No hay respuesta militar posible a la crisis migratoria mediterránea

Refugee+Welcome+Center+Hamburg

Palazzo Chigi

Fuente: Revista Real Instituto Elcano

Hemos leído con atención la publicación realizada en la revista ARI, del Real Instituto Elcano por Felix Arteaga y Carmen González Enriquez analizando la respuesta militar europea al drama de la inmigración fallida del Mediterráneo.

LLegan a afirmar en sus conclusiones el fracaso anunciado de la opción militar elegida, porque

El temor a una avalancha no digerible y el horror ante las muertes en el Mediterráneo han llevado a la UE a un proyecto que intenta atacar uno de los eslabones del proceso: las llamadas mafias, las redes que organizan el viaje. Pero no resulta probable que el instrumento elegido, una operación militar en aguas internacionales, pueda conseguir su objetivo, más apropiado para fuerzas de tipo policial que obtienen información en tierra. Es más probable que, en aplicación del derecho marítimo, EUNAVFOR MED se convierta en una operación de salvamento, algo para lo que no son necesarios recursos militares, y que tenga en consecuencia un efecto llamada.

1 ¿Por qué creen estos analistas que la alternativa militar fracasará?

El drama actual es terrible:

A lo largo de 2014 han llegado a Italia 170.000 inmigrantes irregulares y solicitantes de asilo por vía marítima, y unos 3.500 han muerto en la travesía, mientras que en los primeros cuatro meses de 2015 han llegado otros 24.000 y el número de muertos se calcula en unos 1.500…Una gran parte de estos refugiados, los que proceden del Sahel, del Cuerno de África o de Oriente Próximo, no tienen más alternativa de safe haven que la UE. Por su capacidad económica, los Estados petroleros del Golfo Pérsico podrían convertirse en un polo de acogida, pero, simplemente, no acogen refugiados. Tampoco hay alternativas hacia el Este o el Noreste: ni Rusia, ni China, ni Irán ni la India son acogedores de refugiados. Para los africanos del Sahel y los países subsaharianos, la migración hacia el Sur y el Oeste, hacia otros países africanos, es posible y frecuente, pero llena de incertidumbre

La operación militar EuronavForMed, que así se llama el engendro, se articula en tres fases de «escalada militar» y tiene como objetivo

 desarticular el modelo de negocio de las redes de tráfico ilícito de personas en el Mediterráneo central (entre Libia e Italia), detectando, capturando y eliminando los buques y medios que utilizan.

Pero el propio diseño, tanto por sus objetivos como por su operatividad, genera mucha dudas, pues

De entrada, el objetivo estratégico de EUNAVFOR MED es desbaratar las redes, no facilitar el salvamento, lo que resulta paradójico porque los medios militares no son lo más idóneos para combatir actividades delictivas y los buques de la operación pueden acabar salvando a los mismos emigrantes cuyo traslado a Europa por las redes trataban de evitar.

Junto con ello la pretendida eficacia adquirida en la operación Atalanta es pura mentira

La experiencia adquirida en la misión Atalanta contra los piratas marítimos tiene poca utilidad en el Mediterráneo.

Las patrullas europeas lograron una disminución radical de los ataques piratas pero no su erradicación porque las actuaciones delictivas se fueron desplazando más lejos. La detención de piratas generó complicaciones en su traslado a puerto, custodia y entrega a las autoridades judiciales, que se tradujeron a menudo en su puesta en libertad.

Y además

Si el objetivo estratégico de EUNAVFOR MED es desbaratar el modelo de negocio de las redes de tráfico de personas, no resulta nada claro cómo podrá hacerse actuando desde fuera de las aguas territoriales libias sin actuar sobre el territorio libio. Para destruir las embarcaciones en sus puntos de salida sería preciso desplegar tropas sobre el terreno para obtener información sobre su localización y evitar daños colaterales… Se les culpa de la inmigración irregular, pero sólo son un medio necesario para cumplir un deseo, ya sea mejorar social y económicamente o vivir en un país en paz. En cualquier caso, por su naturaleza, estas redes no son destruibles con medios militares. Sólo un trabajo policial y judicial, complicado por su carácter transaccional, podría debilitarlas.

