pabellón conjunto para las empresas militares españolas que participaron (Navantia, Expal, Indra, Teltronic, Ghenova Brasil, Damina Engineering, Airbus Military, Scati y Nammo) y anuncia su propósito de concurrir a las de años sucesivos.

A la vez, en otro apartado de la página del ICEX, se nos informa de la existencia de una línea de apoyo de dicho organismo al acceso de empresas españolas a la licitación internacional , que financia parte de los gastos de preparación, presentación y seguimiento de ofertas técnicas en concursos o licitaciones internacionales y que es aplicable indistinastamente a empresas internacionalizadas públicas o privadas y de cualquier sector. Otra página nos explica la existencia de distintas líneas de financiación y apoyo a la internacionalización ofrecidas por el ICEX para lo que llama “segunda fase” y “necesidades” , destacando, como programas propios del ICEX o de colaboración de este con el CERSA dos programas de apoyo a nuevos exportadores (ICEX NEXT y convenio ICEX-CERSA “un millón”), un convenio de apoyo ICEX-CERSA para operaciones a corto plazo (menos de dos años) y otro para operaciones a largo plazo (más de dos años), así como otras líneas de apoyo a la implantación comercial o a las inversiones, mediante los programas de ayudas ICEX Consolida, ICEX Target-USA y un convenio de garantías y avales.

Queremos ahora referir la actividad de nuestra industria de defensa, que según el propio sector está ampliamente internacionalizada y destina más del 2/3 de su producción a la venta al exterior, así como la febril actividad de los departamentos de industria y defensa relacionada con la venta de armas al exterior.

Lamentablemente no hemos podido acceder a ningún documento del ICEX que señale las ayudas concedidas para la internacionalización o inversiones en el exterior, o el apoyo concreto para las ferias internacionales, por lo que no podemos ni siquiera hacer una estimación razonable de la cantidad económica del presupuesto del ICEX enfocada al gasto militar.
2) Compensación de intereses sector naval 422M.

El Programa 422M contempla una serie de ayudas encubiertas desde el Ministerio de Industria a la inoperancia del sector naval española. Su origen está en la actuación del Estado hace ya varios decenios para ayudar al sector naval, tanto civil como militar, a salir de la aguda crisis en que se encontraba a raíz de la competencia internacional del mismo y la pérdida de cartera de la naval española. La idea del gobierno español fue dotar a dicho sector de una serie de ingentes ayudas para propiciar su reestructuración y su eficiencia.

Dado que una gran parte del sector naval era de carácter público, además el Estado procedió a intervenir en sus empresas navales desgajándolas en un sector militar, bajo la denominación de NAVANTIA, y que se enfocaría tanto a proveer a la armada española de armas navales como a la venta internacional de estas, de un sector civil, que prácticamente acabó desmantelándose.

En lo que se refiere a NAVANTIA, la empresa pública naval enfocada a la defensa, dicha empresa es de dudosa viabilidad y de palmaria incompetencia, como demuestran tanto sus balances, como el nefasto ejemplo de la construcción de los submarinos S-80 con ligeros problemas de flotación y que ha supuesto un sobrecoste añadido a los sobrecostes anteriores del proyecto y la necesidad de acudir a un experto externo para resolver los problemas de diseño de éste. El Estado ha venido inyectándole contrates sumas económicas para evitar su definitivo hundimiento y el propio ministro de Defensa ha realizado innumerables viajes al exterior con el fin de buscar clientes a sus prototipos.

Cabe añadir que las diversas ayudas concedidas desde el Gobierno español tanto al sector privado como público naval entran en conflicto con la normativa comunitaria de competencia, y particularmente a una serie de directivas que han causado múltiples multas a la naval española y al Estado, entre ellas la Decisión 2005/173/CEE que censuró las

“trasmisiones entre empresas con un precio superior al de mercado, préstamos a empresas en crisis y aportaciones de capital a empresas en situación financiera deficiente. La incompatibilidad declarada por la Comisión obedecía a que estas ayudas beneficiaban (efectos de la ayuda) a los astilleros públicos españoles rompiendo la competencia comunitaria”,

o la Decisión 2005/652/CEE

“relativa a la ayuda C 38/03156 en forma de aportación de capital concedida por una sociedad pública española a los astilleros públicos españoles, declaraba la incompatibilidad de la misma teniendo en cuenta que los efectos que producía esta ayuda eran contrarios a la competencia comunitaria”

En 2013, y por esta política de apoyo indebido a la industria naval, en este caso por ayudas fiscales, Europa sancionó a España con 3.000 millones de euros, lo que hizo a los empresarios del sector augurar el desmantelamiento del sector en sí.