Y

Además del coste que supone emplear fragatas, su uso desnaturaliza la función disuasoria de las fuerzas armadas y de las de control de fronteras ya que se ven obligados a asegurar la protección de los buques en tránsito en lugar de evitar su llegada. Si se añade a lo anterior la participación de buques no gubernamentales en tareas de salvamento –tanto los buques mercantes y de pesca como los de organizaciones de ayuda, como Médicos sin Fronteras–, el refuerzo de las capacidades de salvamento, por un lado, ayuda a evitar naufragios pero, por otro, impulsa a correr riesgos. Como resultado, y en el afán de evitar todo riesgo, es probable que los buques militares y civiles acaben acercándose lo más posible a las costas libias para rescatar más emigrantes, generando así un efecto llamada.

Por último

La situación y las perspectivas serían muy diferentes para Europa si Libia contara con un gobierno estable (un objetivo en el que las negociaciones entre las distintas facciones parecen ir avanzando) con el que la UE pudiera llegar a un acuerdo de devolución de los inmigrantes recogidos en sus aguas territoriales…. Pero, en ausencia de un acuerdo semejante, y en el contexto del derecho marítimo, la operación EUNAVFOR MED se convertirá en una operación de salvamento que evitará muertes en el mar pero que, por eso mismo, provocará un aumento de las llegadas y, antes o después, el rechazo de los Estados a mantenerla.

El resultado esperado es el fracaso. Un fracaso militar y político que, por demás, complicará más aún la solución y habrá acabado con ingentes sumas económicas que bien pudieran usarse de otro modo más eficaz y humano.

2) ¿Que fracase la opción militar prevista es algo pretendido por la élite europea?

Pero la lectura entre lineas nos permite responder al menos a una pregunta: ¿Por qué Europa hace este esfuerzo militar abocado al fracaso si sus medios de pensamiento militar ya le advierten del fracaso de las medidas?

Desde nuestro punto de vista lo de menos es la crisis humanitaria del Mediterráneo.  De hecho se usa solamente de excusa para crear una situación de hecho que refuerce la creciente militarización de la política exterior europea.

Tiene, por tanto, un objetivo a corto plazo:  militarizar la intervención migratoria y consolidar una fuerza naval europea.

Pero tiene, esto es más terrible, un objetivo a largo plazo:  ejercer la dominación empleando incluso la opción militar.

Que esto es así podemos leerlo entre lineas en el artículo de los investigadores de Elcano, que, recordemos, no son precisamente pacifistas.

En un momento en el que la UE y alguno de sus Estados miembros están desarrollando el concepto de seguridad marítima, varias armadas europeas han visto en la crisis migratoria una oportunidad

Esta es una de las clave: los halcones tenían previsto ir hacia ese megaejército europeo que le diera dimensión militar a la pretensión de las élites de hacer de Europa una potencia política al uso clásico.

La crisis migratoria les ha proporcionado la oportunidad y la excusa. No se intenta atajar una crisis, sino emplearla de campo de ensayo.

Curiosamente, ha sido la violencia estructural ejercida desde nuestra posición dominante la que ha definido, en gran medida, la crisis migratoria, que se explica en gran parte como huida política, social y humana ante la violencia estructural existente. Lo dicen a su modo los analistas

el Mediterráneo se ha convertido en la frontera migratoria más desigual del mundo –excluyendo a la que separa las dos Coreas–, con una diferencia de renta per cápita entre sus dos orillas mucho mayor que la que separa a los dos países de la otra gran frontera migratoria mundial, EE.UU. y México

Si nos fijamos, son en gran parte nuestras malas políticas las que han generado la presión migratoria al imponer una violencia estructural como gran argumento «expulsor» y son ahora nuestra malas políticas las que pretenden imponer la fuerza militar para seguir generando la dominación e imponiendo una injusta violencia estructural.

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