Las ayudas para la compensación de intereses de préstamos para la construcción naval, incluidas obligaciones de ejercicios anteriores forman parte de este núcleo de ayudas que están en el punto de mira de la legislación europea, que no quiere que el estado suelte dinero público en saco roto para mantener en pie un sector ineficiente y que arroja un déficit insoportable.

En los presupuestos de 2016 los fondos para la compensación de intereses de préstamos a la construcción naval -ayudas a la financiación de los proyectos para nuevos barcos- desciende un 9%, dejando el Gobierno casi 64,45 millones de euros. De esta cantidad no contamos con una explicación que nos permita concretar qué partidas tendrán como destino la financiación de barcos militares.

3) Primas a la naval 422M,

Otro de los capítulos de ayudas a la naval lo constituye el concepto de “primas”, que en estos presupuestos, dada la falta de encargos navales tan significativa tanto en lo público como en lo privado, han supuesto una significativa bajada respecto a ejercicios anteriores, para situarse en 18,5 millones de euros (un 57% menos).

4) Subvenciones a reindustrialización de sectores deprimidos. Programa 422M (no la encuentro de momento)

El programa 422M contempla, además, el apoyo a regiones dependientes de sectores industriales obsoletos o deprimidos, como pueden ser los vinculados al sector naval y al monocultivo militar de éste en Cádiz o Ferrol.
El apoyo de estos sectores se define (Pág. 82 de la memoria) a partir de

dos líneas de actuación dentro del nuevo programa: una dedicada al apoyo a la creación, ampliación o traslado de establecimientos industriales, y otra destinada a favorecer planes de mejora empresariales sustentados en diversos factores de competitividad

Con este loable objetivo, dice la pág. 83 de la memoria
se pretende favorecer las condiciones que permitan la atracción de nuevas industrias y nuevas tecnologías e inversiones a zonas de tradición industrial como Ferrol, Campo de Gibraltar, Bahía de Cádiz, que cuentan con infraestructuras y mano de obra cualificada, revirtiendo de este modo la tendencia de pérdida de actividad, marcada por procesos de cierre y deslocalización empresarial.

No se detalla la cantidad destinada a este proceso. Nuestro interés por el mismo no reside únicamente en determinar la cantidad que puede destinarse a industrias militares más eficientes, sino, sobre todo, la posibilidad que abre de destinar fondos públicos a una promoción y a un desarrollo alternativos al de la industria militar, lo que implica un cierto proceso de reconversión industrial y de transarme.

5) Préstamos para el desarrollo estratégico del sector aeronáutico. Programa 467C cap. 834. pág 46.

El programa 467C, denominado “investigación y desarrollo tecnológico industrial “ financia actuaciones relacionadas con el desarrollo industrial y está a su vez, dividido en varios subprogramas destinados a los distintos actores industriales, desde PYMES al sector turístico, pasando por el apoyo a empresas de tecnología avanzada y sectores estratégicos.

Por lo que se refiere a la industria militar nos centramos en el subprograma C.1. en el cual se presta una especial atención al sector aeroespacial donde se busca promover varias líneas de apoyo que son continuistas desde 2009 (págs. 239 y 240 de la memoria):

• La puesta en marcha en el año 2009 de una línea de ayuda específica a la filial española de Airbus y a sus subcontratistas de aeroestructuras de primer nivel que participan en el desarrollo del último modelo de avión Airbus A350 XWB incluyendo la participación en el motor Trent XWB que equipa este avión.
• La puesta en marcha de una convocatoria específica para el sector aeroespacial en el marco de la política pública para el fomento de la competitividad industrial.
• También hay que mencionar la obtención por parte de empresas españolas de grandes contratos en los exigentes concursos europeos, la posición de España como quinta potencia espacial europea y la positiva evolución de la industria auxiliar aeronáutica.

En cuanto al avión AIRBUS A350 XWB es un avión de uso civil, y el desarrollo de su motor, en Trent XWB, por tanto no puede ser en principio como gasto militar, aunque los avances tecnológicos de la industria aeronáutica suelen ser de doble uso.

La convocatoria específica para el sector aeroespacial cuenta con un presupuesto para 2016 de 23,5 millones de euros, pero igualmente desconocemos la partida que pueda derivase al sector de la defensa.

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